El Vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, buscó durante la primavera y el verano conocer directamente de comandantes militares estadounidenses la situación de la guerra con Irán, en conversaciones que revelaron un panorama más pesimista que el presentado por el Presidente Donald Trump, de acuerdo con una exclusiva del New York Times.
El diario informó que Vance tomó la inusual medida de llamar directamente a comandantes desplegados en Medio Oriente, Europa y Asia para conocer sus evaluaciones sobre el conflicto antes de que fueran incorporadas a la postura del Pentágono.
Vance, quien se opuso a la guerra desde el inicio y recibió de Trump la encomienda de ayudar a ponerle fin, preguntó a los mandos sobre «los objetivos y tácticas del conflicto, las bajas, las acciones de Irán en el Estrecho de Ormuz y la capacidad de resistencia y adaptación del Gobierno iraní».
El Vicepresidente también solicitó conocer el estado de las reservas de armamento de los comandantes y las consecuencias que tendría transferir más armas a Medio Oriente para la capacidad de Estados Unidos de disuadir a China, Rusia y Corea del Norte.
Según el NYT, los comandantes fueron especialmente contundentes sobre la disminución de las reservas de interceptores Patriot, fundamentales para las defensas aéreas estadounidenses.
La guerra también había reducido las reservas de Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército, con un alcance de 305 kilómetros, y de Misiles de Ataque de Precisión, que están destinados a sustituirlos.
Las reservas de municiones consideradas críticas se encontraban, según los mandos consultados por Vance, en sus niveles más bajos.
El diario, que entrevistó a más de media decena de funcionarios actuales y anteriores bajo condición de anonimato, señaló que Vance salió de algunas de las conversaciones preocupado por la estrategia y las posibilidades de éxito de la guerra.
Las evaluaciones también mostraron, de acuerdo con el reporte, que el Gobierno iraní estaba dispuesto a soportar un alto nivel de sufrimiento para sobrevivir y que Estados Unidos tenía un suministro limitado de armas defensivas para contener los ataques de represalia de Irán.
Vance llevó esas preocupaciones a sus conversaciones privadas con Trump. Al mismo tiempo, el Presidente comenzó a recibir del general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, informes sobre la presión sobre las reservas estadounidenses y la resistencia iraní, aunque inicialmente le costaba creerlos.
El diario señaló que estas valoraciones contrastaban con las declaraciones públicas de Trump, quien ha afirmado que Estados Unidos ganó la guerra y que el Ejército iraní fue aniquilado, además de negar problemas con las reservas de armas.
Las llamadas de Vance se realizaron, según funcionarios citados por el diario, con conocimiento del Presidente republicano; del Secretario de Defensa, Pete Hegseth; de Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto; del Secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, y de la jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.
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El Vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, buscó durante la primavera y el verano conocer directamente de comandantes militares estadounidenses la situación de la guerra con Irán, en conversaciones que revelaron un panorama más pesimista que el presentado por el Presidente Donald Trump, de acuerdo con una exclusiva del New York Times.
El diario informó que Vance tomó la inusual medida de llamar directamente a comandantes desplegados en Medio Oriente, Europa y Asia para conocer sus evaluaciones sobre el conflicto antes de que fueran incorporadas a la postura del Pentágono.
Vance, quien se opuso a la guerra desde el inicio y recibió de Trump la encomienda de ayudar a ponerle fin, preguntó a los mandos sobre «los objetivos y tácticas del conflicto, las bajas, las acciones de Irán en el Estrecho de Ormuz y la capacidad de resistencia y adaptación del Gobierno iraní».
El Vicepresidente también solicitó conocer el estado de las reservas de armamento de los comandantes y las consecuencias que tendría transferir más armas a Medio Oriente para la capacidad de Estados Unidos de disuadir a China, Rusia y Corea del Norte.
Según el NYT, los comandantes fueron especialmente contundentes sobre la disminución de las reservas de interceptores Patriot, fundamentales para las defensas aéreas estadounidenses.
La guerra también había reducido las reservas de Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército, con un alcance de 305 kilómetros, y de Misiles de Ataque de Precisión, que están destinados a sustituirlos.
Las reservas de municiones consideradas críticas se encontraban, según los mandos consultados por Vance, en sus niveles más bajos.
El diario, que entrevistó a más de media decena de funcionarios actuales y anteriores bajo condición de anonimato, señaló que Vance salió de algunas de las conversaciones preocupado por la estrategia y las posibilidades de éxito de la guerra.
Las evaluaciones también mostraron, de acuerdo con el reporte, que el Gobierno iraní estaba dispuesto a soportar un alto nivel de sufrimiento para sobrevivir y que Estados Unidos tenía un suministro limitado de armas defensivas para contener los ataques de represalia de Irán.
Vance llevó esas preocupaciones a sus conversaciones privadas con Trump. Al mismo tiempo, el Presidente comenzó a recibir del general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, informes sobre la presión sobre las reservas estadounidenses y la resistencia iraní, aunque inicialmente le costaba creerlos.
El diario señaló que estas valoraciones contrastaban con las declaraciones públicas de Trump, quien ha afirmado que Estados Unidos ganó la guerra y que el Ejército iraní fue aniquilado, además de negar problemas con las reservas de armas.
Las llamadas de Vance se realizaron, según funcionarios citados por el diario, con conocimiento del Presidente republicano; del Secretario de Defensa, Pete Hegseth; de Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto; del Secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, y de la jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.
Diario MX
