Hay un puñado de cosas que obsesionan a Elaine Vilar Madruga, a saber: el deseo, la violencia, la memoria, la tierra, la maternidad. Cuando la cubana se sienta a escribir, esas “raíces fundamentales”, en sus palabras, la acompañan en cada página. “Intento hacer una fotografía de la realidad y la realidad está basada en todas esas coordenadas”, dice la autora, que se ha convertido en una estrella literaria por su forma de anudar los horrores íntimos y políticos con un realismo mágico que continúa renovándose a lo largo y ancho del continente. La escritora se siente heredera de esa tradición y le ha dado rienda suelta en varias de sus novelas, pero cuando cierra los ojos y se enfrenta al acto de creación, en lo que está pensando es “en el mundo que está ahí afuera”, tome la forma que tome dentro de la ficción. Es ese mundo voraz el que tenía en mente cuando escribió La piel hembra (Alfaguara), su última novela y el libro con el que cierra un exitoso ciclo que comenzó hace cinco años con La tiranía de las moscas.
La autora cubana cierra un exitoso ciclo literario con su novela ‘La piel hembra’, en la que se adentra de nuevo en los apetitos de los cuerpos y la naturaleza a través de la llegada de una Mesías nacida de dos mujeres
Hay un puñado de cosas que obsesionan a Elaine Vilar Madruga, a saber: el deseo, la violencia, la memoria, la tierra, la maternidad. Cuando la cubana se sienta a escribir, esas “raíces fundamentales”, en sus palabras, la acompañan en cada página. “Intento hacer una fotografía de la realidad y la realidad está basada en todas esas coordenadas”, dice la autora, que se ha convertido en una estrella literaria por su forma de anudar los horrores íntimos y políticos con un realismo mágico que continúa renovándose a lo largo y ancho del continente. La escritora se siente heredera de esa tradición y le ha dado rienda suelta en varias de sus novelas, pero cuando cierra los ojos y se enfrenta al acto de creación, en lo que está pensando es “en el mundo que está ahí afuera”, tome la forma que tome dentro de la ficción. Es ese mundo voraz el que tenía en mente cuando escribió La piel hembra (Alfaguara), su última novela y el libro con el que cierra un exitoso ciclo que comenzó hace cinco años con La tiranía de las moscas.
