El futuro se cuida solo es “una exploración para husmear en el espíritu de nuestro tiempo, en el Zeitgeist, esa nebulosa en la que pataleamos y que nos conforma”, en palabras de su autor, José Andrés Rojo (Bolivia, 1958). Periodista de EL PAÍS —donde ha sido jefe de la sección de cultura y redactor jefe de opinión—, Rojo ha publicado, entre otras obras, la sólida biografía Vicente Rojo. Retrato de un general republicano, la admirable novela naipauliana Camino a Trinidad y la gozosa celebración de la lectura Las diabluras del lápiz. El tono de El futuro se cuida solo recuerda al de sus columnas: la reflexión de un lector atento y original, culto y modesto, obsesionado por los traumas de la historia y un tanto perplejo ante el presente.
El futuro se cuida solo es “una exploración para husmear en el espíritu de nuestro tiempo, en el Zeitgeist, esa nebulosa en la que pataleamos y que nos conforma”, en palabras de su autor, José Andrés Rojo (Bolivia, 1958). Periodista de EL PAÍS —donde ha sido jefe de la sección de cultura y redactor jefe de opinión—, Rojo ha publicado, entre otras obras, la sólida biografía Vicente Rojo. Retrato de un general republicano, la admirable novela naipauliana Camino a Trinidad y la gozosa celebración de la lectura Las diabluras del lápiz. El tono de El futuro se cuida solo recuerda al de sus columnas: la reflexión de un lector atento y original, culto y modesto, obsesionado por los traumas de la historia y un tanto perplejo ante el presente. Seguir leyendo
El futuro se cuida solo es “una exploración para husmear en el espíritu de nuestro tiempo, en el Zeitgeist, esa nebulosa en la que pataleamos y que nos conforma”, en palabras de su autor, José Andrés Rojo (Bolivia, 1958). Periodista de EL PAÍS —donde ha sido jefe de la sección de cultura y redactor jefe de opinión—, Rojo ha publicado, entre otras obras, la sólida biografía Vicente Rojo. Retrato de un general republicano, la admirable novela naipauliana Camino a Trinidad y la gozosa celebración de la lectura Las diabluras del lápiz. El tono de El futuro se cuida solo recuerda al de sus columnas: la reflexión de un lector atento y original, culto y modesto, obsesionado por los traumas de la historia y un tanto perplejo ante el presente.
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