Chihuahua, Chih.- Cuarenta y seis años a la fecha de hoy, sin celulares y sin grupos de WhatsApp, el mejor, más práctico y más difundido medio de comunicación para la zona serrana del estado, era la potencia radiofónica de XEBU La Norteñita, con su icónico programa “Recados a la Sierra”, de gran penetración entre la población de la sierra de Chihuahua de 6:00 a 10:00 de la mañana.
La señal de su antena transmisora viajaba hasta lugares como Nonoava, Valle del Rosario, El Tule, Huejotitán, Belisario Domínguez y Santa Isabel, así como Villa Ahumada, Cusihuiriachi, Carichí, Coyame, Ojinaga, Meoqui, y un etcétera enorme. Respecto de la potencia de la XEBU, Daniel “Dany” Gaytán, más conocido como “el primo”, recordó que una vez, estando en la cabina del radio, le llamó un amigo, quien le dijo: “Mire, ahorita vengo en la autopista de Querétaro a México, y oiga cómo vengo sintonizando La Norteñita” y le puso al micrófono la transmisión. “El primo” Gaytán, quien hasta hace dos años condujo el programa de “Recados a la Sierra”, desde 1994 hasta 2023, nos dio la explicación de los alcances extraordinarios que puede tener una estación potente. “En las noches, cuando se apagan las radiodifusoras locales, es posible escuchar otras de mayor potencia, como La Norteñita”.
La primera y segunda convocatoria
El primer conductor de “Recados a la Sierra”, y mucha gente aún lo recuerda, fue don Baltazar Beltrán Montes, cuya voz se convirtió en icónica para el público del área rural, que lo siguió durante 40 años. En la actualidad, el programa existe y subsiste, pero con la estación que migró de la Amplitud Modulada (AM) a la Frecuencia Modulada (FM), la señal radiofónica ganó en fidelidad y claridad en el sonido, pero perdió en potencia. Hoy en día, la Sierra Tarahumara ya no puede escuchar “Recados a la Sierra”, porque el alcance de la XEBU se limita a la ciudad de Chihuahua y a los poblados rurales del municipio, así como a los vecinos Aquiles Serdán y Aldama
¿Y cómo era el formato? El siguiente ejemplo va para los que no conocieron este medio de comunicación:
“Por este medio se avisa a todos los titulares de derechos agrarios con concesión forestal vigente, que tienen que presentarse el próximo domingo en el auditorio del Ejido El Largo en el poblado de El Largo Maderal. El aviso es para todos los integrantes de este ejido en sus dos secciones: Norte y Sur, por el motivo de que estará presente un visitador de la Secretaría de la Reforma Agraria para proceder a la depuración de miembros de esta organización agraria. Se ruega a todos que lleven los documentos que los avalan, y que lleguen para estar a las 10 de la mañana. Primera convocatoria, primera. En caso de que no se junte el quórum suficiente, se hace la segunda convocatoria para ese mismo domingo, pero a las 11:00 horas, y la asamblea se realizará con el quórum presente. Atentamente: el presidente del Comisariado Ejidal, Fulanito de Tal”. Era este un ejemplo de un recado radiofónico de gran importancia.
“Y que no venda la vaca preñada”
La icónica sección de “Recados a la Sierra” fue un pilar de comunicación durante décadas, y era vital cuando no existía telefonía ni internet en las zonas más apartadas de la geografía estatal.
Situación actual (2026): aunque La Norteñita sigue siendo una estación de referencia, la sección tal y como se conocía antes (lectura de cartas manuscritas) ya no es la principal forma de comunicación, debido al auge de los teléfonos celulares y las redes sociales. El punto clave aquí es el cambio social que representó la masificación de los teléfonos celulares, que ha sustituido la necesidad de enviar mensajes a través de la radio para la gran mayoría de la población en la Sierra.
La sección “Recados a la Sierra” Chihuahua era un servicio social vital en los años 70-80, con la transmisión de mensajes personales urgentes, noticias familiares y avisos de salud a comunidades aisladas de la Sierra Tarahumara. Los recados incluían avisos de fallecimientos, urgencias médicas, confirmación de viajes y saludos, esenciales por la falta de telefonía.
Aquí tenemos ejemplos específicos basados en la tradición oral de este programa:
• Urgencia médica/viajes: “Se le avisa a Don Manuel Torres en San Juanito que su esposa está internada en el Hospital Central de Chihuahua; se necesita que baje lo antes posible”.
• Fallecimientos y velorios: “Un recado para la familia Bustillos en Creel: les informamos que falleció doña María en la capital. El velorio será en su casa”. • Avisos de dinero/ comercio: “Para Pedro Morales en Guachochi: ya quedó depositado el dinero de la venta de los piñones en la cuenta acordada”. También: “A don Polo Godínez, del rancho Jáquez, en Tutuaca, se le comunica que mañana en la mañana pasará por su casa el comprador de ganado, para que usted le entregue la vaca pinta del corral de enfrente, como ya habíamos quedado. La vaca ya está pagada”.
El rumbo de las avionetas
Hay más: Recados de trabajo y ganadería (contexto agrícola):
“Se solicita la presencia de Ramiro Díaz en la sierra. Dice Don Filemón que ya están los camiones para cargar la madera en el sitio de siempre, que no falte”.
“Un saludo para la familia Sáenz en Guachochi, de parte de su hijo que trabaja en los campos de USA, dice que está bien y que les mandó dinero”.
Por cierto, al respecto se conoce una anécdota, recordada por el profesor Humberto Quezada Prado, y a la que hemos titulado: “Ave sin rumbo”:
Eran los años sesenta del siglo que apenas terminó, y don Simón llevó corriendo a su señora al campo de aviación, para enviarla a Chihuahua capital para que recibiera allá una adecuada atención de salud, ya que en la Clínica de Nonoava había carencia de medicinas y, encima, la pasante médica que estaba a cargo, demostraba falta de conocimientos y de capacidad para ejercer sus menesteres.
Como es la usanza, la avioneta se levantó según la dirección del viento, de acuerdo a las maniobras que acostumbran los pilotos en la Sierra. Pero eso puso a pensar al preocupado marido que se quedó en tierra, viendo que, en apariencia, el ave que acababa de levantar el vuelo, había tomado ruta en dirección contraria, rumbo a “Wachochi”, y al hombre no se le ocurrió que el aparato después viraría tomando rumbo a la ciudad de Chihuahua.
Apurado, jadeante, llegó corriendo don Simón al comercio de Roberto Ochoa para que se comunicaran vía radio a la capital, y avisaran a sus parientes que: “Quién sabe para dónde llevarían a mi mujer, porque el avión tomó rumbo a la sierra, no a la capital”. Así, tal cual, dictó el mensaje que se leería más tarde al aire en aquella popular sección de “Recados a la Sierra”, de La Norteñita.
Los mensajeros incómodos
Pero por supuesto, que había de los otros mensajes, de “los malos”, disfrazados de recados simples e inocentes.
“Se avisa a los responsables del rancho Fulano, que tengan lista la carga de pastura, para que la recoja Menganito, mañana por la mañana en el lugar de costumbre”. Pero por supuesto, que las tales cargas no eran de pastura, ni de alfalfa, sino de otros tipos de vegetales. El hecho indudable es que se trataba, en todos los casos, de mensajes entre particulares, y no había manera, de revisar el contenido real de cada recado. Imposible.
“El primo” Gaytán, quien una vez sufrió un robo en un negocio particular que tenía en el Centro, dice, a varias décadas de los hechos, que llegó un tipo a ofrecerle ayuda económica: “lo que se le ofrezca”, por parte de “mi patrón”, porque se enteraron de la pérdida. Y el sujeto le explicó que ellos mandaban recados para la entrega de “ciertas mercancías” en la Sierra. Pero por supuesto, que Dany se negó muy amable, pero tajantemente, a recibir la tal ayuda.
Por otra parte, “El primo” se enteró de que en el Ejército también monitoreaba cotidianamente el programa de recados, y por las mismas razones, un individuo al que conocían como “El traca”. Al respecto, hay que decir que, en el contexto del Ejército Mexicano, el término “Traca” es un apodo popular y coloquial utilizado para referirse a los miembros del Servicio de Transmisiones, quienes son especialistas técnicos encargados de las comunicaciones tácticas. Se cree que el término “Traca” proviene de la forma en que sonaban los equipos de radio antiguos utilizados por estos soldados al comunicarse, emitiendo sonidos similares a un “trac-trac”.
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Chihuahua, Chih.- Cuarenta y seis años a la fecha de hoy, sin celulares y sin grupos de WhatsApp, el mejor, más práctico y más difundido medio de comunicación para la zona serrana del estado, era la potencia radiofónica de XEBU La Norteñita, con su icónico programa “Recados a la Sierra”, de gran penetración entre la población de la sierra de Chihuahua de 6:00 a 10:00 de la mañana.
La señal de su antena transmisora viajaba hasta lugares como Nonoava, Valle del Rosario, El Tule, Huejotitán, Belisario Domínguez y Santa Isabel, así como Villa Ahumada, Cusihuiriachi, Carichí, Coyame, Ojinaga, Meoqui, y un etcétera enorme. Respecto de la potencia de la XEBU, Daniel “Dany” Gaytán, más conocido como “el primo”, recordó que una vez, estando en la cabina del radio, le llamó un amigo, quien le dijo: “Mire, ahorita vengo en la autopista de Querétaro a México, y oiga cómo vengo sintonizando La Norteñita” y le puso al micrófono la transmisión. “El primo” Gaytán, quien hasta hace dos años condujo el programa de “Recados a la Sierra”, desde 1994 hasta 2023, nos dio la explicación de los alcances extraordinarios que puede tener una estación potente. “En las noches, cuando se apagan las radiodifusoras locales, es posible escuchar otras de mayor potencia, como La Norteñita”.
La primera y segunda convocatoria
El primer conductor de “Recados a la Sierra”, y mucha gente aún lo recuerda, fue don Baltazar Beltrán Montes, cuya voz se convirtió en icónica para el público del área rural, que lo siguió durante 40 años. En la actualidad, el programa existe y subsiste, pero con la estación que migró de la Amplitud Modulada (AM) a la Frecuencia Modulada (FM), la señal radiofónica ganó en fidelidad y claridad en el sonido, pero perdió en potencia. Hoy en día, la Sierra Tarahumara ya no puede escuchar “Recados a la Sierra”, porque el alcance de la XEBU se limita a la ciudad de Chihuahua y a los poblados rurales del municipio, así como a los vecinos Aquiles Serdán y Aldama
¿Y cómo era el formato? El siguiente ejemplo va para los que no conocieron este medio de comunicación:
“Por este medio se avisa a todos los titulares de derechos agrarios con concesión forestal vigente, que tienen que presentarse el próximo domingo en el auditorio del Ejido El Largo en el poblado de El Largo Maderal. El aviso es para todos los integrantes de este ejido en sus dos secciones: Norte y Sur, por el motivo de que estará presente un visitador de la Secretaría de la Reforma Agraria para proceder a la depuración de miembros de esta organización agraria. Se ruega a todos que lleven los documentos que los avalan, y que lleguen para estar a las 10 de la mañana. Primera convocatoria, primera. En caso de que no se junte el quórum suficiente, se hace la segunda convocatoria para ese mismo domingo, pero a las 11:00 horas, y la asamblea se realizará con el quórum presente. Atentamente: el presidente del Comisariado Ejidal, Fulanito de Tal”. Era este un ejemplo de un recado radiofónico de gran importancia.
“Y que no venda la vaca preñada”
La icónica sección de “Recados a la Sierra” fue un pilar de comunicación durante décadas, y era vital cuando no existía telefonía ni internet en las zonas más apartadas de la geografía estatal.
Situación actual (2026): aunque La Norteñita sigue siendo una estación de referencia, la sección tal y como se conocía antes (lectura de cartas manuscritas) ya no es la principal forma de comunicación, debido al auge de los teléfonos celulares y las redes sociales. El punto clave aquí es el cambio social que representó la masificación de los teléfonos celulares, que ha sustituido la necesidad de enviar mensajes a través de la radio para la gran mayoría de la población en la Sierra.
La sección “Recados a la Sierra” Chihuahua era un servicio social vital en los años 70-80, con la transmisión de mensajes personales urgentes, noticias familiares y avisos de salud a comunidades aisladas de la Sierra Tarahumara. Los recados incluían avisos de fallecimientos, urgencias médicas, confirmación de viajes y saludos, esenciales por la falta de telefonía.
Aquí tenemos ejemplos específicos basados en la tradición oral de este programa:
• Urgencia médica/viajes: “Se le avisa a Don Manuel Torres en San Juanito que su esposa está internada en el Hospital Central de Chihuahua; se necesita que baje lo antes posible”.
• Fallecimientos y velorios: “Un recado para la familia Bustillos en Creel: les informamos que falleció doña María en la capital. El velorio será en su casa”. • Avisos de dinero/ comercio: “Para Pedro Morales en Guachochi: ya quedó depositado el dinero de la venta de los piñones en la cuenta acordada”. También: “A don Polo Godínez, del rancho Jáquez, en Tutuaca, se le comunica que mañana en la mañana pasará por su casa el comprador de ganado, para que usted le entregue la vaca pinta del corral de enfrente, como ya habíamos quedado. La vaca ya está pagada”.
El rumbo de las avionetas
Hay más: Recados de trabajo y ganadería (contexto agrícola):
“Se solicita la presencia de Ramiro Díaz en la sierra. Dice Don Filemón que ya están los camiones para cargar la madera en el sitio de siempre, que no falte”.
“Un saludo para la familia Sáenz en Guachochi, de parte de su hijo que trabaja en los campos de USA, dice que está bien y que les mandó dinero”.
Por cierto, al respecto se conoce una anécdota, recordada por el profesor Humberto Quezada Prado, y a la que hemos titulado: “Ave sin rumbo”:
Eran los años sesenta del siglo que apenas terminó, y don Simón llevó corriendo a su señora al campo de aviación, para enviarla a Chihuahua capital para que recibiera allá una adecuada atención de salud, ya que en la Clínica de Nonoava había carencia de medicinas y, encima, la pasante médica que estaba a cargo, demostraba falta de conocimientos y de capacidad para ejercer sus menesteres.
Como es la usanza, la avioneta se levantó según la dirección del viento, de acuerdo a las maniobras que acostumbran los pilotos en la Sierra. Pero eso puso a pensar al preocupado marido que se quedó en tierra, viendo que, en apariencia, el ave que acababa de levantar el vuelo, había tomado ruta en dirección contraria, rumbo a “Wachochi”, y al hombre no se le ocurrió que el aparato después viraría tomando rumbo a la ciudad de Chihuahua.
Apurado, jadeante, llegó corriendo don Simón al comercio de Roberto Ochoa para que se comunicaran vía radio a la capital, y avisaran a sus parientes que: “Quién sabe para dónde llevarían a mi mujer, porque el avión tomó rumbo a la sierra, no a la capital”. Así, tal cual, dictó el mensaje que se leería más tarde al aire en aquella popular sección de “Recados a la Sierra”, de La Norteñita.
Los mensajeros incómodos
Pero por supuesto, que había de los otros mensajes, de “los malos”, disfrazados de recados simples e inocentes.
“Se avisa a los responsables del rancho Fulano, que tengan lista la carga de pastura, para que la recoja Menganito, mañana por la mañana en el lugar de costumbre”. Pero por supuesto, que las tales cargas no eran de pastura, ni de alfalfa, sino de otros tipos de vegetales. El hecho indudable es que se trataba, en todos los casos, de mensajes entre particulares, y no había manera, de revisar el contenido real de cada recado. Imposible.
“El primo” Gaytán, quien una vez sufrió un robo en un negocio particular que tenía en el Centro, dice, a varias décadas de los hechos, que llegó un tipo a ofrecerle ayuda económica: “lo que se le ofrezca”, por parte de “mi patrón”, porque se enteraron de la pérdida. Y el sujeto le explicó que ellos mandaban recados para la entrega de “ciertas mercancías” en la Sierra. Pero por supuesto, que Dany se negó muy amable, pero tajantemente, a recibir la tal ayuda.
Por otra parte, “El primo” se enteró de que en el Ejército también monitoreaba cotidianamente el programa de recados, y por las mismas razones, un individuo al que conocían como “El traca”. Al respecto, hay que decir que, en el contexto del Ejército Mexicano, el término “Traca” es un apodo popular y coloquial utilizado para referirse a los miembros del Servicio de Transmisiones, quienes son especialistas técnicos encargados de las comunicaciones tácticas. Se cree que el término “Traca” proviene de la forma en que sonaban los equipos de radio antiguos utilizados por estos soldados al comunicarse, emitiendo sonidos similares a un “trac-trac”.
Diario MX
