La noticia la dio a conocer esta tarde El Colegio Nacional (Colnal), del cual formaba parte.
«Su muerte deja un lugar irreemplazable, pero estamos seguros de que su obra y su recuerdo estarán entre nosotros», expresó en un comunicado Leonardo López Luján, presidente en turno del organismo.
Además de poeta, fue dramaturgo, cronista, investigador y funcionario universitario.
«Vicente Quirarte se distinguió a lo largo de su fructífera carrera profesional no solo como literato, sino como un comprometido profesor y funcionario de nuestra máxima casa de estudios.
«Fue reconocido tanto en el País que lo vio nacer como en las instituciones más ilustres del extranjero», agregó López Luján.
Según recordó el Colnal, Quirarte afirmaba: «El secreto no es ser joven, sino mantener la juventud, la inconformidad ante la idea que no prospera, la frase mal articulada, el proyecto superior al pensamiento».
«Fiel a estos principios, impartió cátedra libre en El Colegio Nacional sobre literatura mexicana, narrativas extranjeras e historia de la Ciudad de México, invitando a imaginar, cuestionar, transformar y producir nuevos conocimientos», señaló la institución.
Fue autor de obras elementales como Melville en Mazatlán (2024), y poemarios como Calle nuestra (1979), Bahía Magdalena (1984) y La luz no muere sola (1987).
Nació el 19 de julio de 1954 en la Ciudad de México.
Según documenta el Colnal, durante su infancia practicó la talabartería, etapa de su vida que recordaba con estas palabras: «mal nutrido, pero alimentado por una luz más invencible que el hambre».
Más tarde cursaría la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde también obtuvo la maestría en Letras Hispánicas y el doctorado en Literatura Mexicana.
Entre los premios que recibió destacan el Nacional de Poesía Joven de México Francisco González León (actualmente Elías Nandino) por Vencer a la blancura (1982), el Nacional de Ensayo Literario José Revueltas por El azogue y la granada: Gilberto Owen en su discurso amoroso (1990), y el Xavier Villaurrutia por El ángel es vampiro (1991).
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La noticia la dio a conocer esta tarde El Colegio Nacional (Colnal), del cual formaba parte.
«Su muerte deja un lugar irreemplazable, pero estamos seguros de que su obra y su recuerdo estarán entre nosotros», expresó en un comunicado Leonardo López Luján, presidente en turno del organismo.
Además de poeta, fue dramaturgo, cronista, investigador y funcionario universitario.
«Vicente Quirarte se distinguió a lo largo de su fructífera carrera profesional no solo como literato, sino como un comprometido profesor y funcionario de nuestra máxima casa de estudios.
«Fue reconocido tanto en el País que lo vio nacer como en las instituciones más ilustres del extranjero», agregó López Luján.
Según recordó el Colnal, Quirarte afirmaba: «El secreto no es ser joven, sino mantener la juventud, la inconformidad ante la idea que no prospera, la frase mal articulada, el proyecto superior al pensamiento».
«Fiel a estos principios, impartió cátedra libre en El Colegio Nacional sobre literatura mexicana, narrativas extranjeras e historia de la Ciudad de México, invitando a imaginar, cuestionar, transformar y producir nuevos conocimientos», señaló la institución.
Fue autor de obras elementales como Melville en Mazatlán (2024), y poemarios como Calle nuestra (1979), Bahía Magdalena (1984) y La luz no muere sola (1987).
Nació el 19 de julio de 1954 en la Ciudad de México.
Según documenta el Colnal, durante su infancia practicó la talabartería, etapa de su vida que recordaba con estas palabras: «mal nutrido, pero alimentado por una luz más invencible que el hambre».
Más tarde cursaría la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde también obtuvo la maestría en Letras Hispánicas y el doctorado en Literatura Mexicana.
Entre los premios que recibió destacan el Nacional de Poesía Joven de México Francisco González León (actualmente Elías Nandino) por Vencer a la blancura (1982), el Nacional de Ensayo Literario José Revueltas por El azogue y la granada: Gilberto Owen en su discurso amoroso (1990), y el Xavier Villaurrutia por El ángel es vampiro (1991).
Diario MX
