La graduación y el diagnóstico de cáncer llegaron con pocas semanas de diferencia para María Magdalena Tamayo Rendón, de 22 años. Ahora, tras recibir sus primeras quimioterapias, necesita apoyo para pagar nuevos estudios, contó.
Su familia organizará mañana sábado 10 de octubre una hamburguesada, después de gastar más de 40 mil pesos en su atención médica.
María relató que recibió el primer diagnóstico entre finales de agosto y principios de septiembre y que se graduó hace aproximadamente dos semanas. Todavía busca palabras para hablar de lo que vive: “Si me pongo a pensar, como: ‘¿Yo por qué?, ¿por qué a esta edad?’”. Dijo que aún trata de asimilar la noticia, mientras su familia la acompaña a las consultas y al tratamiento.
La joven explicó que inicialmente le informaron que tenía cáncer de ovario con metástasis, pero un estudio posterior de inmunohistoquímica indicó cáncer primario de hígado. Según lo que le comunicaron sobre la tomografía, tiene varios tumores en el abdomen y el ovario, con el de mayor tamaño en el hígado. La próxima semana tendrá una consulta para revisar si ese resultado modifica su tratamiento, señaló.
Las biopsias realizadas fuera del IMSS costaron aproximadamente 18 mil pesos y el estudio de inmunohistoquímica otros 20 mil, detalló Tamayo. Agregó que faltan pruebas genéticas cuyo precio, de acuerdo con la información que recibió, oscila entre 13 mil y 18 mil pesos. Las rifas, las aportaciones de amigos y la ayuda de familiares han permitido pagar los gastos hasta ahora, explicó.
María señaló que primero recibió atención en el Hospital General Regional número 2 y después fue enviada al Hospital General de Zona número 6 porque, según le comunicaron, no había oncólogos disponibles en el primero. También refirió que algunas pruebas no se realizan ahí y que para otros estudios le ofrecieron citas hasta enero y febrero, aunque le indicaron que debía avanzar con los exámenes.
Durante su primera semana de quimioterapia, María entró al hospital a las ocho de la mañana y salió entre la una y las dos de la tarde, de lunes a viernes, relató. Dijo que ha tenido agruras y mucho sueño, y que suele dormir durante las sesiones. El tratamiento, explicó, fue indicado bajo el diagnóstico inicial y será revisado en su próxima consulta.
Las horas en el hospital también la han hecho pensar en quienes esperan junto a ella, contó María. Le preocupa que sus familiares pasen tanto tiempo sin comer y le ha tocado ver pacientes sin compañía. “Es feo pasar por momentos así en soledad”, expresó. Su mamá, hermana, tía y cuñado forman parte de la familia que la acompaña durante este proceso, señaló.
María recordó que antes estuvo del otro lado, cuando su mamá recibió quimioterapias por cáncer de mama hace aproximadamente cuatro años. Ahora intenta dar ánimo a quienes están con ella, aunque también tiene días en los que no se siente bien. “Trato de traer tan siquiera una sonrisa o algo, aunque sé que yo en el fondo no me siento bien”, compartió.
La hamburguesada comenzará a la una de la tarde en el parque de la terminal de la ruta 10, en Hipocampo y Coahuila, informó Tamayo. Su familia prevé ofrecer unos 100 combos de hamburguesa, soda y papas a 130 pesos, además de dorinachos con soda a 80 pesos. Se podrá comer en el lugar o pedir para llevar, hasta agotar los alimentos, precisó.
Además de la venta, su familia compartió una campaña de donaciones en GoFundMe
para cubrir gastos médicos de María y de su mamá. Según esa convocatoria, la madre continúa con medicamentos y presenta metástasis en la tiroides. María explicó que los antecedentes de su mamá y de un tío que falleció este año por cáncer de hígado motivaron la solicitud de pruebas genéticas.
Al recordar que inicialmente atribuyeron sus molestias a posibles piedras en la vesícula, María pidió prestar atención a los dolores y no posponer la atención. También dijo que, desde el diagnóstico, piensa en el tiempo que comparte con su familia: “Que no desperdicien el tiempo pensando en el futuro, porque no están viviendo como tal el presente al estarse mortificando por eso”.
Para María, lo inmediato es conocer cómo continuará su tratamiento y reunir el dinero para los estudios pendientes, explicó. Mientras espera la consulta de la próxima semana, su familia prepara la venta del sábado, como antes organizó rifas: hasta ahora, dijo, ese apoyo ha permitido pagar las pruebas que necesitó para precisar su diagnóstico.
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La graduación y el diagnóstico de cáncer llegaron con pocas semanas de diferencia para María Magdalena Tamayo Rendón, de 22 años. Ahora, tras recibir sus primeras quimioterapias, necesita apoyo para pagar nuevos estudios, contó.
Su familia organizará mañana sábado 10 de octubre una hamburguesada, después de gastar más de 40 mil pesos en su atención médica.
María relató que recibió el primer diagnóstico entre finales de agosto y principios de septiembre y que se graduó hace aproximadamente dos semanas. Todavía busca palabras para hablar de lo que vive: “Si me pongo a pensar, como: ‘¿Yo por qué?, ¿por qué a esta edad?’”. Dijo que aún trata de asimilar la noticia, mientras su familia la acompaña a las consultas y al tratamiento.
La joven explicó que inicialmente le informaron que tenía cáncer de ovario con metástasis, pero un estudio posterior de inmunohistoquímica indicó cáncer primario de hígado. Según lo que le comunicaron sobre la tomografía, tiene varios tumores en el abdomen y el ovario, con el de mayor tamaño en el hígado. La próxima semana tendrá una consulta para revisar si ese resultado modifica su tratamiento, señaló.
Las biopsias realizadas fuera del IMSS costaron aproximadamente 18 mil pesos y el estudio de inmunohistoquímica otros 20 mil, detalló Tamayo. Agregó que faltan pruebas genéticas cuyo precio, de acuerdo con la información que recibió, oscila entre 13 mil y 18 mil pesos. Las rifas, las aportaciones de amigos y la ayuda de familiares han permitido pagar los gastos hasta ahora, explicó.
María señaló que primero recibió atención en el Hospital General Regional número 2 y después fue enviada al Hospital General de Zona número 6 porque, según le comunicaron, no había oncólogos disponibles en el primero. También refirió que algunas pruebas no se realizan ahí y que para otros estudios le ofrecieron citas hasta enero y febrero, aunque le indicaron que debía avanzar con los exámenes.
Durante su primera semana de quimioterapia, María entró al hospital a las ocho de la mañana y salió entre la una y las dos de la tarde, de lunes a viernes, relató. Dijo que ha tenido agruras y mucho sueño, y que suele dormir durante las sesiones. El tratamiento, explicó, fue indicado bajo el diagnóstico inicial y será revisado en su próxima consulta.
Las horas en el hospital también la han hecho pensar en quienes esperan junto a ella, contó María. Le preocupa que sus familiares pasen tanto tiempo sin comer y le ha tocado ver pacientes sin compañía. “Es feo pasar por momentos así en soledad”, expresó. Su mamá, hermana, tía y cuñado forman parte de la familia que la acompaña durante este proceso, señaló.
María recordó que antes estuvo del otro lado, cuando su mamá recibió quimioterapias por cáncer de mama hace aproximadamente cuatro años. Ahora intenta dar ánimo a quienes están con ella, aunque también tiene días en los que no se siente bien. “Trato de traer tan siquiera una sonrisa o algo, aunque sé que yo en el fondo no me siento bien”, compartió.
La hamburguesada comenzará a la una de la tarde en el parque de la terminal de la ruta 10, en Hipocampo y Coahuila, informó Tamayo. Su familia prevé ofrecer unos 100 combos de hamburguesa, soda y papas a 130 pesos, además de dorinachos con soda a 80 pesos. Se podrá comer en el lugar o pedir para llevar, hasta agotar los alimentos, precisó.
Además de la venta, su familia compartió una campaña de donaciones en GoFundMe
para cubrir gastos médicos de María y de su mamá. Según esa convocatoria, la madre continúa con medicamentos y presenta metástasis en la tiroides. María explicó que los antecedentes de su mamá y de un tío que falleció este año por cáncer de hígado motivaron la solicitud de pruebas genéticas.
Al recordar que inicialmente atribuyeron sus molestias a posibles piedras en la vesícula, María pidió prestar atención a los dolores y no posponer la atención. También dijo que, desde el diagnóstico, piensa en el tiempo que comparte con su familia: “Que no desperdicien el tiempo pensando en el futuro, porque no están viviendo como tal el presente al estarse mortificando por eso”.
Para María, lo inmediato es conocer cómo continuará su tratamiento y reunir el dinero para los estudios pendientes, explicó. Mientras espera la consulta de la próxima semana, su familia prepara la venta del sábado, como antes organizó rifas: hasta ahora, dijo, ese apoyo ha permitido pagar las pruebas que necesitó para precisar su diagnóstico.
Diario MX
