La secuencia podría ser la siguiente: los ojos ven, en tiempo real y desde el teléfono móvil, el despliegue de brutalidad de un Gobierno autoritario en cualquier parte del globo. El cuerpo se descompone por la repulsión. La mente se activa y busca la forma de responder mediante la acción. Hay un enorme potencial político en la náusea, en sentir el estómago revolverse hasta la incomodidad, defiende el escritor Enrique Díaz Álvarez, que explora en su nuevo ensayo, Lo intolerable (Anagrama), la fórmula para salir de la pasividad con la que la ciudadanía asiste a una barbarie cada vez más normalizada. “Hay una política de la crueldad que está ampliando nuestro umbral de tolerancia a niveles nunca vistos. Estamos soportándolo todo. Perturba la brutalidad de Trump o de Netanyahu, pero también nuestra insensibilidad”, argumenta el mexicano, profesor de pensamiento político contemporáneo en la UNAM: “La tolerancia nació para encarar el fanatismo y hoy se asemeja más a la indolencia y la dejadez”.
En ‘Lo intolerable’, el ensayista mexicano exhorta a pensar con todo el cuerpo para combatir la política de la crueldad de Gobiernos como el de Netanyahu o Trump
La secuencia podría ser la siguiente: los ojos ven, en tiempo real y desde el teléfono móvil, el despliegue de brutalidad de un Gobierno autoritario en cualquier parte del globo. El cuerpo se descompone por la repulsión. La mente se activa y busca la forma de responder mediante la acción. Hay un enorme potencial político en la náusea, en sentir el estómago revolverse hasta la incomodidad, defiende el escritor Enrique Díaz Álvarez, que explora en su nuevo ensayo, Lo intolerable (Anagrama), la fórmula para salir de la pasividad con la que la ciudadanía asiste a una barbarie cada vez más normalizada. “Hay una política de la crueldad que está ampliando nuestro umbral de tolerancia a niveles nunca vistos. Estamos soportándolo todo. Perturba la brutalidad de Trump o de Netanyahu, pero también nuestra insensibilidad”, argumenta el mexicano, profesor de pensamiento político contemporáneo en la UNAM: “La tolerancia nació para encarar el fanatismo y hoy se asemeja más a la indolencia y la dejadez”.
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