El incremento en el precio internacional de los combustibles, las posibles restricciones a la exportación de diesel desde Estados Unidos y la dependencia financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) presionarán el déficit público del Gobierno federal hacia niveles cercanos a 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), con impacto directo en la calificación soberana del País, señalaron analistas de Moody’s.
Renzo Medina, vicepresidente de Riesgo Soberano en la calificadora, aseguró en conferencia de prensa que el alza de los combustibles ha afectado de modo importante las cuentas fiscales ante la respuesta del Gobierno.
«Si hubiese un choque negativo en los precios del diesel para México (por una restricción de las exportaciones de diesel), habría que ver el posible impacto fiscal y lo que implicaría para el endeudamiento del Gobierno.
«De momento, tenemos un pronóstico del déficit fiscal en un tope máximo de 4.5 por ciento, pero quizá (con este escenario) estemos un poco por encima, dependiendo de cómo se maneje, cercano a 5 por ciento que hemos visto en los últimos dos años», afirmó.
Roxana Muñoz, vicepresidenta senior de Moody’s Ratings, expuso a su vez que la producción nacional de combustibles resulta insuficiente para cubrir la demanda interna, por lo que un cierre de mercado en Estados Unidos obligaría al país a importar diesel en mercados externos con costos elevados.
Agregó que Pemex continuará requiriendo apoyo por parte del Gobierno federal por los próximos cinco años para hacer frente a sus requerimientos financieros.
Calculó que el apoyo estaría rondando los 10 mil millones de dólares por año, lo que presionaría la deuda del Gobierno federal.
La falta de autosuficiencia operativa de la empresa petrolera obliga al Estado a asumir los pagos de pasivos y requerimientos de flujo de caja, lo que transfiere el riesgo financiero de la compañía al sector público federal, dijo.
La calificadora mantiene la nota soberana de México en el límite del grado de inversión.
Un incremento del endeudamiento derivado de los apoyos a la petrolera y de los choques en precios de energéticos eleva la percepción de riesgo en los mercados financieros, encarece el costo de financiamiento gubernamental y reduce el margen fiscal para inversión pública, explicaron los analistas.
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El incremento en el precio internacional de los combustibles, las posibles restricciones a la exportación de diesel desde Estados Unidos y la dependencia financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) presionarán el déficit público del Gobierno federal hacia niveles cercanos a 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), con impacto directo en la calificación soberana del País, señalaron analistas de Moody’s.
Renzo Medina, vicepresidente de Riesgo Soberano en la calificadora, aseguró en conferencia de prensa que el alza de los combustibles ha afectado de modo importante las cuentas fiscales ante la respuesta del Gobierno.
«Si hubiese un choque negativo en los precios del diesel para México (por una restricción de las exportaciones de diesel), habría que ver el posible impacto fiscal y lo que implicaría para el endeudamiento del Gobierno.
«De momento, tenemos un pronóstico del déficit fiscal en un tope máximo de 4.5 por ciento, pero quizá (con este escenario) estemos un poco por encima, dependiendo de cómo se maneje, cercano a 5 por ciento que hemos visto en los últimos dos años», afirmó.
Roxana Muñoz, vicepresidenta senior de Moody’s Ratings, expuso a su vez que la producción nacional de combustibles resulta insuficiente para cubrir la demanda interna, por lo que un cierre de mercado en Estados Unidos obligaría al país a importar diesel en mercados externos con costos elevados.
Agregó que Pemex continuará requiriendo apoyo por parte del Gobierno federal por los próximos cinco años para hacer frente a sus requerimientos financieros.
Calculó que el apoyo estaría rondando los 10 mil millones de dólares por año, lo que presionaría la deuda del Gobierno federal.
La falta de autosuficiencia operativa de la empresa petrolera obliga al Estado a asumir los pagos de pasivos y requerimientos de flujo de caja, lo que transfiere el riesgo financiero de la compañía al sector público federal, dijo.
La calificadora mantiene la nota soberana de México en el límite del grado de inversión.
Un incremento del endeudamiento derivado de los apoyos a la petrolera y de los choques en precios de energéticos eleva la percepción de riesgo en los mercados financieros, encarece el costo de financiamiento gubernamental y reduce el margen fiscal para inversión pública, explicaron los analistas.
Diario MX
