Nueva York— En un hito para la medicina experimental, médicos de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai lograron realizar el primer trasplante de mitocondrias autólogas en un ser humano. El procedimiento consistió en extraer organelos sanos del músculo de la pierna de una paciente con ceguera cortical e inyectarlos directamente en el interior de sus ojos, logrando que sus pupilas —que llevaban 71 días sin reaccionar— volvieran a responder a la luz en menos de 48 horas.
El ensayo clínico, autorizado de emergencia por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) bajo el protocolo de uso compasivo, tuvo como principal objetivo evaluar la seguridad de esta técnica. Al utilizar material genético de la propia paciente, el ojo toleró el trasplante sin registrar rechazo, inflamación ni daños colaterales, abriendo una nueva vía de estudio para el tratamiento de neuronas inactivas.
A pesar del éxito biológico, los investigadores aclararon los alcances del experimento:
- Efecto temporal: La reactivación de las pupilas y la percepción de sombras disminuyeron gradualmente hasta desaparecer por completo a la cuarta semana.
- Sin restauración visual: La paciente no recuperó la visión útil, ya que el procedimiento aporta energía celular pero no repara el «cableado» nervioso dañado entre el ojo y el cerebro.
El equipo científico reportó que el siguiente paso será investigar los motivos por los cuales el estímulo se apagó tras un mes. Actualmente, ya se evalúa el diseño de nuevos protocolos basados en inyecciones mitocondriales repetidas para intentar prolongar el efecto energético, lo que podría transformar en el futuro el tratamiento de enfermedades degenerativas como el glaucoma.
Con información de agencias.
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Nueva York— En un hito para la medicina experimental, médicos de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai lograron realizar el primer trasplante de mitocondrias autólogas en un ser humano. El procedimiento consistió en extraer organelos sanos del músculo de la pierna de una paciente con ceguera cortical e inyectarlos directamente en el interior de sus ojos, logrando que sus pupilas —que llevaban 71 días sin reaccionar— volvieran a responder a la luz en menos de 48 horas.
El ensayo clínico, autorizado de emergencia por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) bajo el protocolo de uso compasivo, tuvo como principal objetivo evaluar la seguridad de esta técnica. Al utilizar material genético de la propia paciente, el ojo toleró el trasplante sin registrar rechazo, inflamación ni daños colaterales, abriendo una nueva vía de estudio para el tratamiento de neuronas inactivas.
A pesar del éxito biológico, los investigadores aclararon los alcances del experimento:
- Efecto temporal: La reactivación de las pupilas y la percepción de sombras disminuyeron gradualmente hasta desaparecer por completo a la cuarta semana.
- Sin restauración visual: La paciente no recuperó la visión útil, ya que el procedimiento aporta energía celular pero no repara el «cableado» nervioso dañado entre el ojo y el cerebro.
El equipo científico reportó que el siguiente paso será investigar los motivos por los cuales el estímulo se apagó tras un mes. Actualmente, ya se evalúa el diseño de nuevos protocolos basados en inyecciones mitocondriales repetidas para intentar prolongar el efecto energético, lo que podría transformar en el futuro el tratamiento de enfermedades degenerativas como el glaucoma.
Con información de agencias.
Diario MX
