Los padres y madres del mundo estamos más cansados y a veces menos alegres, pero nos sentimos más plenos que los que no lo son. No lo digo yo: lo dice la ciencia. Así lo recogía el periodista Rodrigo Santodomingo en una pieza publicada en este periódico, que echaba mano de estudios y opiniones expertas para sustentar lo que para algunos es una perogrullada y para otros un escándalo, pero para casi todos es motivo de debate encarnizado. Y si no, hagan la prueba: suelten el globo sonda en alguna sobremesa de esas que aún quedan por delante este verano. Sobre todo si hay invitados menores de 40.
Tener hijos ha dejado de ser una norma social incuestionable, en parte por el vaciamiento de su sentido
Los padres y madres del mundo estamos más cansados y a veces menos alegres, pero nos sentimos más plenos que los que no lo son. No lo digo yo: lo dice la ciencia. Así lo recogía el periodista Rodrigo Santodomingo en una pieza publicada en este periódico, que echaba mano de estudios y opiniones expertas para sustentar lo que para algunos es una perogrullada y para otros un escándalo, pero para casi todos es motivo de debate encarnizado. Y si no, hagan la prueba: suelten el globo sonda en alguna sobremesa de esas que aún quedan por delante este verano. Sobre todo si hay invitados menores de 40.
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