El jurado en el juicio de Lindsay Clancy terminó este jueves su sexto día de deliberaciones sin alcanzar un veredicto, luego de que surgieran nuevas tensiones en la sala relacionadas con uno de los jurados.
Antes de suspender las deliberaciones, el juez William F. Sullivan rechazó la petición de la defensa para retirar a uno de los integrantes del jurado, después de una serie de discusiones acaloradas entre las partes.
La situación representa un nuevo giro en un juicio que ha captado una enorme atención pública y que gira en torno a la responsabilidad penal de Clancy por la muerte de sus tres hijos en 2023.
El jurado ya había informado en dos ocasiones al juez que no lograba ponerse de acuerdo sobre un veredicto. Sin embargo, esta es la primera vez que los integrantes han señalado la existencia de posibles tensiones o desacuerdos dentro de la sala de deliberaciones.
El abogado de Clancy, Kevin Reddington, informó al tribunal que el presidente del jurado había enviado una nueva nota al juez. En ella, según Reddington, se señalaba que uno de los jurados se negaba a seguir las instrucciones del tribunal sobre el concepto de duda razonable.
Tras recibir la nota, el juez Sullivan habló por separado y en privado con cada uno de los jurados. Después volvió a explicarles las instrucciones relacionadas con la duda razonable y les pidió que continuaran deliberando. Reddington consideró que el jurado señalado debía ser retirado del caso.
«Si regresamos aquí en media hora con un juicio nulo debido a un jurado que acaba de rechazar las instrucciones de este tribunal, sería una vergüenza; una verdadera vergüenza», dijo el abogado, al referirse a la posibilidad de que el jurado no pudiera llegar a un acuerdo.
Al salir del tribunal, Reddington dijo que el juez interrogará nuevamente al jurado señalado el viernes.
«Hay una persona que tiene dudas, pero que no quiere escuchar las instrucciones del juez», afirmó.
La fiscal Jennifer Sprague, por su parte, dijo ante el tribunal que consideraba adecuada la actuación del juez y que no era necesario tomar ninguna otra medida.
Sullivan explicó que retirar a un jurado mientras el grupo se encuentra deliberando es una decisión especialmente delicada.
«No considero apropiado que me ponga de parte de uno u otro lado de las deliberaciones», dijo el juez. «No considero apropiado decir: ‘Estoy de acuerdo con un jurado o con los otros 11’. Les he preguntado si pueden seguir mis instrucciones. Anteriormente juraron que podían hacerlo».
Más tarde, Reddington dijo que Clancy tenía derecho a conocer lo que estaba sucediendo durante las discusiones entre el juez y los abogados.
Si los jurados finalmente no logran ponerse de acuerdo, el juez podría declarar un juicio nulo.
En ese escenario, los fiscales tendrían que decidir qué hacer con el caso. Podrían solicitar un nuevo juicio contra Clancy, retirar los cargos o explorar la posibilidad de negociar un acuerdo con su defensa.
Si el jurado determina que Clancy era penalmente responsable de sus actos, podría declararla culpable de asesinato u homicidio involuntario, dependiendo de la conclusión alcanzada sobre su responsabilidad.
En caso de que fuera declarada no culpable por razones relacionadas con su estado mental, un juez podría ordenar que permaneciera internada en una institución psiquiátrica si una evaluación determinara que representa un peligro para otras personas.
EL ESTADO MENTAL DE CLANCY, EN EL CENTRO DEL JUICIO
Uno de los principales puntos de disputa durante el proceso ha sido el estado psiquiátrico de Clancy cuando murieron sus hijos.
Los expertos médicos contratados por la fiscalía y por la defensa han llegado a conclusiones muy diferentes sobre su estado mental.
La defensa sostiene que Clancy sufrió psicosis posparto, un trastorno psiquiátrico grave que puede alterar la percepción de la realidad. Según sus abogados, ese episodio contribuyó directamente a sus acciones.
La fiscalía, en cambio, sostiene que Clancy sabía lo que estaba haciendo y que los asesinatos fueron deliberados.
Clancy, de 36 años y ex enfermera, no niega haber estrangulado a sus tres hijos -Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses- en el sótano de su casa en 2023.
Su defensa argumenta que actuó bajo los efectos de una psicosis posparto.
Después de los asesinatos, Clancy intentó suicidarse y sobrevivió con graves lesiones que la dejaron paralizada.
Su ex esposo, Patrick, ha declarado públicamente que la perdona y que considera que estaba gravemente enferma, no que fuera una persona malvada.
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El jurado en el juicio de Lindsay Clancy terminó este jueves su sexto día de deliberaciones sin alcanzar un veredicto, luego de que surgieran nuevas tensiones en la sala relacionadas con uno de los jurados.
Antes de suspender las deliberaciones, el juez William F. Sullivan rechazó la petición de la defensa para retirar a uno de los integrantes del jurado, después de una serie de discusiones acaloradas entre las partes.
La situación representa un nuevo giro en un juicio que ha captado una enorme atención pública y que gira en torno a la responsabilidad penal de Clancy por la muerte de sus tres hijos en 2023.
El jurado ya había informado en dos ocasiones al juez que no lograba ponerse de acuerdo sobre un veredicto. Sin embargo, esta es la primera vez que los integrantes han señalado la existencia de posibles tensiones o desacuerdos dentro de la sala de deliberaciones.
El abogado de Clancy, Kevin Reddington, informó al tribunal que el presidente del jurado había enviado una nueva nota al juez. En ella, según Reddington, se señalaba que uno de los jurados se negaba a seguir las instrucciones del tribunal sobre el concepto de duda razonable.
Tras recibir la nota, el juez Sullivan habló por separado y en privado con cada uno de los jurados. Después volvió a explicarles las instrucciones relacionadas con la duda razonable y les pidió que continuaran deliberando. Reddington consideró que el jurado señalado debía ser retirado del caso.
«Si regresamos aquí en media hora con un juicio nulo debido a un jurado que acaba de rechazar las instrucciones de este tribunal, sería una vergüenza; una verdadera vergüenza», dijo el abogado, al referirse a la posibilidad de que el jurado no pudiera llegar a un acuerdo.
Al salir del tribunal, Reddington dijo que el juez interrogará nuevamente al jurado señalado el viernes.
«Hay una persona que tiene dudas, pero que no quiere escuchar las instrucciones del juez», afirmó.
La fiscal Jennifer Sprague, por su parte, dijo ante el tribunal que consideraba adecuada la actuación del juez y que no era necesario tomar ninguna otra medida.
Sullivan explicó que retirar a un jurado mientras el grupo se encuentra deliberando es una decisión especialmente delicada.
«No considero apropiado que me ponga de parte de uno u otro lado de las deliberaciones», dijo el juez. «No considero apropiado decir: ‘Estoy de acuerdo con un jurado o con los otros 11’. Les he preguntado si pueden seguir mis instrucciones. Anteriormente juraron que podían hacerlo».
Más tarde, Reddington dijo que Clancy tenía derecho a conocer lo que estaba sucediendo durante las discusiones entre el juez y los abogados.
Si los jurados finalmente no logran ponerse de acuerdo, el juez podría declarar un juicio nulo.
En ese escenario, los fiscales tendrían que decidir qué hacer con el caso. Podrían solicitar un nuevo juicio contra Clancy, retirar los cargos o explorar la posibilidad de negociar un acuerdo con su defensa.
Si el jurado determina que Clancy era penalmente responsable de sus actos, podría declararla culpable de asesinato u homicidio involuntario, dependiendo de la conclusión alcanzada sobre su responsabilidad.
En caso de que fuera declarada no culpable por razones relacionadas con su estado mental, un juez podría ordenar que permaneciera internada en una institución psiquiátrica si una evaluación determinara que representa un peligro para otras personas.
EL ESTADO MENTAL DE CLANCY, EN EL CENTRO DEL JUICIO
Uno de los principales puntos de disputa durante el proceso ha sido el estado psiquiátrico de Clancy cuando murieron sus hijos.
Los expertos médicos contratados por la fiscalía y por la defensa han llegado a conclusiones muy diferentes sobre su estado mental.
La defensa sostiene que Clancy sufrió psicosis posparto, un trastorno psiquiátrico grave que puede alterar la percepción de la realidad. Según sus abogados, ese episodio contribuyó directamente a sus acciones.
La fiscalía, en cambio, sostiene que Clancy sabía lo que estaba haciendo y que los asesinatos fueron deliberados.
Clancy, de 36 años y ex enfermera, no niega haber estrangulado a sus tres hijos -Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses- en el sótano de su casa en 2023.
Su defensa argumenta que actuó bajo los efectos de una psicosis posparto.
Después de los asesinatos, Clancy intentó suicidarse y sobrevivió con graves lesiones que la dejaron paralizada.
Su ex esposo, Patrick, ha declarado públicamente que la perdona y que considera que estaba gravemente enferma, no que fuera una persona malvada.
Diario MX
