Sunland Park, NM— Con el objetivo de responder de manera más rápida y segura a emergencias en el Río Grande, cuadrillas del Departamento de Bomberos de Sunland Park (SPFD) realizaron un entrenamiento especializado de rescate acuático en las inmediaciones del puente de Racetrack Drive, donde simularon escenarios de personas atrapadas por la corriente y operaciones de recuperación desde distintos puntos de acceso.
Las maniobras formaron parte de la preparación permanente que realizan los cuerpos de emergencia ante las cambiantes condiciones del cauce, particularmente durante la temporada de riego, cuando el nivel y la velocidad del agua aumentan considerablemente debido a las liberaciones controladas desde las presas de Nuevo México.
Durante el ejercicio, los rescatistas desplegaron la escalera y la canastilla de un camión de rescate sobre el río para practicar operaciones de extracción, mientras otros elementos trabajaban desde las orillas con equipo especializado para aguas rápidas. La práctica permitió coordinar maniobras entre los operadores del vehículo y los nadadores de rescate, replicando condiciones reales que podrían enfrentar durante una emergencia.
Los instructores señalaron que el río representa un riesgo permanente debido a sus corrientes variables, remolinos, desniveles y objetos ocultos bajo el agua, factores que dificultan las labores de rescate y ponen en peligro tanto a las víctimas como al personal de emergencia.
“El personal practicó maniobras dentro del agua utilizando equipo de protección para aguas rápidas”, informó el comandante Daniel Medrano, jefe del SPFD, quien destacó que la corriente del río exige una coordinación precisa entre los operadores del camión ubicado sobre el puente y los nadadores de rescate. “El Río Grande presenta corrientes cambiantes y peligros ocultos que varían de acuerdo con las descargas estacionales de agua”, añadió.
De manera paralela, el Departamento de Bomberos de El Paso mantiene durante todo el año un programa de capacitación en rescate acuático para fortalecer la capacidad de respuesta de sus equipos especializados.
Los entrenamientos incluyen rescates en corrientes rápidas, recuperación de víctimas, técnicas de lanzamiento de cuerdas, navegación con embarcaciones y coordinación entre distintas agencias de emergencia. Las autoridades destacan que estas prácticas permiten mantener certificadas a las cuadrillas y reducir los tiempos de respuesta cuando ocurre un incidente en el río, canales de irrigación o zonas inundadas.
Los bomberos reiteraron que el mejor rescate es el que puede prevenirse, por lo que insistieron en que ninguna persona debe ingresar al río para nadar, cruzarlo o intentar recuperar objetos, ya que las condiciones del agua pueden cambiar en cuestión de minutos.
Paralelamente, la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso lanzó una campaña preventiva dirigida a residentes y migrantes para advertir sobre el peligro que representan los canales administrados por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), los cuales recorren varios kilómetros paralelos a la frontera entre Estados Unidos y México.
La dependencia explicó que durante la temporada de riego estos canales transportan grandes volúmenes de agua con corrientes extremadamente fuertes, profundidades engañosas y remolinos capaces de arrastrar incluso a personas que saben nadar.
La corporación señaló que las organizaciones dedicadas al tráfico de personas suelen indicar a los migrantes que ingresen a estos canales para evadir a las autoridades, exponiéndolos a un riesgo mortal.
“El contrabando criminal de los cárteles mexicanos pone imprudentemente en peligro la vida de personas que no comprenden los riesgos de cruzar ilegalmente por los canales”, afirmó el jefe del Sector El Paso, Jesse Muñoz.
Además del riesgo de ahogamiento, la Patrulla Fronteriza recordó que quienes ingresan ilegalmente a Estados Unidos enfrentan las consecuencias previstas en el Título 8 del Código de Estados Unidos, entre ellas el procesamiento penal o administrativo, la deportación y restricciones para futuros ingresos al país.
Las advertencias no son nuevas. En la región Paso del Norte, los meses de primavera y verano suelen registrar un incremento en incidentes relacionados con el Río Grande y los canales de irrigación, principalmente cuando aumenta el flujo de agua destinado a las actividades agrícolas.
Durante las últimas décadas, decenas de personas –entre ellas migrantes, menores de edad y residentes que intentaron refrescarse o cruzar los cauces– han perdido la vida por ahogamiento en el Río Grande, el Canal Americano y otros canales de irrigación que atraviesan El Paso, Ciudad Juárez y el Sur de Nuevo México.
Cada año, equipos de bomberos, agentes de la Patrulla Fronteriza, corporaciones policiacas y unidades de rescate acuático participan en numerosas operaciones de búsqueda, rescate y recuperación de cuerpos, muchas de ellas prolongadas durante horas debido a la fuerza de las corrientes y a la escasa visibilidad bajo el agua.
Autoridades de ambos lados de la frontera coincidieron en que la mayoría de estas tragedias pudieron evitarse y reiteraron el llamado a la población para mantenerse alejada de los cauces, respetar las zonas restringidas y reportar de inmediato cualquier persona en peligro.
La Patrulla Fronteriza también exhortó a la comunidad a denunciar, de forma anónima, cualquier actividad sospechosa relacionada con el tráfico de personas al teléfono 1-800-635-2509, como parte de los esfuerzos para prevenir nuevas pérdidas humanas durante esta temporada.
jtorres@diariousa.com
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Sunland Park, NM— Con el objetivo de responder de manera más rápida y segura a emergencias en el Río Grande, cuadrillas del Departamento de Bomberos de Sunland Park (SPFD) realizaron un entrenamiento especializado de rescate acuático en las inmediaciones del puente de Racetrack Drive, donde simularon escenarios de personas atrapadas por la corriente y operaciones de recuperación desde distintos puntos de acceso.
Las maniobras formaron parte de la preparación permanente que realizan los cuerpos de emergencia ante las cambiantes condiciones del cauce, particularmente durante la temporada de riego, cuando el nivel y la velocidad del agua aumentan considerablemente debido a las liberaciones controladas desde las presas de Nuevo México.
Durante el ejercicio, los rescatistas desplegaron la escalera y la canastilla de un camión de rescate sobre el río para practicar operaciones de extracción, mientras otros elementos trabajaban desde las orillas con equipo especializado para aguas rápidas. La práctica permitió coordinar maniobras entre los operadores del vehículo y los nadadores de rescate, replicando condiciones reales que podrían enfrentar durante una emergencia.
Los instructores señalaron que el río representa un riesgo permanente debido a sus corrientes variables, remolinos, desniveles y objetos ocultos bajo el agua, factores que dificultan las labores de rescate y ponen en peligro tanto a las víctimas como al personal de emergencia.
“El personal practicó maniobras dentro del agua utilizando equipo de protección para aguas rápidas”, informó el comandante Daniel Medrano, jefe del SPFD, quien destacó que la corriente del río exige una coordinación precisa entre los operadores del camión ubicado sobre el puente y los nadadores de rescate. “El Río Grande presenta corrientes cambiantes y peligros ocultos que varían de acuerdo con las descargas estacionales de agua”, añadió.
De manera paralela, el Departamento de Bomberos de El Paso mantiene durante todo el año un programa de capacitación en rescate acuático para fortalecer la capacidad de respuesta de sus equipos especializados.
Los entrenamientos incluyen rescates en corrientes rápidas, recuperación de víctimas, técnicas de lanzamiento de cuerdas, navegación con embarcaciones y coordinación entre distintas agencias de emergencia. Las autoridades destacan que estas prácticas permiten mantener certificadas a las cuadrillas y reducir los tiempos de respuesta cuando ocurre un incidente en el río, canales de irrigación o zonas inundadas.
Los bomberos reiteraron que el mejor rescate es el que puede prevenirse, por lo que insistieron en que ninguna persona debe ingresar al río para nadar, cruzarlo o intentar recuperar objetos, ya que las condiciones del agua pueden cambiar en cuestión de minutos.
Paralelamente, la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso lanzó una campaña preventiva dirigida a residentes y migrantes para advertir sobre el peligro que representan los canales administrados por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), los cuales recorren varios kilómetros paralelos a la frontera entre Estados Unidos y México.
La dependencia explicó que durante la temporada de riego estos canales transportan grandes volúmenes de agua con corrientes extremadamente fuertes, profundidades engañosas y remolinos capaces de arrastrar incluso a personas que saben nadar.
La corporación señaló que las organizaciones dedicadas al tráfico de personas suelen indicar a los migrantes que ingresen a estos canales para evadir a las autoridades, exponiéndolos a un riesgo mortal.
“El contrabando criminal de los cárteles mexicanos pone imprudentemente en peligro la vida de personas que no comprenden los riesgos de cruzar ilegalmente por los canales”, afirmó el jefe del Sector El Paso, Jesse Muñoz.
Además del riesgo de ahogamiento, la Patrulla Fronteriza recordó que quienes ingresan ilegalmente a Estados Unidos enfrentan las consecuencias previstas en el Título 8 del Código de Estados Unidos, entre ellas el procesamiento penal o administrativo, la deportación y restricciones para futuros ingresos al país.
Las advertencias no son nuevas. En la región Paso del Norte, los meses de primavera y verano suelen registrar un incremento en incidentes relacionados con el Río Grande y los canales de irrigación, principalmente cuando aumenta el flujo de agua destinado a las actividades agrícolas.
Durante las últimas décadas, decenas de personas –entre ellas migrantes, menores de edad y residentes que intentaron refrescarse o cruzar los cauces– han perdido la vida por ahogamiento en el Río Grande, el Canal Americano y otros canales de irrigación que atraviesan El Paso, Ciudad Juárez y el Sur de Nuevo México.
Cada año, equipos de bomberos, agentes de la Patrulla Fronteriza, corporaciones policiacas y unidades de rescate acuático participan en numerosas operaciones de búsqueda, rescate y recuperación de cuerpos, muchas de ellas prolongadas durante horas debido a la fuerza de las corrientes y a la escasa visibilidad bajo el agua.
Autoridades de ambos lados de la frontera coincidieron en que la mayoría de estas tragedias pudieron evitarse y reiteraron el llamado a la población para mantenerse alejada de los cauces, respetar las zonas restringidas y reportar de inmediato cualquier persona en peligro.
La Patrulla Fronteriza también exhortó a la comunidad a denunciar, de forma anónima, cualquier actividad sospechosa relacionada con el tráfico de personas al teléfono 1-800-635-2509, como parte de los esfuerzos para prevenir nuevas pérdidas humanas durante esta temporada.
jtorres@diariousa.com
Diario MX
