Los mexicanos nos caracterizamos por nuestras tradiciones y una de ellas es el Día de Muertos. Los mexicanos tenemos una particular amistad con la muerte, pues la invitamos a pasar a nuestras casas mediante altares y nos reímos con ella.
En las ofrendas, la memoria toma forma: fotografías, flores de cempasúchil, veladoras y platillos esperan a quienes ya no están. Nos enseñañaron desde niños a que cada objeto cuenta una historia familiar y convierte la ausencia en compañía. Es una forma de mantener el vínculo con los que ya no están.
En Ciudad Juárez, la celebración comparte espacio con el Día de Brujas. En octubre, calabazas, disfraces y dulces conviven con calaveras, papel picado y altares. La cercanía con Estados Unidos hace visible ese cruce de costumbres, pero no las vuelve idénticas, porque mientras Halloween se asocia con disfraces y recorridos por dulces, el Día de Muertos pone el foco en el recuerdo y el encuentro familiar.
En años recientes, esta tradición ha cobrado vida en la ciudad, ya que más personas preparan ofrendas y participan en actividades dedicadas a la fecha. Su presencia también habla de identidad. En una frontera donde distintas culturas se encuentran a diario, recordar a los difuntos es una forma de afirmar de dónde venimos y de compartirlo con las nuevas generaciones.
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Los mexicanos nos caracterizamos por nuestras tradiciones y una de ellas es el Día de Muertos. Los mexicanos tenemos una particular amistad con la muerte, pues la invitamos a pasar a nuestras casas mediante altares y nos reímos con ella.
En las ofrendas, la memoria toma forma: fotografías, flores de cempasúchil, veladoras y platillos esperan a quienes ya no están. Nos enseñañaron desde niños a que cada objeto cuenta una historia familiar y convierte la ausencia en compañía. Es una forma de mantener el vínculo con los que ya no están.
En Ciudad Juárez, la celebración comparte espacio con el Día de Brujas. En octubre, calabazas, disfraces y dulces conviven con calaveras, papel picado y altares. La cercanía con Estados Unidos hace visible ese cruce de costumbres, pero no las vuelve idénticas, porque mientras Halloween se asocia con disfraces y recorridos por dulces, el Día de Muertos pone el foco en el recuerdo y el encuentro familiar.
En años recientes, esta tradición ha cobrado vida en la ciudad, ya que más personas preparan ofrendas y participan en actividades dedicadas a la fecha. Su presencia también habla de identidad. En una frontera donde distintas culturas se encuentran a diario, recordar a los difuntos es una forma de afirmar de dónde venimos y de compartirlo con las nuevas generaciones.
Diario MX
