“¿En qué queremos invertir como sociedad?”, cuestionó el sacerdote Francisco Javier Bueno Guillén, director de la Casa del Migrante en Juárez, ante la posibilidad de que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus iniciales en inglés) podrían portar guantes capaces de administrar descargas eléctricas a las personas migrantes.
“En los últimos días se dio a conocer que el Gobierno de Estados Unidos contempla destinar hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de guantes capaces de producir descargas eléctricas, destinados al control y sometimiento de personas durante operativos migratorios. Ante esta información queremos hacer una pregunta que va más allá de cualquier política migratoria: ¿En qué queremos invertir como sociedad? ¿En nuevas formas de someter y causar dolor a las personas? ¿O en formas de proteger su dignidad, escuchar sus historias y encontrar soluciones humanas?”, preguntó.
El director del albergue católico destacó que quienes trabajan diariamente con personas migrantes saben que detrás de cada rostro hay una historia: hay madres, padres, hijos, hermanos y personas que han dejado atrás su hogar buscando seguridad, oportunidades o simplemente un lugar donde puedan vivir en paz, por lo que pidió que sean tratadas con dignidad.
De acuerdo con el gobierno de Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus iniciales en inglés) tiene prevista una inversión de hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de “dispositivos conductivos de distracción y desescalada” para equipar a sus agentes a más tardar en marzo de 2027, lo que fue rechazado por el sacerdote juarense.
“La migración no debe hacernos olvidar algo fundamental: ninguna persona pierde su dignidad por su situación migratoria”, señaló.
Ante la posibilidad de que EU invierta millones de dólares en herramientas capaces de producir dolor, el sacerdote hizo un llamado a la comunidad y a las autoridades a no acostumbrarse a la violencia como respuesta.
La Casa del Migrante, que en junio pasado cumplió 36 años de apoyo a la comunidad migrante en esta frontera, alberga actualmente a 20 personas, mexicanas y extranjeras, que no pudieron cruzar a Estados Unidos debido al cierre de sus fronteras para los solicitantes de asilo, y que no pueden regresar a su lugar de origen.
hmartinez@redaccion.diario.com.mx
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“¿En qué queremos invertir como sociedad?”, cuestionó el sacerdote Francisco Javier Bueno Guillén, director de la Casa del Migrante en Juárez, ante la posibilidad de que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus iniciales en inglés) podrían portar guantes capaces de administrar descargas eléctricas a las personas migrantes.
“En los últimos días se dio a conocer que el Gobierno de Estados Unidos contempla destinar hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de guantes capaces de producir descargas eléctricas, destinados al control y sometimiento de personas durante operativos migratorios. Ante esta información queremos hacer una pregunta que va más allá de cualquier política migratoria: ¿En qué queremos invertir como sociedad? ¿En nuevas formas de someter y causar dolor a las personas? ¿O en formas de proteger su dignidad, escuchar sus historias y encontrar soluciones humanas?”, preguntó.
El director del albergue católico destacó que quienes trabajan diariamente con personas migrantes saben que detrás de cada rostro hay una historia: hay madres, padres, hijos, hermanos y personas que han dejado atrás su hogar buscando seguridad, oportunidades o simplemente un lugar donde puedan vivir en paz, por lo que pidió que sean tratadas con dignidad.
De acuerdo con el gobierno de Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus iniciales en inglés) tiene prevista una inversión de hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de “dispositivos conductivos de distracción y desescalada” para equipar a sus agentes a más tardar en marzo de 2027, lo que fue rechazado por el sacerdote juarense.
“La migración no debe hacernos olvidar algo fundamental: ninguna persona pierde su dignidad por su situación migratoria”, señaló.
Ante la posibilidad de que EU invierta millones de dólares en herramientas capaces de producir dolor, el sacerdote hizo un llamado a la comunidad y a las autoridades a no acostumbrarse a la violencia como respuesta.
La Casa del Migrante, que en junio pasado cumplió 36 años de apoyo a la comunidad migrante en esta frontera, alberga actualmente a 20 personas, mexicanas y extranjeras, que no pudieron cruzar a Estados Unidos debido al cierre de sus fronteras para los solicitantes de asilo, y que no pueden regresar a su lugar de origen.
hmartinez@redaccion.diario.com.mx
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