A los 62 años Adolfo Suárez Illana ha sido muchas cosas, hasta un guadiana en política, con candidaturas fracasadas del PP y cargos institucionales en la Mesa del Congreso. Estos días publica un libro, La Concordia es posible (Espasa), con un alegato del diálogo, el consenso y los pactos, lo mejor de la herencia de su padre, el ahora mitificado expresidente Suárez. Un padre que le legó un consejo cuando aceptó por primera vez ser candidato político: “Te vas a meter en la mierda y el peligro es que te confundas con ella”. El hijo no reniega, pero ya desde lejos.
A los 62 años Adolfo Suárez Illana ha sido muchas cosas, hasta un guadiana en política, con candidaturas fracasadas del PP y cargos institucionales en la Mesa del Congreso. Estos días publica un libro, La Concordia es posible (Espasa), con un alegato del diálogo, el consenso y los pactos, lo mejor de la herencia de su padre, el ahora mitificado expresidente Suárez. Un padre que le legó un consejo cuando aceptó por primera vez ser candidato político: “Te vas a meter en la mierda y el peligro es que te confundas con ella”. El hijo no reniega, pero ya desde lejos. Seguir leyendo
A los 62 años Adolfo Suárez Illana ha sido muchas cosas, hasta un guadiana en política, con candidaturas fracasadas del PP y cargos institucionales en la Mesa del Congreso. Estos días publica un libro, La Concordia es posible (Espasa), con un alegato del diálogo, el consenso y los pactos, lo mejor de la herencia de su padre, el ahora mitificado expresidente Suárez. Un padre que le legó un consejo cuando aceptó por primera vez ser candidato político: “Te vas a meter en la mierda y el peligro es que te confundas con ella”. El hijo no reniega, pero ya desde lejos.
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