El Presidente de Israel,Isaac Herzog, aceptó hoy como legalmente vinculantes los resultados certificados de las elecciones parlamentarias de la semana pasada, y comenzó las consultas con los representantes de los partidos sobre la formación de un nuevo Gobierno.
La medida supuso un golpe para los intentos del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, de desacreditar la votación en la que él y sus aliados perdieron su mayoría en el parlamento israelí, o Knesset, mientras que los partidos liderados por árabes lograron avances históricos.
«Las elecciones han terminado. Ahora es el momento de enfrentar la realidad», dijo Herzog.
Netanyahu y sus partidarios han afirmado repetidamente y sin fundamento que los partidos liderados por árabes habían «robado» la elección, posiblemente con ayuda extranjera.
Herzog comenzó las consultas con los líderes de los partidos hoy por la noche para determinar a quién nombrar Primer Ministro designado, un proceso que podría llevar al poder a los oponentes de Netanyahu.
La comisión electoral de Israel afirmó hoy que, tras una investigación exhaustiva de las denuncias de fraude de todos los partidos, no encontró «evidencia de irregularidades que comprometieran la integridad de la elección o afectaran sus resultados».
El partido Likud, al que pertenece Netanyahu, no respondió a una solicitud de comentarios.
Sigue abierta una investigación separada sobre las acusaciones de injerencia extranjera en los comicios, efectuada por el servicio de inteligencia Shin Bet, encabezado por David Zini, un designado de Netanyahu y leal a él.
Esta mañana, en una reunión privada de los miembros de la comisión electoral, su jefe, el juez del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, leyó una evaluación de inteligencia del Shin Bet según la cual la agencia creía que se había producido un «fenómeno generalizado que involucraba la entrada de fondos sustanciales a Israel desde Estados extranjeros», incluidos países hostiles hacia Israel.
El Shin Bet no proporcionó evidencia para respaldar su afirmación.
The Associated Press obtuvo una transcripción de la evaluación de una persona que asistió a la reunión y pidió anonimato para hablar sobre una reunión a puerta cerrada.
La comisión señaló previamente que, si bien las acusaciones de que actores extranjeros pudieron haber intentado influir en las elecciones son graves y están bajo investigación, no cree que ninguna injerencia de ese tipo haya afectado los resultados, aun si hubiera ocurrido.
Sohlberg reiteró esa postura. «En esta etapa, estas son meras sospechas, y aun si se sustentan, el alcance de su posible impacto es limitado», dijo durante una ceremonia para presentar los resultados electorales certificados a Herzog.
Añadió que era peligroso poner en duda los resultados y señaló que son legalmente vinculantes.
La confianza pública en el proceso electoral es «fácil de destruir, pero muy difícil de reparar», advirtió.
En la votación del 27 de octubre, ni el bloque de Netanyahu ni el bloque de aliados de su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, obtuvieron la mayoría parlamentaria necesaria para formar un nuevo Gobierno, lo que plantea la posibilidad de una alianza entre los dos rivales o una alianza entre Eisenkot y algunos de los partidos liderados por árabes.
Herzog comenzó una serie de reuniones con los partidos políticos el miércoles.
Tres facciones -todas alineadas con la base religioso-nacionalista de Netanyahu- recomendaron que se le diera a Netanyahu la oportunidad de formar un gobierno de coalición, mientras que una cuarta -encabezada por un exaliado de Netanyahu convertido en rival- recomendó a Eisenkot.
Ocho partidos más, incluidas las dos facciones lideradas por árabes, tienen previsto reunirse con Herzog el jueves, y Yashar de Eisenkot y el Likud de Netanyahu hablarán al final.
Después de las consultas, Herzog elegirá entonces al candidato que, desde su punto de vista, tenga más probabilidades de poder formar un gobierno de coalición, muy probablemente Netanyahu o Eisenkot.
Tiene varios días para anunciar su decisión, lo que entonces preparará el terreno para semanas de negociaciones.
Si ninguno de los dos hombres puede formar un gobierno, el país celebraría una nueva elección a principios del próximo año
.
El Shin Bet solicitó ayer la aprobación de la procuradora general de Israel para interrogar a varios funcionarios electos como parte de la investigación separada de la agencia, incluido el líder del partido Ra’am, Mansour Abbas, y otros altos legisladores árabes, informaron medios israelíes.
En una declaración en la que rechazó la solicitud, la procuradora general Gali Baharav-Miara dijo que «no es permisible interrogar a ciudadanos o funcionarios electos sin evidencia que justifique tal acción».
La Lista Conjunta de partidos árabes condenó la solicitud, calificándola como una «campaña de incitación» de Netanyahu y sus aliados diseñada para deslegitimar el voto árabe.
El Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, un aliado de extrema derecha de Netanyahu, pidió al Shin Bet, sobre el cual no tiene autoridad, que «arreste a todos los líderes de los partidos políticos árabes» y que los lleve a «celdas de interrogatorio en sótanos hasta que estas sospechas se aclaren por completo».
Herzog dijo que la investigación del Shin Bet sobre posible injerencia extranjera debería seguir su curso. Pero advirtió que los votantes árabes israelíes «no deben ser difamados».
«Condeno la grosería y las expresiones racistas que hemos escuchado recientemente», dijo Herzog.
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El Presidente de Israel,Isaac Herzog, aceptó hoy como legalmente vinculantes los resultados certificados de las elecciones parlamentarias de la semana pasada, y comenzó las consultas con los representantes de los partidos sobre la formación de un nuevo Gobierno.
La medida supuso un golpe para los intentos del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, de desacreditar la votación en la que él y sus aliados perdieron su mayoría en el parlamento israelí, o Knesset, mientras que los partidos liderados por árabes lograron avances históricos.
«Las elecciones han terminado. Ahora es el momento de enfrentar la realidad», dijo Herzog.
Netanyahu y sus partidarios han afirmado repetidamente y sin fundamento que los partidos liderados por árabes habían «robado» la elección, posiblemente con ayuda extranjera.
Herzog comenzó las consultas con los líderes de los partidos hoy por la noche para determinar a quién nombrar Primer Ministro designado, un proceso que podría llevar al poder a los oponentes de Netanyahu.
La comisión electoral de Israel afirmó hoy que, tras una investigación exhaustiva de las denuncias de fraude de todos los partidos, no encontró «evidencia de irregularidades que comprometieran la integridad de la elección o afectaran sus resultados».
El partido Likud, al que pertenece Netanyahu, no respondió a una solicitud de comentarios.
Sigue abierta una investigación separada sobre las acusaciones de injerencia extranjera en los comicios, efectuada por el servicio de inteligencia Shin Bet, encabezado por David Zini, un designado de Netanyahu y leal a él.
Esta mañana, en una reunión privada de los miembros de la comisión electoral, su jefe, el juez del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, leyó una evaluación de inteligencia del Shin Bet según la cual la agencia creía que se había producido un «fenómeno generalizado que involucraba la entrada de fondos sustanciales a Israel desde Estados extranjeros», incluidos países hostiles hacia Israel.
El Shin Bet no proporcionó evidencia para respaldar su afirmación.
The Associated Press obtuvo una transcripción de la evaluación de una persona que asistió a la reunión y pidió anonimato para hablar sobre una reunión a puerta cerrada.
La comisión señaló previamente que, si bien las acusaciones de que actores extranjeros pudieron haber intentado influir en las elecciones son graves y están bajo investigación, no cree que ninguna injerencia de ese tipo haya afectado los resultados, aun si hubiera ocurrido.
Sohlberg reiteró esa postura. «En esta etapa, estas son meras sospechas, y aun si se sustentan, el alcance de su posible impacto es limitado», dijo durante una ceremonia para presentar los resultados electorales certificados a Herzog.
Añadió que era peligroso poner en duda los resultados y señaló que son legalmente vinculantes.
La confianza pública en el proceso electoral es «fácil de destruir, pero muy difícil de reparar», advirtió.
En la votación del 27 de octubre, ni el bloque de Netanyahu ni el bloque de aliados de su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, obtuvieron la mayoría parlamentaria necesaria para formar un nuevo Gobierno, lo que plantea la posibilidad de una alianza entre los dos rivales o una alianza entre Eisenkot y algunos de los partidos liderados por árabes.
Herzog comenzó una serie de reuniones con los partidos políticos el miércoles.
Tres facciones -todas alineadas con la base religioso-nacionalista de Netanyahu- recomendaron que se le diera a Netanyahu la oportunidad de formar un gobierno de coalición, mientras que una cuarta -encabezada por un exaliado de Netanyahu convertido en rival- recomendó a Eisenkot.
Ocho partidos más, incluidas las dos facciones lideradas por árabes, tienen previsto reunirse con Herzog el jueves, y Yashar de Eisenkot y el Likud de Netanyahu hablarán al final.
Después de las consultas, Herzog elegirá entonces al candidato que, desde su punto de vista, tenga más probabilidades de poder formar un gobierno de coalición, muy probablemente Netanyahu o Eisenkot.
Tiene varios días para anunciar su decisión, lo que entonces preparará el terreno para semanas de negociaciones.
Si ninguno de los dos hombres puede formar un gobierno, el país celebraría una nueva elección a principios del próximo año
.
El Shin Bet solicitó ayer la aprobación de la procuradora general de Israel para interrogar a varios funcionarios electos como parte de la investigación separada de la agencia, incluido el líder del partido Ra’am, Mansour Abbas, y otros altos legisladores árabes, informaron medios israelíes.
En una declaración en la que rechazó la solicitud, la procuradora general Gali Baharav-Miara dijo que «no es permisible interrogar a ciudadanos o funcionarios electos sin evidencia que justifique tal acción».
La Lista Conjunta de partidos árabes condenó la solicitud, calificándola como una «campaña de incitación» de Netanyahu y sus aliados diseñada para deslegitimar el voto árabe.
El Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, un aliado de extrema derecha de Netanyahu, pidió al Shin Bet, sobre el cual no tiene autoridad, que «arreste a todos los líderes de los partidos políticos árabes» y que los lleve a «celdas de interrogatorio en sótanos hasta que estas sospechas se aclaren por completo».
Herzog dijo que la investigación del Shin Bet sobre posible injerencia extranjera debería seguir su curso. Pero advirtió que los votantes árabes israelíes «no deben ser difamados».
«Condeno la grosería y las expresiones racistas que hemos escuchado recientemente», dijo Herzog.
Diario MX
