Nunca como ahora los mejores amigos del hombre habían recibido tanto cuidado y reconocimiento. Una encuesta de Mitofsky difundida esta semana reveló que el 74 por ciento de los mexicanos tiene al menos una mascota, principalmente perros, y para la mayoría ya no son simples animales de compañía, sino integrantes de la familia. Una transformación que durante años pareció característica de países como Estados Unidos y que hoy también se refleja en México.
Ese cambio cultural comienza incluso a trasladarse a las leyes. Aunque a muchos les parezca extrao, en el Congreso de la Ciudad de México se analiza una iniciativa para que los perros puedan recibir pensión alimenticia cuando una pareja se separa. La propuesta plantea que quienes hayan compartido su cuidado continúen siendo corresponsables de cubrir gastos como alimentación, atención veterinaria, medicamentos, rehabilitación y otros cuidados necesarios, de acuerdo con las posibilidades económicas de cada persona.
La iniciativa reconoce que el bienestar de los animales no debe depender del fin de una relación sentimental y busca que un juez pueda fijar obligaciones para garantizar su manutención, siempre que exista evidencia de la responsabilidad compartida sobre la mascota.
Mientras en México se discuten nuevas figuras legales para protegerlos, en Estados Unidos ya llevan un tiempo con los perros, con todos sus derechos. Por ejemplo, en California el pasado fin de semana, decenas de canes participaron en el Campeonato Mundial de Surf Canino celebrado en San Francisco, donde labradores, bulldogs, pastores australianos y otras razas desafiaron las olas acompañados por sus dueños.
Más allá de lo anecdótico, ambas historias reflejan una misma tendencia. Los perros han dejado de ser guardianes del patio para convertirse en compañeros de vida. Hoy inspiran reformas legales, actividades deportivas, campañas de adopción y una nueva cultura que entiende que cuidar de ellos también habla de la sociedad que estamos construyendo.
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Nunca como ahora los mejores amigos del hombre habían recibido tanto cuidado y reconocimiento. Una encuesta de Mitofsky difundida esta semana reveló que el 74 por ciento de los mexicanos tiene al menos una mascota, principalmente perros, y para la mayoría ya no son simples animales de compañía, sino integrantes de la familia. Una transformación que durante años pareció característica de países como Estados Unidos y que hoy también se refleja en México.
Ese cambio cultural comienza incluso a trasladarse a las leyes. Aunque a muchos les parezca extrao, en el Congreso de la Ciudad de México se analiza una iniciativa para que los perros puedan recibir pensión alimenticia cuando una pareja se separa. La propuesta plantea que quienes hayan compartido su cuidado continúen siendo corresponsables de cubrir gastos como alimentación, atención veterinaria, medicamentos, rehabilitación y otros cuidados necesarios, de acuerdo con las posibilidades económicas de cada persona.
La iniciativa reconoce que el bienestar de los animales no debe depender del fin de una relación sentimental y busca que un juez pueda fijar obligaciones para garantizar su manutención, siempre que exista evidencia de la responsabilidad compartida sobre la mascota.
Mientras en México se discuten nuevas figuras legales para protegerlos, en Estados Unidos ya llevan un tiempo con los perros, con todos sus derechos. Por ejemplo, en California el pasado fin de semana, decenas de canes participaron en el Campeonato Mundial de Surf Canino celebrado en San Francisco, donde labradores, bulldogs, pastores australianos y otras razas desafiaron las olas acompañados por sus dueños.
Más allá de lo anecdótico, ambas historias reflejan una misma tendencia. Los perros han dejado de ser guardianes del patio para convertirse en compañeros de vida. Hoy inspiran reformas legales, actividades deportivas, campañas de adopción y una nueva cultura que entiende que cuidar de ellos también habla de la sociedad que estamos construyendo.
Diario MX
