La tasa de inflación anual de México aumentó menos de lo previsto en agosto, lo que ofreció un alivio mínimo a los responsables de la política monetaria, aunque es poco probable que altere sus planes a corto plazo de mantener estables las tasas de interés.
Los datos oficiales publicados este miércoles mostraron que los precios al consumidor subieron un 3.26% respecto al año anterior, cifra inferior a la estimación mediana del 3.30% de los analistas encuestados por Bloomberg, pero superior al 3.12% registrado en julio.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y el combustible, se aceleró hasta el 3.88% interanual, situándose por debajo de la estimación mediana del 3.92% y de la lectura del 3.95% de julio. El banco central, conocido como Banxico, tiene como objetivo una inflación del 3%, con un margen de variación de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Banxico mantuvo sin cambios su tasa de interés de referencia en el 6.5% durante su reunión de política monetaria de agosto, ya que la persistente inflación en el sector servicios mantenía elevadas las presiones subyacentes sobre los precios, mientras que el conflicto en Medio Oriente planteaba riesgos adicionales para los costos de la energía y las cadenas de suministro mundiales.
Las minutas de dicha reunión reflejaron que, si bien los responsables de la política monetaria se mostraban alentados por la reciente disminución de la inflación, aún no estaban convencidos de que la mejora fuera lo suficientemente amplia o duradera. Banxico prevé que el aumento de los precios se modere hasta alcanzar su objetivo del 3% en el cuarto trimestre de 2027, dos trimestres más tarde de lo previsto anteriormente.
El aumento del costo de vida se ha convertido en una preocupación primordial, y la Presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado contener las presiones sobre los precios mediante acuerdos con empresas privadas para productos básicos, así como a través de un tope gubernamental a los precios de la gasolina.
[#content_wordai]
La tasa de inflación anual de México aumentó menos de lo previsto en agosto, lo que ofreció un alivio mínimo a los responsables de la política monetaria, aunque es poco probable que altere sus planes a corto plazo de mantener estables las tasas de interés.
Los datos oficiales publicados este miércoles mostraron que los precios al consumidor subieron un 3.26% respecto al año anterior, cifra inferior a la estimación mediana del 3.30% de los analistas encuestados por Bloomberg, pero superior al 3.12% registrado en julio.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y el combustible, se aceleró hasta el 3.88% interanual, situándose por debajo de la estimación mediana del 3.92% y de la lectura del 3.95% de julio. El banco central, conocido como Banxico, tiene como objetivo una inflación del 3%, con un margen de variación de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Banxico mantuvo sin cambios su tasa de interés de referencia en el 6.5% durante su reunión de política monetaria de agosto, ya que la persistente inflación en el sector servicios mantenía elevadas las presiones subyacentes sobre los precios, mientras que el conflicto en Medio Oriente planteaba riesgos adicionales para los costos de la energía y las cadenas de suministro mundiales.
Las minutas de dicha reunión reflejaron que, si bien los responsables de la política monetaria se mostraban alentados por la reciente disminución de la inflación, aún no estaban convencidos de que la mejora fuera lo suficientemente amplia o duradera. Banxico prevé que el aumento de los precios se modere hasta alcanzar su objetivo del 3% en el cuarto trimestre de 2027, dos trimestres más tarde de lo previsto anteriormente.
El aumento del costo de vida se ha convertido en una preocupación primordial, y la Presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado contener las presiones sobre los precios mediante acuerdos con empresas privadas para productos básicos, así como a través de un tope gubernamental a los precios de la gasolina.
Diario MX
