El principal beneficiario de la fragmentación comercial de la región T-MEC será China, consideró Madeline Chalecki, subdirectora del Centro de Geoeconomía de Atlantic Council.
La encargada de los trabajos sobre política comercial, aranceles y cadenas de suministro del Centro aseguró que China tendría el camino libre para avanzar comercialmente en la región.
«China sería uno de los mayores beneficiarios de una Norteamérica fragmentada. Canadá ya ha profundizado su relación económica con China, participando en negociaciones continuas para expandir sus exportaciones y reducir los aranceles.
«México ha disminuido su dependencia de las importaciones chinas bajo presión de Washington, pero sin incentivos tendría mayores razones para volver a recurrir a China en busca de insumos, inversión y bienes de bajo costo», expone la especialista en un análisis publicado en Atlantic Council.
Además, la falta de un frente unido en América del Norte daría a China la oportunidad de redirigir sus exportaciones y eludir las normas de origen en la región, señala la directiva en el análisis.
A medida que las negociaciones se prolongan, añade, los nuevos acuerdos podrían adquirir mayor relevancia en la región.
El T-MEC podría transformarse en acuerdos bilaterales, expuso en el documento.
«Trump prefiere los acuerdos bilaterales y podría alcanzar uno con México, país que ha superado mejor que Canadá las recientes tensiones comerciales con Washington.
«Canadá y México también podrían aprovechar los fundamentos de su plan de acción 2025-2028 y firmar un nuevo acuerdo bilateral», señala.
Sin embargo, ninguno de estos pactos igualaría la solidez del T-MEC, por lo que este arreglo podría impulsar a los países a buscar alternativas.
Canadá ha ampliado las conversaciones comerciales con socios de todo el mundo, mientras que México ha avanzado en acuerdos con la Unión Europea y Brasil, añade.
Juan Trebino, consultor de Roland Berger, expuso que la discusión debe girar en torno de fortalecer a Norteamérica como bloque regional para posteriormente avanzar hacia una integración en toda América.
Sin embargo, en caso de que la Administración de Trump se empecine en negociar de manera bilateral el acuerdo, México debe buscar el beneficio que le pueda traer por separado Canadá y Estados Unidos.
México debe utilizar sectores estratégicos compartidos como la minería crítica para mantener la cohesión regional, añadió el experto.
La colaboración en minería y tecnología con Estados Unidos y Canadá es vital para asegurar el desarrollo de chips electrónicos y baterías dentro de la región, evitando que competidores externos, como China, sigan dominando estos mercados.
Las negociaciones sobre la continuidad del acuerdo desviarían la atención de conversaciones cruciales sobre el desarrollo tecnológico, la competencia con los vehículos eléctricos chinos y el mantenimiento de la competitividad, expone.
Un T-MEC desestabilizado tendría repercusiones en toda la economía y afectaría negativamente al crecimiento y al empleo en todos los sectores, añade.
«Canadá y México podrían imponer aranceles de represalia, aunque no está claro si lo harían.
«Han demostrado que están dispuestos a ceder para mantener el acceso al mercado y una relativa estabilidad, por lo que tal vez deban buscar otros socios para diversificar sus economías y seguir creciendo», agrega el reporte de Atlantic Council.
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El principal beneficiario de la fragmentación comercial de la región T-MEC será China, consideró Madeline Chalecki, subdirectora del Centro de Geoeconomía de Atlantic Council.
La encargada de los trabajos sobre política comercial, aranceles y cadenas de suministro del Centro aseguró que China tendría el camino libre para avanzar comercialmente en la región.
«China sería uno de los mayores beneficiarios de una Norteamérica fragmentada. Canadá ya ha profundizado su relación económica con China, participando en negociaciones continuas para expandir sus exportaciones y reducir los aranceles.
«México ha disminuido su dependencia de las importaciones chinas bajo presión de Washington, pero sin incentivos tendría mayores razones para volver a recurrir a China en busca de insumos, inversión y bienes de bajo costo», expone la especialista en un análisis publicado en Atlantic Council.
Además, la falta de un frente unido en América del Norte daría a China la oportunidad de redirigir sus exportaciones y eludir las normas de origen en la región, señala la directiva en el análisis.
A medida que las negociaciones se prolongan, añade, los nuevos acuerdos podrían adquirir mayor relevancia en la región.
El T-MEC podría transformarse en acuerdos bilaterales, expuso en el documento.
«Trump prefiere los acuerdos bilaterales y podría alcanzar uno con México, país que ha superado mejor que Canadá las recientes tensiones comerciales con Washington.
«Canadá y México también podrían aprovechar los fundamentos de su plan de acción 2025-2028 y firmar un nuevo acuerdo bilateral», señala.
Sin embargo, ninguno de estos pactos igualaría la solidez del T-MEC, por lo que este arreglo podría impulsar a los países a buscar alternativas.
Canadá ha ampliado las conversaciones comerciales con socios de todo el mundo, mientras que México ha avanzado en acuerdos con la Unión Europea y Brasil, añade.
Juan Trebino, consultor de Roland Berger, expuso que la discusión debe girar en torno de fortalecer a Norteamérica como bloque regional para posteriormente avanzar hacia una integración en toda América.
Sin embargo, en caso de que la Administración de Trump se empecine en negociar de manera bilateral el acuerdo, México debe buscar el beneficio que le pueda traer por separado Canadá y Estados Unidos.
México debe utilizar sectores estratégicos compartidos como la minería crítica para mantener la cohesión regional, añadió el experto.
La colaboración en minería y tecnología con Estados Unidos y Canadá es vital para asegurar el desarrollo de chips electrónicos y baterías dentro de la región, evitando que competidores externos, como China, sigan dominando estos mercados.
Las negociaciones sobre la continuidad del acuerdo desviarían la atención de conversaciones cruciales sobre el desarrollo tecnológico, la competencia con los vehículos eléctricos chinos y el mantenimiento de la competitividad, expone.
Un T-MEC desestabilizado tendría repercusiones en toda la economía y afectaría negativamente al crecimiento y al empleo en todos los sectores, añade.
«Canadá y México podrían imponer aranceles de represalia, aunque no está claro si lo harían.
«Han demostrado que están dispuestos a ceder para mantener el acceso al mercado y una relativa estabilidad, por lo que tal vez deban buscar otros socios para diversificar sus economías y seguir creciendo», agrega el reporte de Atlantic Council.
Diario MX
