
Quedamos a la una de la tarde en una librería-cafetería recién abierta en su barrio, en una zona a la vez residencial y populosa de Madrid. Llega apurada, con ligero retraso, vestida con vaqueros, sudadera y deportivas, con el pelo lavado de casa y un ligerísimo maquillaje, como quien se ha arreglado lo justo para salir a la calle. Tiene muchísima prisa. Se disculpa alegando que se ha dejado un puré de verduras haciéndose y debe de ser cierto porque, después de la apresurada sesión de fotos y de la apresurada conversación, que accede a completar otro día por teléfono, sale literalmente corriendo por la acera hasta perderse de vista. Hace menos de 24 horas, anoche, esta mujer rabiosamente contemporánea y urbanita, encarnaba a la marquesa de Merteuil, una madura aristócrata devastada con el rostro convulso por el despecho y el sufrimiento en el cuadro final de Las amistades peligrosas, la obra teatral que representa estos días en Madrid.

FURIA Y CALMA
Pilar Castro (Madrid, 55 años) siempre quiso ser artista. Trabajó como bailarina en el mítico programa de TVE Aplauso antes de estudiar interpretación en la escuela de Cristina Rota y debutar en el cine en Historias del Kronen, en 1995. Después, paralelamente a sus papeles en montajes de la compañía Animalario, y de la suya propia, Caracalva, con Secun de la Rosa, formó parte del reparto de la exitosa saga Los dos lados de la cama y otros títulos que forman parte de la memoria sentimental de su generación. Su último papel, después de protagonizar uno de los capítulos de la serie Furia, es el de la marquesa de Merteuil en Las amistades peligrosas, junto a Roberto Enríquez, dirigidos por David Serrano, en cartel estos días en Madrid antes de salir de gira por toda España.
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Quedamos a la una de la tarde en una librería-cafetería recién abierta en su barrio, en una zona a la vez residencial y populosa de Madrid. Llega apurada, con ligero retraso, vestida con vaqueros, sudadera y deportivas, con el pelo lavado de casa y un ligerísimo maquillaje, como quien se ha arreglado lo justo para salir a la calle. Tiene muchísima prisa. Se disculpa alegando que se ha dejado un puré de verduras haciéndose y debe de ser cierto porque, después de la apresurada sesión de fotos y de la apresurada conversación, que accede a completar otro día por teléfono, sale literalmente corriendo por la acera hasta perderse de vista. Hace menos de 24 horas, anoche, esta mujer rabiosamente contemporánea y urbanita, encarnaba a la marquesa de Merteuil, una madura aristócrata devastada con el rostro convulso por el despecho y el sufrimiento en el cuadro final de Las amistades peligrosas, la obra teatral que representa estos días en Madrid.

FURIA Y CALMA
Pilar Castro (Madrid, 55 años) siempre quiso ser artista. Trabajó como bailarina en el mítico programa de TVE Aplauso antes de estudiar interpretación en la escuela de Cristina Rota y debutar en el cine en Historias del Kronen, en 1995. Después, paralelamente a sus papeles en montajes de la compañía Animalario, y de la suya propia, Caracalva, con Secun de la Rosa, formó parte del reparto de la exitosa saga Los dos lados de la cama y otros títulos que forman parte de la memoria sentimental de su generación. Su último papel, después de protagonizar uno de los capítulos de la serie Furia, es el de la marquesa de Merteuil en Las amistades peligrosas, junto a Roberto Enríquez, dirigidos por David Serrano, en cartel estos días en Madrid antes de salir de gira por toda España.
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