En un escenario de aumento de personas que requieren atención permanente, en particular por padecer enfermedades crónicas, y de insuficiencia de políticas públicas para apoyarla, los familiares que asumen esa labor enfrentan a su vez riesgos para su propia salud física y mental, advirtió la especialista Leticia Ascencio.
La psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) detalló algunos de los síntomas del Síndrome de Sobrecarga del Cuidador (o del cuidador «quemado»).
«Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados. Lo identificamos porque hay errores en el cuidado. A lo mejor dosificaron más en la mañana que en la noche porque están distraídos, porque la atención, la concentración, la memoria están alterados», indicó al participar en el panel Cuidar a Quienes Cuidan.
«Además pueden presentar enfermedades físicas, principalmente las lumbalgias, dolores de cintura, de las piernas, por estar apoyando a su paciente, a veces hasta cargarlo».
Una dieta inadecuada por la propia labor de cuidados, sobre todo entre quienes están en el rango de edad de riesgo, alertó, puede favorecer el desarrollo de diabetes u otros padecimiento.
Además, indicó la también académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, se suelen encontrar en una situación emocional complicada.
«Están muy irritables, tienen muchas culpas encima, hay aislamiento social, ya no quieren hablar con nadie, está la familia y prefieren estar en un espacio privado, no hablar de lo que está pasando», apuntó.
Incluso, planteó, se presentan cambios conductuales, como empezar a fumar o a tomar, para amortiguar la sobrecarga.
De ahí la importancia, subrayó, de adoptar medidas preventivas y de considerar no solo al paciente sino también al cuidador primario.
«Algo que nosotros hacemos de forma preventiva, sí o sí, es realizar la primera evaluación de paciente junto con la primera evaluación de cuidador primario para detectar sobrecarga», refirió.
Además de recurrir a la red familiar para aliviar la sobrecarga, señaló, se impulsa ahora, donde es posible, un modelo de «comunidades compasivas», que implica involucrar al entorno social -vecinos, autoridades y otros- en medidas de apoyo, asistencia médica, alimentación, transporte, relevo en cuidados básicos.
Organizado por Casa Ronald McDonald, organización especializada en brindar apoyo a familias con niños que padecen enfermedades complejas, en el panel se destacó también la importancia de apoyar a los cuidadores para lograr mayor eficacia en la atención de pacientes.
Puede contribuir, ejemplificó Juana Ramírez, presidenta ejecutiva de Grupo Sohin, a alcanzar mayor adherencia terapéutica en tratamientos de atención del cáncer, interrumpidos en muchas ocasiones por falta de recursos o agotamiento del cuidador.
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En un escenario de aumento de personas que requieren atención permanente, en particular por padecer enfermedades crónicas, y de insuficiencia de políticas públicas para apoyarla, los familiares que asumen esa labor enfrentan a su vez riesgos para su propia salud física y mental, advirtió la especialista Leticia Ascencio.
La psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) detalló algunos de los síntomas del Síndrome de Sobrecarga del Cuidador (o del cuidador «quemado»).
«Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados. Lo identificamos porque hay errores en el cuidado. A lo mejor dosificaron más en la mañana que en la noche porque están distraídos, porque la atención, la concentración, la memoria están alterados», indicó al participar en el panel Cuidar a Quienes Cuidan.
«Además pueden presentar enfermedades físicas, principalmente las lumbalgias, dolores de cintura, de las piernas, por estar apoyando a su paciente, a veces hasta cargarlo».
Una dieta inadecuada por la propia labor de cuidados, sobre todo entre quienes están en el rango de edad de riesgo, alertó, puede favorecer el desarrollo de diabetes u otros padecimiento.
Además, indicó la también académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, se suelen encontrar en una situación emocional complicada.
«Están muy irritables, tienen muchas culpas encima, hay aislamiento social, ya no quieren hablar con nadie, está la familia y prefieren estar en un espacio privado, no hablar de lo que está pasando», apuntó.
Incluso, planteó, se presentan cambios conductuales, como empezar a fumar o a tomar, para amortiguar la sobrecarga.
De ahí la importancia, subrayó, de adoptar medidas preventivas y de considerar no solo al paciente sino también al cuidador primario.
«Algo que nosotros hacemos de forma preventiva, sí o sí, es realizar la primera evaluación de paciente junto con la primera evaluación de cuidador primario para detectar sobrecarga», refirió.
Además de recurrir a la red familiar para aliviar la sobrecarga, señaló, se impulsa ahora, donde es posible, un modelo de «comunidades compasivas», que implica involucrar al entorno social -vecinos, autoridades y otros- en medidas de apoyo, asistencia médica, alimentación, transporte, relevo en cuidados básicos.
Organizado por Casa Ronald McDonald, organización especializada en brindar apoyo a familias con niños que padecen enfermedades complejas, en el panel se destacó también la importancia de apoyar a los cuidadores para lograr mayor eficacia en la atención de pacientes.
Puede contribuir, ejemplificó Juana Ramírez, presidenta ejecutiva de Grupo Sohin, a alcanzar mayor adherencia terapéutica en tratamientos de atención del cáncer, interrumpidos en muchas ocasiones por falta de recursos o agotamiento del cuidador.
Diario MX
