Miles de manifestantes volvieron a salir hoy a las calles de la capital de Albania para exigir la renuncia del Primer Ministro, Edi Rama, en una nueva jornada de protestas contra la corrupción, el desempleo y las deficiencias del sistema educativo.
Los manifestantes, encabezados por estudiantes, se concentraron frente al Ministerio de Educación y marcharon hacia la oficina del Mandatario.
Al llegar, prendieron fuego a las sillas que Rama había colocado en el exterior como una invitación al diálogo con los inconformes, reportó Reuters.
Las movilizaciones se han extendido durante octubre por Tirana y otras ciudades del país.
Los participantes denuncian presunta corrupción entre funcionarios, falta de oportunidades laborales y problemas en la calidad y el costo de la educación.
También exigen la salida de Rama, quien gobierna desde 2013 y obtuvo un cuarto mandato en las elecciones del año pasado.
En jornadas anteriores, algunos manifestantes incendiaron edificios públicos y sucursales bancarias, rompieron escaparates y lanzaron piedras contra la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua.
Horas antes de la marcha del domingo, Rama anunció nuevas medidas para contener los disturbios, entre ellas multas de 500 mil lek albaneses -unos 6 mil 188 dólares- para quienes participen en una protesta que derive en actos violentos, incluso si no cometen agresiones directamente.
El Primer Ministro rechazó que las manifestaciones puedan obligarlo a renunciar, aunque reconoció que algunas de las demandas de los participantes son legítimas.
Afirmó que los cambios de Gobierno deben producirse por vías democráticas y no mediante la violencia.
La actual ola de protestas se suma a las movilizaciones registradas durante el verano contra un proyecto inmobiliario turístico de lujo en la costa albanesa, vinculado a una empresa fundada por Jared Kushner, yerno del Presidente estadounidense Donald Trump.
La crisis representa uno de los mayores desafíos para Rama desde su llegada al poder, mientras las protestas mantienen la presión sobre su Gobierno y sus políticas.
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Miles de manifestantes volvieron a salir hoy a las calles de la capital de Albania para exigir la renuncia del Primer Ministro, Edi Rama, en una nueva jornada de protestas contra la corrupción, el desempleo y las deficiencias del sistema educativo.
Los manifestantes, encabezados por estudiantes, se concentraron frente al Ministerio de Educación y marcharon hacia la oficina del Mandatario.
Al llegar, prendieron fuego a las sillas que Rama había colocado en el exterior como una invitación al diálogo con los inconformes, reportó Reuters.
Las movilizaciones se han extendido durante octubre por Tirana y otras ciudades del país.
Los participantes denuncian presunta corrupción entre funcionarios, falta de oportunidades laborales y problemas en la calidad y el costo de la educación.
También exigen la salida de Rama, quien gobierna desde 2013 y obtuvo un cuarto mandato en las elecciones del año pasado.
En jornadas anteriores, algunos manifestantes incendiaron edificios públicos y sucursales bancarias, rompieron escaparates y lanzaron piedras contra la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua.
Horas antes de la marcha del domingo, Rama anunció nuevas medidas para contener los disturbios, entre ellas multas de 500 mil lek albaneses -unos 6 mil 188 dólares- para quienes participen en una protesta que derive en actos violentos, incluso si no cometen agresiones directamente.
El Primer Ministro rechazó que las manifestaciones puedan obligarlo a renunciar, aunque reconoció que algunas de las demandas de los participantes son legítimas.
Afirmó que los cambios de Gobierno deben producirse por vías democráticas y no mediante la violencia.
La actual ola de protestas se suma a las movilizaciones registradas durante el verano contra un proyecto inmobiliario turístico de lujo en la costa albanesa, vinculado a una empresa fundada por Jared Kushner, yerno del Presidente estadounidense Donald Trump.
La crisis representa uno de los mayores desafíos para Rama desde su llegada al poder, mientras las protestas mantienen la presión sobre su Gobierno y sus políticas.
Diario MX
