Mara y Manu son dos amigas que fundan su amistad en esos años intensos de la primera juventud. En un Santiago encabalgado entre la democracia y la dictadura, ambas buscan un espacio, un lenguaje y unas experiencias que les permitan definirse a sí mismas. Sin embargo, de modo inesperado, Mara desaparece sin dejar rastro. A pesar de que la transición a la democracia chilena esté dando sus primeros pasos —la acción transcurre en los tempranos años 90—, la militancia de su amiga, sobre la cual no se explicitan muchos detalles, la obliga a pasar a la clandestinidad. Ese tránsito deja a Manu estupefacta, atenta a cualquier señal de vida de Mara y llenando los vacíos que, en distintas dimensiones, ha dejado su marcha.
‘Dónde puedo dejarlo’ (Anagrama, 2026), de Alejandra Costamagna, es una obra de enorme sutileza poética y colmada de imágenes emotivas en torno a la amistad, la ausencia y la pérdida
Mara y Manu son dos amigas que fundan su amistad en esos años intensos de la primera juventud. En un Santiago encabalgado entre la democracia y la dictadura, ambas buscan un espacio, un lenguaje y unas experiencias que les permitan definirse a sí mismas. Sin embargo, de modo inesperado, Mara desaparece sin dejar rastro. A pesar de que la transición a la democracia chilena esté dando sus primeros pasos —la acción transcurre en los tempranos años 90—, la militancia de su amiga, sobre la cual no se explicitan muchos detalles, la obliga a pasar a la clandestinidad. Ese tránsito deja a Manu estupefacta, atenta a cualquier señal de vida de Mara y llenando los vacíos que, en distintas dimensiones, ha dejado su marcha.
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