Ciudad de México.- Un estudio con más de 4,2 millones de personas revela una sorprendente diferencia entre hacer ejercicio por gusto y realizar actividad física por trabajo.
Hacer ejercicio durante el tiempo libre podría reducir hasta un 24 % el riesgo de demencia, según un metaanálisis de 74 estudios realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California.
Caminar, correr, nadar, andar en bicicleta o practicar deportes se asociaron con un menor riesgo de demencia. En contraste, la actividad física realizada como parte del trabajo se relacionó con un 20 % más de riesgo.
Los investigadores advierten que el estudio es observacional y no demuestra que el trabajo físico provoque demencia. La diferencia podría estar relacionada con factores como el estrés laboral, las tareas repetitivas, el esfuerzo prolongado, la falta de recuperación y las condiciones ambientales.
La investigación plantea así una paradoja: moverse más no necesariamente significa obtener los mismos beneficios para el cerebro.
El contexto, el control sobre la actividad y la posibilidad de realizar ejercicio de manera voluntaria también parecen importar.
Con información de agencias.
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Ciudad de México.- Un estudio con más de 4,2 millones de personas revela una sorprendente diferencia entre hacer ejercicio por gusto y realizar actividad física por trabajo.
Hacer ejercicio durante el tiempo libre podría reducir hasta un 24 % el riesgo de demencia, según un metaanálisis de 74 estudios realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California.
Caminar, correr, nadar, andar en bicicleta o practicar deportes se asociaron con un menor riesgo de demencia. En contraste, la actividad física realizada como parte del trabajo se relacionó con un 20 % más de riesgo.
Los investigadores advierten que el estudio es observacional y no demuestra que el trabajo físico provoque demencia. La diferencia podría estar relacionada con factores como el estrés laboral, las tareas repetitivas, el esfuerzo prolongado, la falta de recuperación y las condiciones ambientales.
La investigación plantea así una paradoja: moverse más no necesariamente significa obtener los mismos beneficios para el cerebro.
El contexto, el control sobre la actividad y la posibilidad de realizar ejercicio de manera voluntaria también parecen importar.
Con información de agencias.
Diario MX
