ALBUQUERQUE, Nuevo México.— Un exintegrante de los Navy SEAL de Estados Unidos fue sentenciado a 16 meses de prisión federal por transportar explosivos con la intención de utilizarlos contra agentes del orden durante las protestas del movimiento «No Kings Day» en California, en un caso que las autoridades calificaron como motivado por creencias extremistas y antisemitas.
La Fiscalía Federal para el Distrito de Nuevo México informó que Gregory Vandenberg, de 49 años, también cumplirá un año de libertad supervisada al concluir su condena. En el sistema federal estadounidense no existe la libertad condicional.
De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, el 12 de junio de 2025 Vandenberg viajaba de El Paso, Texas, hacia San Diego, California, para asistir a las manifestaciones programadas para el 14 de junio.
Durante el trayecto hizo una parada en un centro de viajes ubicado junto a la Interestatal 10, cerca de Lordsburg, Nuevo México, donde compró seis fuegos artificiales tipo mortero de gran potencia y 72 petardos M-150, cuyo estruendo es similar al de disparos de arma de fuego.
Según la investigación, Vandenberg dijo al empleado del establecimiento que planeaba lanzar los explosivos contra policías durante las protestas. Además, preguntó con detalle sobre la cantidad de pólvora que contenían, el impacto de las explosiones y la posibilidad de causar lesiones. También comentó que pensaba unir varios artefactos con cinta adhesiva para incrementar su poder destructivo y distribuirlos entre otros manifestantes.
Alarmados por sus declaraciones, los empleados anotaron las placas del vehículo y dieron aviso a las autoridades.
Agentes federales localizaron a Vandenberg al día siguiente en Tucson, Arizona, donde fue arrestado mientras dormía dentro de su automóvil en la Base Aérea Davis-Monthan. Inicialmente aseguró que viajaba por motivos de trabajo, pese a encontrarse desempleado, y posteriormente afirmó falsamente que visitaría a unos amigos en Phoenix.
Durante el cateo del vehículo, los agentes encontraron los fuegos artificiales adquiridos, así como prendas de vestir con imágenes y mensajes antisemitas, antiisraelíes y extremistas. Entre ellas había una camiseta con la bandera de Al-Qaeda, otra que llamaba a la destrucción de Judea y un teléfono celular cuya pantalla principal mostraba la bandera del Talibán.
Los investigadores también determinaron que Vandenberg llevaba una camiseta personalizada con la palabra «AMALEK», la cual, según declaró el propio acusado, significaba «destructor de judíos».
La revisión de su teléfono reveló búsquedas en internet, mensajes y otro contenido con expresiones antisemitas, antiisraelíes, antiestadounidenses y de carácter extremista. Los fiscales sostuvieron que Vandenberg creía que el gobierno de Estados Unidos estaba controlado por Israel y por personas judías, y que esas ideas motivaron su intención de atacar a los agentes del orden durante las protestas.
El 12 de enero de 2026, tras un juicio de cinco días, un jurado federal lo declaró culpable de transportar explosivos con la intención de matar, herir o intimidar, así como de intentar introducir fuegos artificiales prohibidos en California.
La investigación estuvo a cargo de la oficina del FBI en Albuquerque, con apoyo de las oficinas del FBI en Tucson, el Departamento de Policía de Tucson, la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en El Paso. El caso fue procesado por la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Nuevo México.
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ALBUQUERQUE, Nuevo México.— Un exintegrante de los Navy SEAL de Estados Unidos fue sentenciado a 16 meses de prisión federal por transportar explosivos con la intención de utilizarlos contra agentes del orden durante las protestas del movimiento «No Kings Day» en California, en un caso que las autoridades calificaron como motivado por creencias extremistas y antisemitas.
La Fiscalía Federal para el Distrito de Nuevo México informó que Gregory Vandenberg, de 49 años, también cumplirá un año de libertad supervisada al concluir su condena. En el sistema federal estadounidense no existe la libertad condicional.
De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, el 12 de junio de 2025 Vandenberg viajaba de El Paso, Texas, hacia San Diego, California, para asistir a las manifestaciones programadas para el 14 de junio.
Durante el trayecto hizo una parada en un centro de viajes ubicado junto a la Interestatal 10, cerca de Lordsburg, Nuevo México, donde compró seis fuegos artificiales tipo mortero de gran potencia y 72 petardos M-150, cuyo estruendo es similar al de disparos de arma de fuego.
Según la investigación, Vandenberg dijo al empleado del establecimiento que planeaba lanzar los explosivos contra policías durante las protestas. Además, preguntó con detalle sobre la cantidad de pólvora que contenían, el impacto de las explosiones y la posibilidad de causar lesiones. También comentó que pensaba unir varios artefactos con cinta adhesiva para incrementar su poder destructivo y distribuirlos entre otros manifestantes.
Alarmados por sus declaraciones, los empleados anotaron las placas del vehículo y dieron aviso a las autoridades.
Agentes federales localizaron a Vandenberg al día siguiente en Tucson, Arizona, donde fue arrestado mientras dormía dentro de su automóvil en la Base Aérea Davis-Monthan. Inicialmente aseguró que viajaba por motivos de trabajo, pese a encontrarse desempleado, y posteriormente afirmó falsamente que visitaría a unos amigos en Phoenix.
Durante el cateo del vehículo, los agentes encontraron los fuegos artificiales adquiridos, así como prendas de vestir con imágenes y mensajes antisemitas, antiisraelíes y extremistas. Entre ellas había una camiseta con la bandera de Al-Qaeda, otra que llamaba a la destrucción de Judea y un teléfono celular cuya pantalla principal mostraba la bandera del Talibán.
Los investigadores también determinaron que Vandenberg llevaba una camiseta personalizada con la palabra «AMALEK», la cual, según declaró el propio acusado, significaba «destructor de judíos».
La revisión de su teléfono reveló búsquedas en internet, mensajes y otro contenido con expresiones antisemitas, antiisraelíes, antiestadounidenses y de carácter extremista. Los fiscales sostuvieron que Vandenberg creía que el gobierno de Estados Unidos estaba controlado por Israel y por personas judías, y que esas ideas motivaron su intención de atacar a los agentes del orden durante las protestas.
El 12 de enero de 2026, tras un juicio de cinco días, un jurado federal lo declaró culpable de transportar explosivos con la intención de matar, herir o intimidar, así como de intentar introducir fuegos artificiales prohibidos en California.
La investigación estuvo a cargo de la oficina del FBI en Albuquerque, con apoyo de las oficinas del FBI en Tucson, el Departamento de Policía de Tucson, la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en El Paso. El caso fue procesado por la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Nuevo México.
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