En comisiones del Senado, la Oposición cuestionó la «maldita megadeuda» que entraña la Ley de Ingresos, pero Morena se desentendió y apuró la aprobación del paquete económico.
La bancada guinda dejó para el martes próximo la aprobación en el pleno de la Ley de Ingresos, pese al decidido rechazo opositor, con un margen de 1.7 billones de pesos más de deuda.
«Morena está pidiendo volver a endeudar el País por cuando menos otros 1.7 billones de pesos», alertó Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del PAN.
«Pero es ya de tal tamaño la deuda, la megadeuda maldita que ha construido Morena, que se van a gastar prácticamente todo ese dinero en pagar los intereses de la deuda vieja. O sea, para este año están pidiendo 1.7 billones de deuda nueva, que no van a usar en carreteras, hospitales, programas, no, de ese 1.7 el propio documento que van a votar a favor reconoce que se van a gastar 1.6 billones, o sea, prácticamente todo, en pagar los intereses de la deuda vieja».
Por Morena, el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara explicó que autorizar un techo de endeudamiento no significa necesariamente que se ejercerá en su totalidad.
«Tampoco podemos confundir el financiamiento previsto para un ejercicio con un saldo acumulado de la deuda pública. Reconocer estas diferencias técnicas no elimina nuestra obligación de examinar su sostenibilidad. La deuda debe evaluarse considerando el costo financiero, las condiciones de contratación, los riesgos de financiamiento y su relación con las necesidades de inversión y funcionamiento del Estado», dijo.
El legislador veracruzano dijo que la responsabilidad hacendaria no consiste en rechazar cualquier modalidad de financiamiento.
«Consiste en utilizarla racionalmente, evitar desequilibrios insostenibles y asegurar que las obligaciones contraídas puedan atenderse sin comprometer la estabilidad económica», expuso.
El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, preguntó a los senadores de Morena por qué en ocho años no habían querido impulsar una reforma fiscal progresiva justa que permitiera configurar un presupuesto que sirva para atender las exigencias del campo, la salud y la educación.
«¿Cómo explican que el País sigue obteniendo la mayoría de sus ingresos de los trabajadores que tienen menor capacidad adquisitiva y no de la población con más riqueza en este país», advirtió.
Castañeda dijo a los morenistas que si presumen esa separación del poder económico y el poder político, por qué siguen incrementando la deuda pública que habrán de pagar próximas generaciones.
«Una deuda que se estima en 21.7 billones de pesos, o lo que equivale a 55 por ciento del PIB. Deuda que, por cierto, no se ha visto reflejada en infraestructura productiva, en más y mejores escuelas, en atención hospitalaria de calidad, en medicinas e insumos médicos para quienes las necesitan», cuestionó.
«Al contrario, nos endeudamos para sostener proyectos que pierden dinero año con año. Nos endeudamos para sostener a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, empresas que cada vez generan menos ingresos y que no siempre otorgan los mejores servicios para las y los mexicanos».
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En comisiones del Senado, la Oposición cuestionó la «maldita megadeuda» que entraña la Ley de Ingresos, pero Morena se desentendió y apuró la aprobación del paquete económico.
La bancada guinda dejó para el martes próximo la aprobación en el pleno de la Ley de Ingresos, pese al decidido rechazo opositor, con un margen de 1.7 billones de pesos más de deuda.
«Morena está pidiendo volver a endeudar el País por cuando menos otros 1.7 billones de pesos», alertó Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del PAN.
«Pero es ya de tal tamaño la deuda, la megadeuda maldita que ha construido Morena, que se van a gastar prácticamente todo ese dinero en pagar los intereses de la deuda vieja. O sea, para este año están pidiendo 1.7 billones de deuda nueva, que no van a usar en carreteras, hospitales, programas, no, de ese 1.7 el propio documento que van a votar a favor reconoce que se van a gastar 1.6 billones, o sea, prácticamente todo, en pagar los intereses de la deuda vieja».
Por Morena, el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara explicó que autorizar un techo de endeudamiento no significa necesariamente que se ejercerá en su totalidad.
«Tampoco podemos confundir el financiamiento previsto para un ejercicio con un saldo acumulado de la deuda pública. Reconocer estas diferencias técnicas no elimina nuestra obligación de examinar su sostenibilidad. La deuda debe evaluarse considerando el costo financiero, las condiciones de contratación, los riesgos de financiamiento y su relación con las necesidades de inversión y funcionamiento del Estado», dijo.
El legislador veracruzano dijo que la responsabilidad hacendaria no consiste en rechazar cualquier modalidad de financiamiento.
«Consiste en utilizarla racionalmente, evitar desequilibrios insostenibles y asegurar que las obligaciones contraídas puedan atenderse sin comprometer la estabilidad económica», expuso.
El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, preguntó a los senadores de Morena por qué en ocho años no habían querido impulsar una reforma fiscal progresiva justa que permitiera configurar un presupuesto que sirva para atender las exigencias del campo, la salud y la educación.
«¿Cómo explican que el País sigue obteniendo la mayoría de sus ingresos de los trabajadores que tienen menor capacidad adquisitiva y no de la población con más riqueza en este país», advirtió.
Castañeda dijo a los morenistas que si presumen esa separación del poder económico y el poder político, por qué siguen incrementando la deuda pública que habrán de pagar próximas generaciones.
«Una deuda que se estima en 21.7 billones de pesos, o lo que equivale a 55 por ciento del PIB. Deuda que, por cierto, no se ha visto reflejada en infraestructura productiva, en más y mejores escuelas, en atención hospitalaria de calidad, en medicinas e insumos médicos para quienes las necesitan», cuestionó.
«Al contrario, nos endeudamos para sostener proyectos que pierden dinero año con año. Nos endeudamos para sostener a Pemex, a la Comisión Federal de Electricidad, empresas que cada vez generan menos ingresos y que no siempre otorgan los mejores servicios para las y los mexicanos».
Diario MX
