Aunque el Paquete Económico para 2027 plantea una reducción del déficit fiscal a 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), sigue estando lejos de lo recomendado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que no es una meta que logre mitigar el riesgo de perder el grado de inversión, señaló México Evalúa.
Para el cierre de 2026, la Secretaría de Hacienda estima un déficit fiscal de -4.1 por ciento del PIB y proyecta que se reduzca a -3.9 por ciento para 2027, a -3.7 por ciento para 2028, a -3.6 por ciento para 2029 y a -3.4 por ciento del PIB para 2030.
Sin embargo, la recomendación del FMI para el caso de México es un déficit de 2.5 por ciento del PIB para disminuir el nivel de endeudamiento en relación a la economía, y un déficit de 3.5 por ciento del PIB para mantener el endeudamiento estable, contrastó Mariana Campos, directora general de México Evalúa.
«El Paquete Económico plantea una pequeña reducción del déficit en 3.9 por ciento; esto representa una reducción importante en relación a ese 6 por ciento que vimos el año electoral de 2024, pero todavía es una consolidación insuficiente dado el nivel de ingresos y de endeudamiento.
«Entonces, a pesar del esfuerzo, nos encontramos un poco más arriba de lo que se esperaba; en ese sentido, no se logra completamente controlar el riesgo que tenemos de perder el grado de inversión», resaltó Campos en una conferencia sobre el presupuesto público.
La especialista explicó que el grado de inversión es como una etiqueta de «bajo riesgo» que sirve para indicar a los mercados financieros e inversionistas que prestarle recursos al Gobierno representa un bajo riesgo y que la posibilidad de que el Gobierno pague su endeudamiento y los costos asociados al mismo es de bajo riesgo.
Y esto, añadió, es lo que permite que el Gobierno acceda a mejores tasas de interés para financiar su endeudamiento.
«Uno tiende a pensar con esta definición que el grado de inversión es un asunto que le debe preocupar al mercado financiero, a las autoridades, a los especialistas en economía y finanzas, a los bancos, y la realidad es que no nada más. No, nada más.
«Porque en una economía quien accede a las mejores tasas de interés es el Gobierno y todos los demás acceden a tasas más altas, entonces cuando un Gobierno accede a tasas más altas, significa que todos los demás vamos a acceder a tasas más altas», indicó.
Lo anterior quiere decir que las empresas que requieren crédito para su actividad, los hogares que requieren financiamiento para invertir en patrimonio como una casa o para adquirir un auto tendrán costos más elevados.
Al encarecerse los créditos, habrá quienes no puedan acceder a ellos; por eso es que la pérdida del grado de inversión impone nuevas condiciones de financiamiento para toda la economía y eso definitivamente es una variable fundamental en las condiciones de desarrollo de un País, recalcó la directora.
«La pérdida o posible pérdida del grado de inversión modifica las condiciones de desarrollo y las hace más complejas; de ese tamaño es lo que se enfrenta; lo otro que es importante resaltar es durante cuánto tiempo una economía puede verse afectada por una pérdida de grado de inversión. La respuesta es: puede ser hasta décadas.
«Entonces no es un asunto trivial, ya vimos que no solo por el impacto, sino por el tiempo que puede tomar. Si vemos la propia historia de México, a México le tomó 20 años reconstruir la confianza cuando defaulteó su deuda en el año 82 y fue hasta el año 2002 que pudo volver a colocar bonos de largo plazo a tasas competitivas. Es una afectación que dura mucho tiempo», aseveró.
Por otro lado, añadió, el Paquete Económico también hace un esfuerzo para incrementar el monto de inversión pública, pero no será tan relevante debido al crecimiento esperado de la economía.
«Como también crece la economía y se reconoce en el Paquete que va a haber un crecimiento del 2 por ciento del PIB en 2027, esto hace que el monto de inversión en relación al PIB, pues, no destaque tanto como nos gustaría a pesar del esfuerzo importante», finalizó.
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Aunque el Paquete Económico para 2027 plantea una reducción del déficit fiscal a 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), sigue estando lejos de lo recomendado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que no es una meta que logre mitigar el riesgo de perder el grado de inversión, señaló México Evalúa.
Para el cierre de 2026, la Secretaría de Hacienda estima un déficit fiscal de -4.1 por ciento del PIB y proyecta que se reduzca a -3.9 por ciento para 2027, a -3.7 por ciento para 2028, a -3.6 por ciento para 2029 y a -3.4 por ciento del PIB para 2030.
Sin embargo, la recomendación del FMI para el caso de México es un déficit de 2.5 por ciento del PIB para disminuir el nivel de endeudamiento en relación a la economía, y un déficit de 3.5 por ciento del PIB para mantener el endeudamiento estable, contrastó Mariana Campos, directora general de México Evalúa.
«El Paquete Económico plantea una pequeña reducción del déficit en 3.9 por ciento; esto representa una reducción importante en relación a ese 6 por ciento que vimos el año electoral de 2024, pero todavía es una consolidación insuficiente dado el nivel de ingresos y de endeudamiento.
«Entonces, a pesar del esfuerzo, nos encontramos un poco más arriba de lo que se esperaba; en ese sentido, no se logra completamente controlar el riesgo que tenemos de perder el grado de inversión», resaltó Campos en una conferencia sobre el presupuesto público.
La especialista explicó que el grado de inversión es como una etiqueta de «bajo riesgo» que sirve para indicar a los mercados financieros e inversionistas que prestarle recursos al Gobierno representa un bajo riesgo y que la posibilidad de que el Gobierno pague su endeudamiento y los costos asociados al mismo es de bajo riesgo.
Y esto, añadió, es lo que permite que el Gobierno acceda a mejores tasas de interés para financiar su endeudamiento.
«Uno tiende a pensar con esta definición que el grado de inversión es un asunto que le debe preocupar al mercado financiero, a las autoridades, a los especialistas en economía y finanzas, a los bancos, y la realidad es que no nada más. No, nada más.
«Porque en una economía quien accede a las mejores tasas de interés es el Gobierno y todos los demás acceden a tasas más altas, entonces cuando un Gobierno accede a tasas más altas, significa que todos los demás vamos a acceder a tasas más altas», indicó.
Lo anterior quiere decir que las empresas que requieren crédito para su actividad, los hogares que requieren financiamiento para invertir en patrimonio como una casa o para adquirir un auto tendrán costos más elevados.
Al encarecerse los créditos, habrá quienes no puedan acceder a ellos; por eso es que la pérdida del grado de inversión impone nuevas condiciones de financiamiento para toda la economía y eso definitivamente es una variable fundamental en las condiciones de desarrollo de un País, recalcó la directora.
«La pérdida o posible pérdida del grado de inversión modifica las condiciones de desarrollo y las hace más complejas; de ese tamaño es lo que se enfrenta; lo otro que es importante resaltar es durante cuánto tiempo una economía puede verse afectada por una pérdida de grado de inversión. La respuesta es: puede ser hasta décadas.
«Entonces no es un asunto trivial, ya vimos que no solo por el impacto, sino por el tiempo que puede tomar. Si vemos la propia historia de México, a México le tomó 20 años reconstruir la confianza cuando defaulteó su deuda en el año 82 y fue hasta el año 2002 que pudo volver a colocar bonos de largo plazo a tasas competitivas. Es una afectación que dura mucho tiempo», aseveró.
Por otro lado, añadió, el Paquete Económico también hace un esfuerzo para incrementar el monto de inversión pública, pero no será tan relevante debido al crecimiento esperado de la economía.
«Como también crece la economía y se reconoce en el Paquete que va a haber un crecimiento del 2 por ciento del PIB en 2027, esto hace que el monto de inversión en relación al PIB, pues, no destaque tanto como nos gustaría a pesar del esfuerzo importante», finalizó.
Diario MX
