Bogotá— Al menos 124 defensores de la tierra y del medio ambiente fueron asesinados en todo el mundo el año pasado, y América Latina concentró el 85% de los decesos, mientras los conflictos por la tierra y los recursos naturales seguían poniendo en riesgo a los pueblos indígenas y a los pequeños agricultores, según un informe publicado el miércoles.
El informe anual del grupo de defensa ambiental y de derechos humanos Global Witness documentó 105 asesinatos en América Latina en 2025. Colombia fue el país más mortífero por cuarto año consecutivo, con 39 asesinatos, seguido de Brasil con 26. Honduras y Filipinas registraron 12 cada uno.
Los defensores del medio ambiente son personas que trabajan para proteger su tierra, sus recursos naturales y sus comunidades contra amenazas como la minería, la tala, los agronegocios y otros proyectos de desarrollo, a menudo documentando daños ambientales, organizando a las comunidades o patrullando el territorio.
Entre los asesinados destaca el de Vicente Fernandes Vilhalva, de 36 años, un integrante del pueblo indígena guaraní kaiowá de Brasil, que recibió un disparo durante un ataque armado contra su comunidad en Mato Grosso do Sul en noviembre. Su comunidad ha participado en una prolongada lucha para recuperar territorio ancestral.
En conjunto, Colombia y Brasil representaron el 52% de todos los asesinatos documentados a escala mundial.
El saldo a nivel internacional disminuyó por segundo año consecutivo, pero en el informe se advierte que el descenso no necesariamente significa que los defensores ambientales estén más seguros. El grupo sostiene que el número de asesinatos registrados es inferior a la cifra real, mientras que las disputas por la tierra, el crimen organizado y la competencia por los recursos convergen cada vez más en regiones donde las comunidades intentan proteger los bosques, ríos y territorios ancestrales.
El grupo documentó 142 homicidios y cuatro desapariciones en 2024, y 196 asesinatos en 2023. Sin embargo, a nivel de país, las tendencias variaron marcadamente.
Los asesinatos bajaron en Colombia de 48 en 2024 a 39 el año pasado, y en México de 19 a 10. En cambio, en Brasil pasaron de 12 a 26, mientras que Honduras registró el doble de asesinatos, con 12.
En el informe se documentaron 2 mil 375 asesinatos y desapariciones de defensores de la tierra y del medio ambiente desde que la organización comenzó a registrarlos en 2012, uno de los pocos esfuerzos por compilar sistemáticamente estos casos en todo el planeta.
Cargan pueblos indígenas y agricultores con el mayor peso
Más de tres cuartas partes de las personas asesinadas en 2025 eran indígenas, pequeños agricultores o afrodescendientes, según el informe. Cuarenta y siete víctimas eran pequeños agricultores y 44 eran indígenas. Siete de las víctimas indígenas eran integrantes de sistemas de guardia comunitaria establecidos para proteger sus territorios.
Las disputas por la tierra estuvieron vinculadas a 84 asesinatos, más de la mitad del total mundial. La minería y las industrias extractivas se asociaron con 11 muertes; la tala, con ocho, y los agronegocios, con seis.
Según Global Witness, se sospecha que el crimen organizado y los sicarios estuvieron implicados en más de un tercio de los asesinatos, lo que refleja lo que la organización describe como una creciente superposición entre la actividad criminal y la explotación de la tierra y los recursos naturales.
Casi la mitad de los 39 defensores asesinados en Colombia eran indígenas y otros 15 eran pequeños agricultores. Treinta y cinco muertes estuvieron vinculadas a conflictos por la tierra. El grupo de defensa identificó presuntos vínculos con el crimen organizado en 17 asesinatos y otros cinco con asesinos a sueldo.
Trece de los homicidios ocurrieron en el departamento suroccidental del Cauca, entre ellos, cuatro integrantes de la Guardia Indígena, grupos liderados por la comunidad que patrullan y protegen territorios indígenas. En el informe se documentaron 171 asesinatos de defensores en el Cauca desde 2012, más que en cualquier otro departamento colombiano.
Brasil, fuerte aumento de fallecidos
Los 26 asesinatos documentados en Brasil fueron más del doble de los 12 registrados un año antes.
Once de las personas asesinadas eran pequeños agricultores y siete eran indígenas. La mayoría de los casos tuvo que ver con demandas de reconocimiento de territorios ancestrales o de reforma agraria, y la mitad se concentró en los estados amazónicos de Rondonia y Pará, donde la tala y la minería ilegales, la ganadería y la expansión agrícola han contribuido a desatar conflictos de larga data por la tierra.
El aumento se produjo pese a una mayor participación indígena y a compromisos sobre derechos territoriales en la cumbre climática COP30 del año pasado en la ciudad amazónica de Belén. Brasil anunció la titulación de 10 territorios indígenas durante la cumbre, aunque cientos de solicitudes siguen pendientes.
En una respuesta por escrito, el Ministerio de los Pueblos Indígenas de Brasil dijo a The Associated Press que reducir la violencia contra las comunidades indígenas requiere proteger sus territorios, combatir las invasiones y las actividades ilegales y exigir que los autores de delitos rindan cuentas. Indicó que el Gobierno ha reanudado la demarcación de tierras indígenas y ha llevado a cabo operativos para retirar a personas ajenas de 12 territorios, beneficiando a más de 67 mil indígenas.
Se extienden amenazas
Se documentaron asesinatos en 15 países en 2025.
Asia representó el 12% del total mundial. Filipinas registró 12 asesinatos, la cifra más alta fuera de América Latina, y en el informe se indica que en cinco casos se sospechó de la participación de las fuerzas armadas en medio de operaciones de contrainsurgencia. También se documentaron asesinatos en India, Indonesia, Turquía, Guatemala, Ecuador, Nicaragua y Francia.
En Perú, donde cuatro defensores fueron asesinados el año pasado, el informe destaca a la Guardia Indígena Kakataibo, cuyos integrantes patrullan territorio amazónico amenazado por el cultivo ilegal de coca y el crimen organizado.
“Defender nuestro territorio es importante para nosotros como comunidad y como pueblo, y nos enorgullece defender el clima del que todos dependemos”, expresó Segundo Ispón, comandante de la Guardia Indígena Kakataibo, en un comunicado. “En nuestra cultura, la labor de defender nuestros recursos y territorio se enseña desde temprana edad. Pero para la próxima generación, esta labor es más peligrosa que nunca”.
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Bogotá— Al menos 124 defensores de la tierra y del medio ambiente fueron asesinados en todo el mundo el año pasado, y América Latina concentró el 85% de los decesos, mientras los conflictos por la tierra y los recursos naturales seguían poniendo en riesgo a los pueblos indígenas y a los pequeños agricultores, según un informe publicado el miércoles.
El informe anual del grupo de defensa ambiental y de derechos humanos Global Witness documentó 105 asesinatos en América Latina en 2025. Colombia fue el país más mortífero por cuarto año consecutivo, con 39 asesinatos, seguido de Brasil con 26. Honduras y Filipinas registraron 12 cada uno.
Los defensores del medio ambiente son personas que trabajan para proteger su tierra, sus recursos naturales y sus comunidades contra amenazas como la minería, la tala, los agronegocios y otros proyectos de desarrollo, a menudo documentando daños ambientales, organizando a las comunidades o patrullando el territorio.
Entre los asesinados destaca el de Vicente Fernandes Vilhalva, de 36 años, un integrante del pueblo indígena guaraní kaiowá de Brasil, que recibió un disparo durante un ataque armado contra su comunidad en Mato Grosso do Sul en noviembre. Su comunidad ha participado en una prolongada lucha para recuperar territorio ancestral.
En conjunto, Colombia y Brasil representaron el 52% de todos los asesinatos documentados a escala mundial.
El saldo a nivel internacional disminuyó por segundo año consecutivo, pero en el informe se advierte que el descenso no necesariamente significa que los defensores ambientales estén más seguros. El grupo sostiene que el número de asesinatos registrados es inferior a la cifra real, mientras que las disputas por la tierra, el crimen organizado y la competencia por los recursos convergen cada vez más en regiones donde las comunidades intentan proteger los bosques, ríos y territorios ancestrales.
El grupo documentó 142 homicidios y cuatro desapariciones en 2024, y 196 asesinatos en 2023. Sin embargo, a nivel de país, las tendencias variaron marcadamente.
Los asesinatos bajaron en Colombia de 48 en 2024 a 39 el año pasado, y en México de 19 a 10. En cambio, en Brasil pasaron de 12 a 26, mientras que Honduras registró el doble de asesinatos, con 12.
En el informe se documentaron 2 mil 375 asesinatos y desapariciones de defensores de la tierra y del medio ambiente desde que la organización comenzó a registrarlos en 2012, uno de los pocos esfuerzos por compilar sistemáticamente estos casos en todo el planeta.
Cargan pueblos indígenas y agricultores con el mayor peso
Más de tres cuartas partes de las personas asesinadas en 2025 eran indígenas, pequeños agricultores o afrodescendientes, según el informe. Cuarenta y siete víctimas eran pequeños agricultores y 44 eran indígenas. Siete de las víctimas indígenas eran integrantes de sistemas de guardia comunitaria establecidos para proteger sus territorios.
Las disputas por la tierra estuvieron vinculadas a 84 asesinatos, más de la mitad del total mundial. La minería y las industrias extractivas se asociaron con 11 muertes; la tala, con ocho, y los agronegocios, con seis.
Según Global Witness, se sospecha que el crimen organizado y los sicarios estuvieron implicados en más de un tercio de los asesinatos, lo que refleja lo que la organización describe como una creciente superposición entre la actividad criminal y la explotación de la tierra y los recursos naturales.
Casi la mitad de los 39 defensores asesinados en Colombia eran indígenas y otros 15 eran pequeños agricultores. Treinta y cinco muertes estuvieron vinculadas a conflictos por la tierra. El grupo de defensa identificó presuntos vínculos con el crimen organizado en 17 asesinatos y otros cinco con asesinos a sueldo.
Trece de los homicidios ocurrieron en el departamento suroccidental del Cauca, entre ellos, cuatro integrantes de la Guardia Indígena, grupos liderados por la comunidad que patrullan y protegen territorios indígenas. En el informe se documentaron 171 asesinatos de defensores en el Cauca desde 2012, más que en cualquier otro departamento colombiano.
Brasil, fuerte aumento de fallecidos
Los 26 asesinatos documentados en Brasil fueron más del doble de los 12 registrados un año antes.
Once de las personas asesinadas eran pequeños agricultores y siete eran indígenas. La mayoría de los casos tuvo que ver con demandas de reconocimiento de territorios ancestrales o de reforma agraria, y la mitad se concentró en los estados amazónicos de Rondonia y Pará, donde la tala y la minería ilegales, la ganadería y la expansión agrícola han contribuido a desatar conflictos de larga data por la tierra.
El aumento se produjo pese a una mayor participación indígena y a compromisos sobre derechos territoriales en la cumbre climática COP30 del año pasado en la ciudad amazónica de Belén. Brasil anunció la titulación de 10 territorios indígenas durante la cumbre, aunque cientos de solicitudes siguen pendientes.
En una respuesta por escrito, el Ministerio de los Pueblos Indígenas de Brasil dijo a The Associated Press que reducir la violencia contra las comunidades indígenas requiere proteger sus territorios, combatir las invasiones y las actividades ilegales y exigir que los autores de delitos rindan cuentas. Indicó que el Gobierno ha reanudado la demarcación de tierras indígenas y ha llevado a cabo operativos para retirar a personas ajenas de 12 territorios, beneficiando a más de 67 mil indígenas.
Se extienden amenazas
Se documentaron asesinatos en 15 países en 2025.
Asia representó el 12% del total mundial. Filipinas registró 12 asesinatos, la cifra más alta fuera de América Latina, y en el informe se indica que en cinco casos se sospechó de la participación de las fuerzas armadas en medio de operaciones de contrainsurgencia. También se documentaron asesinatos en India, Indonesia, Turquía, Guatemala, Ecuador, Nicaragua y Francia.
En Perú, donde cuatro defensores fueron asesinados el año pasado, el informe destaca a la Guardia Indígena Kakataibo, cuyos integrantes patrullan territorio amazónico amenazado por el cultivo ilegal de coca y el crimen organizado.
“Defender nuestro territorio es importante para nosotros como comunidad y como pueblo, y nos enorgullece defender el clima del que todos dependemos”, expresó Segundo Ispón, comandante de la Guardia Indígena Kakataibo, en un comunicado. “En nuestra cultura, la labor de defender nuestros recursos y territorio se enseña desde temprana edad. Pero para la próxima generación, esta labor es más peligrosa que nunca”.
Diario MX
