Las actrices Angelina Jolie y Cate Blanchett, así como la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, figuraron entre las personalidades públicas que este martes hicieron un llamado para que se respeten las garantías de protección de los refugiados, mientras Naciones Unidas advirtió sobre la creciente presión que enfrentan los sistemas de asilo en el mundo.
Las garantías jurídicas para las personas refugiadas están establecidas en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, elaborada tras la Segunda Guerra Mundial, conflicto que provocó el desplazamiento de decenas de millones de personas.
Aunque la mayoría de la población continúa respaldando el principio del refugio seguro, diversos países han endurecido sus controles fronterizos en un contexto en el que los desplazamientos forzados se acercan a niveles récord debido a la proliferación de conflictos.
En ese contexto, la agencia de la ONU para los refugiados difundió una declaración titulada «La Promesa», en respaldo a la Convención de 1951, firmada por decenas de celebridades, deportistas, líderes empresariales y representantes religiosos.
El alto comisionado de la ONU para los refugiados, Barham Salih, expresidente de Irak y refugiado, aseguró que la Convención ha salvado millones de vidas.
«Hace setenta y cinco años, el mundo se comprometió a proteger a las personas obligadas a huir. Nuestra responsabilidad ahora es mantener vivo ese compromiso, para todas las generaciones venideras», afirmó antes de una reunión sobre protección de refugiados celebrada este martes en la sede de la ONU en Ginebra.
Entre los firmantes también figuran los actores Ben Stiller, Michelle Yeoh, Cynthia Erivo y Riz Ahmed; la expresidenta de Liberia y Premio Nobel de la Paz, Ellen Johnson Sirleaf, así como el basquetbolista Wenyen Gabriel.
La situación de los refugiados también enfrenta nuevos desafíos debido a la incertidumbre sobre el respaldo financiero de Estados Unidos, que anteriormente era el principal donante de la agencia de la ONU para los refugiados y que recientemente ha planteado romper vínculos con el organismo.
La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de 1967 han sido ratificados por 149 Estados, convirtiéndose en uno de los marcos jurídicos internacionales con mayor respaldo.
Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por el endurecimiento de las políticas de asilo, entre ellas los planes de la Unión Europea para establecer centros de detención fuera de su territorio y las restricciones impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la admisión de refugiados.
«Estamos asistiendo a una auténtica serie de esfuerzos por parte de los Estados para emplear tácticas con la intención de eludir las obligaciones derivadas de la Convención», afirmó Michael Bochenek, asesor jurídico principal de Human Rights Watch.
Estas medidas coinciden con un periodo de dificultades financieras para la agencia de la ONU para los refugiados, cuya financiación disponible se redujo aproximadamente un 30 por ciento durante 2025 debido a los recortes de los países donantes.
Como consecuencia, el organismo ha despedido a miles de trabajadores y anunció nuevos ajustes para este año.
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Las actrices Angelina Jolie y Cate Blanchett, así como la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, figuraron entre las personalidades públicas que este martes hicieron un llamado para que se respeten las garantías de protección de los refugiados, mientras Naciones Unidas advirtió sobre la creciente presión que enfrentan los sistemas de asilo en el mundo.
Las garantías jurídicas para las personas refugiadas están establecidas en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, elaborada tras la Segunda Guerra Mundial, conflicto que provocó el desplazamiento de decenas de millones de personas.
Aunque la mayoría de la población continúa respaldando el principio del refugio seguro, diversos países han endurecido sus controles fronterizos en un contexto en el que los desplazamientos forzados se acercan a niveles récord debido a la proliferación de conflictos.
En ese contexto, la agencia de la ONU para los refugiados difundió una declaración titulada «La Promesa», en respaldo a la Convención de 1951, firmada por decenas de celebridades, deportistas, líderes empresariales y representantes religiosos.
El alto comisionado de la ONU para los refugiados, Barham Salih, expresidente de Irak y refugiado, aseguró que la Convención ha salvado millones de vidas.
«Hace setenta y cinco años, el mundo se comprometió a proteger a las personas obligadas a huir. Nuestra responsabilidad ahora es mantener vivo ese compromiso, para todas las generaciones venideras», afirmó antes de una reunión sobre protección de refugiados celebrada este martes en la sede de la ONU en Ginebra.
Entre los firmantes también figuran los actores Ben Stiller, Michelle Yeoh, Cynthia Erivo y Riz Ahmed; la expresidenta de Liberia y Premio Nobel de la Paz, Ellen Johnson Sirleaf, así como el basquetbolista Wenyen Gabriel.
La situación de los refugiados también enfrenta nuevos desafíos debido a la incertidumbre sobre el respaldo financiero de Estados Unidos, que anteriormente era el principal donante de la agencia de la ONU para los refugiados y que recientemente ha planteado romper vínculos con el organismo.
La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de 1967 han sido ratificados por 149 Estados, convirtiéndose en uno de los marcos jurídicos internacionales con mayor respaldo.
Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por el endurecimiento de las políticas de asilo, entre ellas los planes de la Unión Europea para establecer centros de detención fuera de su territorio y las restricciones impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la admisión de refugiados.
«Estamos asistiendo a una auténtica serie de esfuerzos por parte de los Estados para emplear tácticas con la intención de eludir las obligaciones derivadas de la Convención», afirmó Michael Bochenek, asesor jurídico principal de Human Rights Watch.
Estas medidas coinciden con un periodo de dificultades financieras para la agencia de la ONU para los refugiados, cuya financiación disponible se redujo aproximadamente un 30 por ciento durante 2025 debido a los recortes de los países donantes.
Como consecuencia, el organismo ha despedido a miles de trabajadores y anunció nuevos ajustes para este año.
Diario MX
