La barda de la Secundaria Federal número 3, ubicada en la calle Mártires del 68, se ha convertido nuevamente en el lugar una disputa por la memoria y la dignidad de las mujeres víctimas de desaparición y feminicidio en esta frontera.
Tras haber sido borrados por el político morenista Omar García Palomares, los rostros de 16 jóvenes comenzaron a ser plasmados otra vez en este espacio.
Sin embargo, lo que debía ser un proceso de sanación y restauración se ha transformado en un foco de tensión debido a la falta de coordinación, la intervención de pintores no autorizados y trabajos que las familias consideran indignos.
De acuerdo con Perla Reyes, madre de Jocelyn Calderón Reyes, una adolescente desaparecida el 30 de diciembre de 2012 a los 13 años, la situación actual es «un desastre» que le ha provocado un severo estrés y dolor de cabeza.
La madre denunció que las decisiones sobre el diseño y el simbolismo del espacio se están tomando de manera unilateral, ignorando la necesidad de las familias de aprobar bocetos que transmitan de forma digna la memoria de sus hijas.
El conflicto escaló luego de que un muralista desconocido iniciara los trabajos pintando una imagen de la Virgen de Guadalupe.
El resultado desató burlas inmediatas en redes sociales, donde usuarios compararon la pintura con personajes virales del internet, lo que provocó la indignación y el dolor de la madre de Jocelyn.
«Ay, no, es que traen un desastre. Te lo juro que no. No entiendo cómo quiere tanta gente. Mira, primero era que no me estaban oyendo, que yo quería ver opciones. Quería ver primero que me mostraran ideas y un boceto y la que más me gustara, pues yo dije, se trata de si van a reparar el mural que lo reparen ya algo más bonito, más nuevo, más simbólico, que es lo que para mí significan los murales, ¿no? Es un espacio de ellas como si ellas estuvieran ahí transmitir vida hacia ellas y digno para ellas», expresó Perla.
Además dijo que “Empezaron a hacer lo que quisieron. Bueno, empezó este señor, dije: ‘Está bien’. No me gustó. Hablé yo, dije: ‘No me gusta, no me gusta que mi hija esté, el mural de mi hija esté en burla de la gente’. ¿Por qué? Porque empezaron por las redes a decir que la Virgen se parece a Lupita TikTok, que esto, que el otro, que ya yo dije: ‘Paren, no, que no lo hagan’. Le dije: ‘Se vuelve a pintar y vamos a recrear algo que yo apruebe'».
A pesar de haber exigido detener la obra para consensuar un diseño, la situación se complicó aún más cuando un grupo de jóvenes ajenas al movimiento comenzó a pintar otros rostros sobre la barda sin autorización ni conocimiento de las madres.
Integrantes de colectivos, como Norma Laguna, acudieron al sitio para pedirles amablemente que se detuvieran, pero las pintoras se negaron a parar, argumentando que asistían de forma particular a «apoyar».
«El día de hoy van estas personas que están pintando los otros rostros sin que nadie sepamos, sin decirme a mí, principalmente, porque es el mural de mi hija… Van personas, incluso fue Norma Guachi a decirles: ‘Por favor, paren de pintar los rostros. Nosotros tenemos un control, ¿eh?’. Es que hasta los colores van a ir igual. No me pueden ir a meter otros colores que no van, Yo les agradezco que se quieran sumar, pero no de esa manera, es todos en conjunto respetando el color, lo que yo quiero que vaya en el mural, porque los rostros de las niñas van a ir algo digno para ellas».
Perla Reyes aclaró que no considera que estas acciones sean un ataque directo de mala fe, sino posiblemente una iniciativa desorganizada de ciudadanos indignados por el borrado original de la barda.
Sin embargo, reiteró que la falta de comunicación rompe el control que las madres deben tener sobre la imagen de sus hijas.
Ante la negativa de las pintoras independientes de detenerse, Loya advirtió que ejercerá su derecho de madre y tapará las obras que no respeten el estándar de dignidad que las víctimas merecen.
Para ello, ya se encuentra coordinada con una muralista autorizada con quien ya aprobó un boceto oficial.
«Mira, si no se quieren quitar, que lo hagan, pero yo voy a ir a tapar todo. Tengo todo el derecho de ir a tapar todo, porque yo lo voy a hacer. O sea, yo ya estoy en conjunto con la muralista que lo va a hacer. Ya me enseñó el boceto, yo ya le dije que sí. Ya no más estamos esperando el material y ella va a iniciar, pero vamos a iniciar primero con el de Jocelyn. Ya a raíz de ahí vamos a iniciar con los de lados que con todo respeto se van a tapar porque no es algo que yo quiero así. Yo quiero la foto plasmada, pero que transmita vida, que transmita luz de color como ellas merecen, algo digno».
Finalmente pidió a las personas que “por favor respeten y a todas esas personas que se quieren sumar, que les agradezco, pero que antes que nada pues se comuniquen conmigo misma o si no es conmigo con las otras madres, o sea, que no tengo nada en contra de esa gente, pero que de esas formas no, si realmente me quieren ayudar y apoyar, pues que se comuniquen conmigo para hacerlo bonito, especial ese espacio».
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La barda de la Secundaria Federal número 3, ubicada en la calle Mártires del 68, se ha convertido nuevamente en el lugar una disputa por la memoria y la dignidad de las mujeres víctimas de desaparición y feminicidio en esta frontera.
Tras haber sido borrados por el político morenista Omar García Palomares, los rostros de 16 jóvenes comenzaron a ser plasmados otra vez en este espacio.
Sin embargo, lo que debía ser un proceso de sanación y restauración se ha transformado en un foco de tensión debido a la falta de coordinación, la intervención de pintores no autorizados y trabajos que las familias consideran indignos.
De acuerdo con Perla Reyes, madre de Jocelyn Calderón Reyes, una adolescente desaparecida el 30 de diciembre de 2012 a los 13 años, la situación actual es «un desastre» que le ha provocado un severo estrés y dolor de cabeza.
La madre denunció que las decisiones sobre el diseño y el simbolismo del espacio se están tomando de manera unilateral, ignorando la necesidad de las familias de aprobar bocetos que transmitan de forma digna la memoria de sus hijas.
El conflicto escaló luego de que un muralista desconocido iniciara los trabajos pintando una imagen de la Virgen de Guadalupe.
El resultado desató burlas inmediatas en redes sociales, donde usuarios compararon la pintura con personajes virales del internet, lo que provocó la indignación y el dolor de la madre de Jocelyn.
«Ay, no, es que traen un desastre. Te lo juro que no. No entiendo cómo quiere tanta gente. Mira, primero era que no me estaban oyendo, que yo quería ver opciones. Quería ver primero que me mostraran ideas y un boceto y la que más me gustara, pues yo dije, se trata de si van a reparar el mural que lo reparen ya algo más bonito, más nuevo, más simbólico, que es lo que para mí significan los murales, ¿no? Es un espacio de ellas como si ellas estuvieran ahí transmitir vida hacia ellas y digno para ellas», expresó Perla.
Además dijo que “Empezaron a hacer lo que quisieron. Bueno, empezó este señor, dije: ‘Está bien’. No me gustó. Hablé yo, dije: ‘No me gusta, no me gusta que mi hija esté, el mural de mi hija esté en burla de la gente’. ¿Por qué? Porque empezaron por las redes a decir que la Virgen se parece a Lupita TikTok, que esto, que el otro, que ya yo dije: ‘Paren, no, que no lo hagan’. Le dije: ‘Se vuelve a pintar y vamos a recrear algo que yo apruebe'».
A pesar de haber exigido detener la obra para consensuar un diseño, la situación se complicó aún más cuando un grupo de jóvenes ajenas al movimiento comenzó a pintar otros rostros sobre la barda sin autorización ni conocimiento de las madres.
Integrantes de colectivos, como Norma Laguna, acudieron al sitio para pedirles amablemente que se detuvieran, pero las pintoras se negaron a parar, argumentando que asistían de forma particular a «apoyar».
«El día de hoy van estas personas que están pintando los otros rostros sin que nadie sepamos, sin decirme a mí, principalmente, porque es el mural de mi hija… Van personas, incluso fue Norma Guachi a decirles: ‘Por favor, paren de pintar los rostros. Nosotros tenemos un control, ¿eh?’. Es que hasta los colores van a ir igual. No me pueden ir a meter otros colores que no van, Yo les agradezco que se quieran sumar, pero no de esa manera, es todos en conjunto respetando el color, lo que yo quiero que vaya en el mural, porque los rostros de las niñas van a ir algo digno para ellas».
Perla Reyes aclaró que no considera que estas acciones sean un ataque directo de mala fe, sino posiblemente una iniciativa desorganizada de ciudadanos indignados por el borrado original de la barda.
Sin embargo, reiteró que la falta de comunicación rompe el control que las madres deben tener sobre la imagen de sus hijas.
Ante la negativa de las pintoras independientes de detenerse, Loya advirtió que ejercerá su derecho de madre y tapará las obras que no respeten el estándar de dignidad que las víctimas merecen.
Para ello, ya se encuentra coordinada con una muralista autorizada con quien ya aprobó un boceto oficial.
«Mira, si no se quieren quitar, que lo hagan, pero yo voy a ir a tapar todo. Tengo todo el derecho de ir a tapar todo, porque yo lo voy a hacer. O sea, yo ya estoy en conjunto con la muralista que lo va a hacer. Ya me enseñó el boceto, yo ya le dije que sí. Ya no más estamos esperando el material y ella va a iniciar, pero vamos a iniciar primero con el de Jocelyn. Ya a raíz de ahí vamos a iniciar con los de lados que con todo respeto se van a tapar porque no es algo que yo quiero así. Yo quiero la foto plasmada, pero que transmita vida, que transmita luz de color como ellas merecen, algo digno».
Finalmente pidió a las personas que “por favor respeten y a todas esas personas que se quieren sumar, que les agradezco, pero que antes que nada pues se comuniquen conmigo misma o si no es conmigo con las otras madres, o sea, que no tengo nada en contra de esa gente, pero que de esas formas no, si realmente me quieren ayudar y apoyar, pues que se comuniquen conmigo para hacerlo bonito, especial ese espacio».
Diario MX
