Alain de Botton (Zúrich, 56 años) cita a El País Semanal en una casa en obras. Da meticulosas instrucciones a los obreros con una sonrisa. Explica que su exmujer vive cuatro edificios más arriba. Ambas viviendas sobresalen entre las casas victorianas del barrio londinense de Camden. Cuenta que está terminando otra casa en Mallorca. Se enamoró de la isla hace 15 años. “Será extraño vivir allí. Nunca he pasado tiempo al lado de un árbol. Pero estoy preparado para el viaje”. En el recibidor hay jarrones con flores. Y, labrada en piedra, una cita de Séneca: “Para qué llorar por cosas de la vida si la vida entera exige lágrimas”. Me ve leyéndola y la interpreta: “Si tus expectativas son certeras no necesitarás llorar”.
Alain de Botton (Zúrich, 56 años) cita a El País Semanal en una casa en obras. Da meticulosas instrucciones a los obreros con una sonrisa. Explica que su exmujer vive cuatro edificios más arriba. Ambas viviendas sobresalen entre las casas victorianas del barrio londinense de Camden. Cuenta que está terminando otra casa en Mallorca. Se enamoró de la isla hace 15 años. “Será extraño vivir allí. Nunca he pasado tiempo al lado de un árbol. Pero estoy preparado para el viaje”. En el recibidor hay jarrones con flores. Y, labrada en piedra, una cita de Séneca: “Para qué llorar por cosas de la vida si la vida entera exige lágrimas”. Me ve leyéndola y la interpreta: “Si tus expectativas son certeras no necesitarás llorar”. Seguir leyendo
Alain de Botton (Zúrich, 56 años) cita a El País Semanal en una casa en obras. Da meticulosas instrucciones a los obreros con una sonrisa. Explica que su exmujer vive cuatro edificios más arriba. Ambas viviendas sobresalen entre las casas victorianas del barrio londinense de Camden. Cuenta que está terminando otra casa en Mallorca. Se enamoró de la isla hace 15 años. “Será extraño vivir allí. Nunca he pasado tiempo al lado de un árbol. Pero estoy preparado para el viaje”. En el recibidor hay jarrones con flores. Y, labrada en piedra, una cita de Séneca: “Para qué llorar por cosas de la vida si la vida entera exige lágrimas”. Me ve leyéndola y la interpreta: “Si tus expectativas son certeras no necesitarás llorar”.
