En una zona de Ciudad Juárez donde las oportunidades para convivir con figuras de talla internacional no suelen llegar con frecuencia, decenas de niñas y niños del Campamento de Verano de la Fundación GazPro en colaboración con Border Heritage, vivieron una mañana diferente. Entre preguntas, risas y rostros de asombro, descubrieron que la ciencia y el arte pueden ser tan sorprendentes como un juego.
El Centro de Desarrollo Familiar de GazPro, ubicado en el kilómetro 29, se convirtió en un aula fuera de lo común con la visita del físico chihuahuense Gerardo Herrera Corral y del reconocido escultor Sebastián, quienes compartieron parte de su trabajo con las niñas y niños a través de un lenguaje sencillo y dinámico que despertó la curiosidad de los pequeños de principio a fin.
Durante la charla, Herrera Corral dejó de lado las fórmulas complejas para explicar, de manera amena, cómo está formada la materia y qué son las partículas elementales, llevando conceptos que normalmente pertenecen a laboratorios y aceleradores de partículas hasta un grupo de niñas y niños que no dejaron de levantar la mano para participar.
Con palabras como quark y referencias a pensadores como Leucipo, el científico sembró inquietudes que, dijo, podrían cobrar sentido años después.
“Fue intencional decir palabras como quark o Leucipo porque a veces se quedan ahí en la memoria y eventualmente cobran un significado profundo para las personas”, explicó.
El cubo que podía convertirse en todo
Las expresiones de sorpresa crecieron cuando fue el turno del escultor Sebastián.
Frente a las niñas y niños presentó Los Transformables de Sebastián, una serie de cubos multicolores capaces de convertirse en decenas de figuras distintas para después regresar a su forma original.
Cada transformación arrancaba nuevas exclamaciones entre los asistentes, quienes seguían con atención los movimientos del artista mientras intentaban adivinar cuál sería la siguiente figura.
Más que una demostración artística, fue una invitación a imaginar, crear y entender que una misma pieza puede esconder posibilidades casi infinitas.
“Lo complejo es explicarles que detrás de una obra hay toda una vida de trabajo, pero ver cómo reaccionan hace que todo valga la pena”, comentó el escultor.
Pensar en grande
Para la directora ejecutiva de Fundación GazPro, Verónica Jiménez, acercar este tipo de experiencias a niñas y niños que viven en una de las zonas más alejadas de la ciudad forma parte del compromiso de ampliar sus horizontes.
“Queremos tener elementos para que los niños piensen en grande, queremos gente que los impulse, que los motive y que sepan que sí se puede lograr todo lo que uno quiera”, expresó.
La jornada dejó claro que el conocimiento también puede despertar sonrisas. Entre cubos que cambiaban de forma y explicaciones sobre los componentes más pequeños del universo, las niñas y los niños encontraron algo más que una actividad de verano: descubrieron que el arte y la ciencia también pueden convertirse en puertas para imaginar un futuro distinto.
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En una zona de Ciudad Juárez donde las oportunidades para convivir con figuras de talla internacional no suelen llegar con frecuencia, decenas de niñas y niños del Campamento de Verano de la Fundación GazPro en colaboración con Border Heritage, vivieron una mañana diferente. Entre preguntas, risas y rostros de asombro, descubrieron que la ciencia y el arte pueden ser tan sorprendentes como un juego.
El Centro de Desarrollo Familiar de GazPro, ubicado en el kilómetro 29, se convirtió en un aula fuera de lo común con la visita del físico chihuahuense Gerardo Herrera Corral y del reconocido escultor Sebastián, quienes compartieron parte de su trabajo con las niñas y niños a través de un lenguaje sencillo y dinámico que despertó la curiosidad de los pequeños de principio a fin.
Durante la charla, Herrera Corral dejó de lado las fórmulas complejas para explicar, de manera amena, cómo está formada la materia y qué son las partículas elementales, llevando conceptos que normalmente pertenecen a laboratorios y aceleradores de partículas hasta un grupo de niñas y niños que no dejaron de levantar la mano para participar.
Con palabras como quark y referencias a pensadores como Leucipo, el científico sembró inquietudes que, dijo, podrían cobrar sentido años después.
“Fue intencional decir palabras como quark o Leucipo porque a veces se quedan ahí en la memoria y eventualmente cobran un significado profundo para las personas”, explicó.
El cubo que podía convertirse en todo
Las expresiones de sorpresa crecieron cuando fue el turno del escultor Sebastián.
Frente a las niñas y niños presentó Los Transformables de Sebastián, una serie de cubos multicolores capaces de convertirse en decenas de figuras distintas para después regresar a su forma original.
Cada transformación arrancaba nuevas exclamaciones entre los asistentes, quienes seguían con atención los movimientos del artista mientras intentaban adivinar cuál sería la siguiente figura.
Más que una demostración artística, fue una invitación a imaginar, crear y entender que una misma pieza puede esconder posibilidades casi infinitas.
“Lo complejo es explicarles que detrás de una obra hay toda una vida de trabajo, pero ver cómo reaccionan hace que todo valga la pena”, comentó el escultor.
Pensar en grande
Para la directora ejecutiva de Fundación GazPro, Verónica Jiménez, acercar este tipo de experiencias a niñas y niños que viven en una de las zonas más alejadas de la ciudad forma parte del compromiso de ampliar sus horizontes.
“Queremos tener elementos para que los niños piensen en grande, queremos gente que los impulse, que los motive y que sepan que sí se puede lograr todo lo que uno quiera”, expresó.
La jornada dejó claro que el conocimiento también puede despertar sonrisas. Entre cubos que cambiaban de forma y explicaciones sobre los componentes más pequeños del universo, las niñas y los niños encontraron algo más que una actividad de verano: descubrieron que el arte y la ciencia también pueden convertirse en puertas para imaginar un futuro distinto.
Diario MX
