Aunque no se haya crecido junto al Mediterráneo, unas estrofas de Joan Manuel Serrat puede servir para simbolizar hasta qué punto el arte ha mimado e idealizado el verano: “Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa / Escondido tras las cañas duerme mi primer amor / Llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya”. Los cuadros de los impresionistas, de Renoir a Monet, están llenos de cielos brillantes y campos de trigo. El verano en Bougival, de Alfred Sisley, refleja toda la paz de una estación benigna y tranquila, durante la que los paisajes estallaban de vida.
Pocos autores han descrito de una manera tan certera el paso a la edad adulta como el narrador estadounidense en su relato autobiográfico ‘El cuerpo’. Pero también refleja el miedo que produce una estación cada vez más amenazante
Aunque no se haya crecido junto al Mediterráneo, unas estrofas de Joan Manuel Serrat puede servir para simbolizar hasta qué punto el arte ha mimado e idealizado el verano: “Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa / Escondido tras las cañas duerme mi primer amor / Llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya”. Los cuadros de los impresionistas, de Renoir a Monet, están llenos de cielos brillantes y campos de trigo. El verano en Bougival, de Alfred Sisley, refleja toda la paz de una estación benigna y tranquila, durante la que los paisajes estallaban de vida.
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