En estos tiempos, la desconfianza debe ser una de tus mejores armas. Desconfía y tendrás menos problemas. No abras la puerta de tu casa a cualquiera, cuida lo que publicas en redes sociales, no hagas negocios con quien apenas conoces y procura saber siempre con quién estás tratando. La confianza mal depositada puede convertirse en una vulnerabilidad.
El asesinato de Jonathan “Honas” Meléndez, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, junto con integrantes de su familia, muestra brutalmente ese riesgo. El músico había advertido a un amigo que se reuniría con un socio con quien tenía problemas y le pidió alertar a las autoridades si dejaba de comunicarse.
El encuentro ocurrió el 1 de septiembre en un departamento de Atizapán. Ahí fueron encontrados muertos Meléndez, su esposa embarazada, su hija de tres años y una mujer de 21 años. Dos personas fueron detenidas.
Uno de los señalados era precisamente socio del músico y, de acuerdo con autoridades federales, habría aprovechado esa relación de confianza para ingresar al domicilio. Ni siquiera la vigilancia permanente del complejo residencial bastó. Un hijo de seis años sobrevivió escondido entre las cobijas.
El caso deja una lección de prevención. Compartir menos información privada, conocer bien a nuestros socios, avisar dónde estaremos y evitar encuentros conflictivos dentro de casa puede reducir riesgos, pero sobre todo, desconfiar de todo y de todos. No se trata de vivir con miedo, sino de entender que la confianza también debe tener límites.
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En estos tiempos, la desconfianza debe ser una de tus mejores armas. Desconfía y tendrás menos problemas. No abras la puerta de tu casa a cualquiera, cuida lo que publicas en redes sociales, no hagas negocios con quien apenas conoces y procura saber siempre con quién estás tratando. La confianza mal depositada puede convertirse en una vulnerabilidad.
El asesinato de Jonathan “Honas” Meléndez, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, junto con integrantes de su familia, muestra brutalmente ese riesgo. El músico había advertido a un amigo que se reuniría con un socio con quien tenía problemas y le pidió alertar a las autoridades si dejaba de comunicarse.
El encuentro ocurrió el 1 de septiembre en un departamento de Atizapán. Ahí fueron encontrados muertos Meléndez, su esposa embarazada, su hija de tres años y una mujer de 21 años. Dos personas fueron detenidas.
Uno de los señalados era precisamente socio del músico y, de acuerdo con autoridades federales, habría aprovechado esa relación de confianza para ingresar al domicilio. Ni siquiera la vigilancia permanente del complejo residencial bastó. Un hijo de seis años sobrevivió escondido entre las cobijas.
El caso deja una lección de prevención. Compartir menos información privada, conocer bien a nuestros socios, avisar dónde estaremos y evitar encuentros conflictivos dentro de casa puede reducir riesgos, pero sobre todo, desconfiar de todo y de todos. No se trata de vivir con miedo, sino de entender que la confianza también debe tener límites.
Diario MX
