«Mi tarea se fragua en tal silencio, que ni yo existo y tampoco el tiempo; sólo esa acción que se revela de placer y podría decir de éxtasis», expresa Águeda Lozano al hablar del territorio en el que ha transcurrido buena parte de su vida: la creación.
Después de medio siglo en París, con frecuentes viajes a México, la pintora y escultora abstracta vuelve a su origen: Chihuahua, donde este miércoles será inaugurado el Museo de Arte Contemporáneo Águeda Lozano (MACAL), con obra suya y una colección internacional reunida durante décadas.
«Era importante la necesidad de fundar este recinto museográfico, que actualmente dispone de dos colecciones: una internacional que representa Europa, América, Asia, y la otra de mi autoría», detalla.
«Estas colecciones, que las he procurado durante los 50 años que estuve en París, me indujeron a hacer un espacio vivo de encuentro para el público en general y participar de este festín de diversidad que encuentra su razón de ser en la pluralidad de la expresión artística, de ahí su principio y fundamento».
Nacida en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, el 27 de mayo de 1944, a los 17 años Lozano viajó a Monterrey para encontrar en el Taller de Artes Plásticas de la entonces Universidad de Nuevo León un espacio decisivo para su vocación.
Ahí permaneció 5 años, y llegó a impartir clases.
«En aquellos días ni sabía lo que quería, sólo lo que no quería: una vida lejos del arte», recordaría años después. De esos años, conservó la disciplina: «Traigo a Monterrey conmigo, desde luego, en el corazón, en mi alma», ha dicho.
Luego vendría a la Ciudad de México, donde consolidó su trazo, y más tarde París, a inicios de los 70, donde encontró alojamiento y taller en la Ciudad Internacional de las Artes, junto a unos 300 creadores.
«¡Como una verdolaga!», respondió alguna vez al preguntarle si había renacido en Francia.
En 1972 tuvo su primera individual en la Galería Haut Pavé. Una obra suya fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de París y, en 1976, Fernando Gamboa la invitó a exponer en el Museo de Arte Moderno de México.
Francia significó una exigencia distinta, dijo alguna vez, pero nunca se desprendió de sus raíces.
«Aquí (en MACAL) hay una sola Águeda, donde cada espacio, país o pueblo, me ha nutrido de su diversidad cultural y mis cambios han sido sólo retos favorables; sin embargo, aquí (en Chihuahua) me formé con mis principios, valores y afectos», dice.
«Allá en Francia no son precipitados, esperan saber qué traes en las tripas (mentales) sin importarles de qué sitio o nacionalidad eres», recuerda.
«Así me incorporé a su dinámica cultural, exigente y puntual».
Figura del arte abstracto, Lozano ha exhibido en múltiples lugares; por ejemplo, en 2017 en el Palacio de Bellas Artes, en cuya explanada se exhibieron esculturas monumentales bajo el título El acero como la seda.
La Pinacoteca de Nuevo León ha sido también un espacio importante en su trayectoria. En 2011 presentó ahí Dos tiempos, el mismo espacio, y en 2019 Del pincel al cincel, 1974-2019, revisión de 45 años de creación.
El MACAL tendrá como sede la histórica Quinta Touché, construida entre 1901 y 1904 como residencia del empresario Jacobo Touché. Durante la Revolución funcionó como hospital militar y ahí murió en 1914 el reconocido general Toribio Ortega. Incendiada en 1924, fue reconstruida 3 años después.
Su conversión en museo implicó una inversión de la capital chihuahuense cercana a los 38 millones de pesos para la adaptación de salas, iluminación, climatización, accesibilidad y equipamiento.
Tendrá exposiciones permanentes y temporales, además de actividades educativas.
Su curador, Marco Gutiérrez, subrayó que el museo estará dividido en dos secciones, una de ellas para exhibir el trabajo de maestros como Francisco Toledo, Joan Miró, Manuel Felguérez, entre otros, y la segunda para Lozano.
«No vengo a contar mi historia, ni yo misma la podría definir. Concretamente, sólo sé cuándo y dónde nací», expresa la artista.
El recinto será encabezado por un patronato.
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«Mi tarea se fragua en tal silencio, que ni yo existo y tampoco el tiempo; sólo esa acción que se revela de placer y podría decir de éxtasis», expresa Águeda Lozano al hablar del territorio en el que ha transcurrido buena parte de su vida: la creación.
Después de medio siglo en París, con frecuentes viajes a México, la pintora y escultora abstracta vuelve a su origen: Chihuahua, donde este miércoles será inaugurado el Museo de Arte Contemporáneo Águeda Lozano (MACAL), con obra suya y una colección internacional reunida durante décadas.
«Era importante la necesidad de fundar este recinto museográfico, que actualmente dispone de dos colecciones: una internacional que representa Europa, América, Asia, y la otra de mi autoría», detalla.
«Estas colecciones, que las he procurado durante los 50 años que estuve en París, me indujeron a hacer un espacio vivo de encuentro para el público en general y participar de este festín de diversidad que encuentra su razón de ser en la pluralidad de la expresión artística, de ahí su principio y fundamento».
Nacida en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, el 27 de mayo de 1944, a los 17 años Lozano viajó a Monterrey para encontrar en el Taller de Artes Plásticas de la entonces Universidad de Nuevo León un espacio decisivo para su vocación.
Ahí permaneció 5 años, y llegó a impartir clases.
«En aquellos días ni sabía lo que quería, sólo lo que no quería: una vida lejos del arte», recordaría años después. De esos años, conservó la disciplina: «Traigo a Monterrey conmigo, desde luego, en el corazón, en mi alma», ha dicho.
Luego vendría a la Ciudad de México, donde consolidó su trazo, y más tarde París, a inicios de los 70, donde encontró alojamiento y taller en la Ciudad Internacional de las Artes, junto a unos 300 creadores.
«¡Como una verdolaga!», respondió alguna vez al preguntarle si había renacido en Francia.
En 1972 tuvo su primera individual en la Galería Haut Pavé. Una obra suya fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de París y, en 1976, Fernando Gamboa la invitó a exponer en el Museo de Arte Moderno de México.
Francia significó una exigencia distinta, dijo alguna vez, pero nunca se desprendió de sus raíces.
«Aquí (en MACAL) hay una sola Águeda, donde cada espacio, país o pueblo, me ha nutrido de su diversidad cultural y mis cambios han sido sólo retos favorables; sin embargo, aquí (en Chihuahua) me formé con mis principios, valores y afectos», dice.
«Allá en Francia no son precipitados, esperan saber qué traes en las tripas (mentales) sin importarles de qué sitio o nacionalidad eres», recuerda.
«Así me incorporé a su dinámica cultural, exigente y puntual».
Figura del arte abstracto, Lozano ha exhibido en múltiples lugares; por ejemplo, en 2017 en el Palacio de Bellas Artes, en cuya explanada se exhibieron esculturas monumentales bajo el título El acero como la seda.
La Pinacoteca de Nuevo León ha sido también un espacio importante en su trayectoria. En 2011 presentó ahí Dos tiempos, el mismo espacio, y en 2019 Del pincel al cincel, 1974-2019, revisión de 45 años de creación.
El MACAL tendrá como sede la histórica Quinta Touché, construida entre 1901 y 1904 como residencia del empresario Jacobo Touché. Durante la Revolución funcionó como hospital militar y ahí murió en 1914 el reconocido general Toribio Ortega. Incendiada en 1924, fue reconstruida 3 años después.
Su conversión en museo implicó una inversión de la capital chihuahuense cercana a los 38 millones de pesos para la adaptación de salas, iluminación, climatización, accesibilidad y equipamiento.
Tendrá exposiciones permanentes y temporales, además de actividades educativas.
Su curador, Marco Gutiérrez, subrayó que el museo estará dividido en dos secciones, una de ellas para exhibir el trabajo de maestros como Francisco Toledo, Joan Miró, Manuel Felguérez, entre otros, y la segunda para Lozano.
«No vengo a contar mi historia, ni yo misma la podría definir. Concretamente, sólo sé cuándo y dónde nací», expresa la artista.
El recinto será encabezado por un patronato.
Diario MX
