
Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) siempre mantuvo que él había participado como soldado en la aventura militar de la Gran Armada (1588), intento fallido de Felipe II de invadir Inglaterra. (La operación naval la perdió el Rey Prudente, pero la guerra la ganó, como demuestra la aceptación por parte de los ingleses de las condiciones españolas en el Tratado de Londres de 1604, que eso no se suele contar). Sin embargo, pocos creyeron al genio de las letras y murió con la frustación de que no se le reconociese este hecho de armas que podría haberle facilitado ser cronista real. Algo que nunca consiguió. [Este texto es un extracto del boletín semanal sobre arqueología de EL PAÍS, ‘Cuatro piedras’.Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí].
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Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) siempre mantuvo que él había participado como soldado en la aventura militar de la Gran Armada (1588), intento fallido de Felipe II de invadir Inglaterra. (La operación naval la perdió el Rey Prudente, pero la guerra la ganó, como demuestra la aceptación por parte de los ingleses de las condiciones españolas en el Tratado de Londres de 1604, que eso no se suele contar). Sin embargo, pocos creyeron al genio de las letras y murió con la frustación de que no se le reconociese este hecho de armas que podría haberle facilitado ser cronista real. Algo que nunca consiguió. [Este texto es un extracto del boletín semanal sobre arqueología de EL PAÍS, ‘Cuatro piedras’.Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí].
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