Hay escritores y luego está Gonçalo M. Tavares (Luanda, Angola, 56 años). Su literatura rara, quirúrgica y violenta a la vez, brota de no sabe dónde. Luego la deja reposar sin ansiedad. Cuando vuelve a libros ya olvidados es capaz de darle los machetazos que le daría a una selva enmarañada porque, si algo se puede contar en tres palabras, Tavares nunca empleará seis. Con este método ha publicado 50 obras, casi tantas como años tiene, que conforman un árbol, Cuadernos de Gonçalo M. Tavares, que se ramifica en epopeyas, novelas, mitologías, haikus, artes, teatro o poesía. Los géneros le importan tan poco como ordenar la cocina donde hablamos una tarde de mayo y donde se apilan algunos platos sucios y figuras kitsch que compra por el mundo.
El primer autor portugués en recibir el Premio Formentor de las Letras escribe de forma compulsiva, pero fermenta sus textos durante años. Traducido en 70 países, Saramago dijo sobre él: “No hay derecho a escribir tan bien. Dan ganas de pegarle. Le darán el Nobel”
Hay escritores y luego está Gonçalo M. Tavares (Luanda, Angola, 56 años). Su literatura rara, quirúrgica y violenta a la vez, brota de no sabe dónde. Luego la deja reposar sin ansiedad. Cuando vuelve a libros ya olvidados es capaz de darle los machetazos que le daría a una selva enmarañada porque, si algo se puede contar en tres palabras, Tavares nunca empleará seis. Con este método ha publicado 50 obras, casi tantas como años tiene, que conforman un árbol, Cuadernos de Gonçalo M. Tavares, que se ramifica en epopeyas, novelas, mitologías, haikus, artes, teatro o poesía. Los géneros le importan tan poco como ordenar la cocina donde hablamos una tarde de mayo y donde se apilan algunos platos sucios y figuras kitsch que compra por el mundo.
