Años antes de ganar el Pritzker, el arquitecto Francis Kéré estaba de visita en su Gando natal cuando vio que aparecía un cocodrilo y se iba derecho hacia él. Los alumnos de la Technische Universität de Berlin que le acompañaban en aquel viaje a Burkina Faso entraron en pánico, pero él mantuvo la calma. Impasible, comenzó a explicarles que desde que el calentamiento global había secado el río, estos reptiles se acercan a poner sus huevos en el mismo rincón donde las parturientas del pueblo entierran la placenta de sus bebés, de manera que, en Gando, personas y cocodrilos son parientes.
Años antes de ganar el Pritzker, el arquitecto Francis Kéré estaba de visita en su Gando natal cuando vio que aparecía un cocodrilo y se iba derecho hacia él. Los alumnos de la Technische Universität de Berlin que le acompañaban en aquel viaje a Burkina Faso entraron en pánico, pero él mantuvo la calma. Impasible, comenzó a explicarles que desde que el calentamiento global había secado el río, estos reptiles se acercan a poner sus huevos en el mismo rincón donde las parturientas del pueblo entierran la placenta de sus bebés, de manera que, en Gando, personas y cocodrilos son parientes. Seguir leyendo
Años antes de ganar el Pritzker, el arquitecto Francis Kéré estaba de visita en su Gando natal cuando vio que aparecía un cocodrilo y se iba derecho hacia él. Los alumnos de la Technische Universität de Berlin que le acompañaban en aquel viaje a Burkina Faso entraron en pánico, pero él mantuvo la calma. Impasible, comenzó a explicarles que desde que el calentamiento global había secado el río, estos reptiles se acercan a poner sus huevos en el mismo rincón donde las parturientas del pueblo entierran la placenta de sus bebés, de manera que, en Gando, personas y cocodrilos son parientes.
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