La Copa de Norteamérica 2026 contó con la participación total de 1248 futbolistas profesionales, de los cuales, aproximadamente el 25% tiene raíces africanas.
El Mundial se ha convertido en una ventana para conocer la interculturalidad y los efectos de la migración entre naciones e incluso entre continentes.
Países Bajos, Inglaterra, Francia y España son selecciones que cuentan con futbolistas afrodescendientes entre sus filas, esto es resultado de una profunda historia colonial entre el continente africano y las potencias europeas.
Sin embargo, parte fundamental de que esto suceda es la migración que ocurre desde hace décadas, ya sea porque escapan de algún conflicto militar o por la búsqueda de mejores oportunidades en el continente europeo.
Y no es para menos, África es el continente con más Estados-nación reconocidos por la ONU.
Esta mirada a la multiculturalidad proporcionada por el torneo de futbol más grande del mundo también es una ventana que incmoda a ciertos sectores de la población y que ha provocado conflictos repudiables.
Pero esto no es impedimento para que varias figuras destaquen en esta Copa del Mundo; uno de los principales ejemplos de futbolistas con ascendencia africana es Kylian Mbappé.
El goleador de la selección francesa nació en París, sin embargo, su padre es originario de Camerún y su madre tiene raíces argelinas, ambos siempre apoyaron la formación y desarrollo del astro francés.
Recientemente, ‘Kiki’ fue víctima de comentarios racistas por parte de una senadora paraguaya que lo llamó «camerunés colonizado» y que de pequeño «lo más instruido que escuchó eran chimpancés».
Mbappé no se quedó callado ante la situación y la llamó «mujer despreciable e indigna de su cargo».
Lamine Yamal, la joven promesa española, también tiene raíces africanas.
Siendo hijo de migrantes, su padre es originario de Marruecos, mientras que su madre de Guinea Ecuatorial; Yamal afrontó serios problemas económicos durante su infancia, siendo algo que marcó para siempre al jugador, quien no olvida de dónde viene.
Lamine practica la religión musulmana y, en su festejo en su primer gol en Copas del Mundo, rezó a Allah, lo que ha sido motivo de críticas por parte del sector de la ultraderecha española.
En un amistoso disputado en España, los locales jugaron ante la selección egipcia y en las tribunas se escuchó «el que no salte es musulmán», a lo que Yamal tuvo que pronunciar su descontento.
Otro caso fue cuando, en una celebración del Barcelona, el astro español ondeó la bandera de Palestina, causando revuelo en los aficionados españoles.
Otro caso a resaltar es el del arquero japonés Zion Suzuki, siendo hijo de madre japonesa y padre estadounidense con raíces ghanesas.
Suzuki nació en Nueva Jersey, mudándose casi recién nacido a la nación asiática y, finalmente, eligiendo representar al país nipón.
El guardameta japonés fue objetivo de burlas racistas en el pasado; tras cometer errores en la Copa Asiática de 2024, los aficionados del país del sol naciente cuestionaban su identidad como japonés en redes sociales, por lo que Suzuki tuvo que desactivar los comentarios de sus cuentas.
Ahora, Zion es reconocido por la afición japonesa en medio de un contexto bastante duro para los migrantes en Japón, debido a que la primer ministra, Sanae Takaichi, ha endurecido las leyes antimigratorias en el país asiático.
Según datos de la FIFA, alrededor de 500 jugadores de origen africano juegan en ligas europeas, siendo parte indispensable para el nivel y funcionamiento de las ligas más importantes a nivel mundial.
El ambiente de unión y de hermandad que se vive en la Copa del Mundo es eclipsado por el racismo y el odio en redes sociales, donde, según la FIFA, los comentarios racistas han aumentado un 3% con relación a Qatar 2022.
Cifras alarmantes y que no se deben ignorar, más aún teniendo en cuenta la cantidad de jugadores afrodescendientes en el torneo.
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La Copa de Norteamérica 2026 contó con la participación total de 1248 futbolistas profesionales, de los cuales, aproximadamente el 25% tiene raíces africanas.
El Mundial se ha convertido en una ventana para conocer la interculturalidad y los efectos de la migración entre naciones e incluso entre continentes.
Países Bajos, Inglaterra, Francia y España son selecciones que cuentan con futbolistas afrodescendientes entre sus filas, esto es resultado de una profunda historia colonial entre el continente africano y las potencias europeas.
Sin embargo, parte fundamental de que esto suceda es la migración que ocurre desde hace décadas, ya sea porque escapan de algún conflicto militar o por la búsqueda de mejores oportunidades en el continente europeo.
Y no es para menos, África es el continente con más Estados-nación reconocidos por la ONU.
Esta mirada a la multiculturalidad proporcionada por el torneo de futbol más grande del mundo también es una ventana que incmoda a ciertos sectores de la población y que ha provocado conflictos repudiables.
Pero esto no es impedimento para que varias figuras destaquen en esta Copa del Mundo; uno de los principales ejemplos de futbolistas con ascendencia africana es Kylian Mbappé.
El goleador de la selección francesa nació en París, sin embargo, su padre es originario de Camerún y su madre tiene raíces argelinas, ambos siempre apoyaron la formación y desarrollo del astro francés.
Recientemente, ‘Kiki’ fue víctima de comentarios racistas por parte de una senadora paraguaya que lo llamó «camerunés colonizado» y que de pequeño «lo más instruido que escuchó eran chimpancés».
Mbappé no se quedó callado ante la situación y la llamó «mujer despreciable e indigna de su cargo».
Lamine Yamal, la joven promesa española, también tiene raíces africanas.
Siendo hijo de migrantes, su padre es originario de Marruecos, mientras que su madre de Guinea Ecuatorial; Yamal afrontó serios problemas económicos durante su infancia, siendo algo que marcó para siempre al jugador, quien no olvida de dónde viene.
Lamine practica la religión musulmana y, en su festejo en su primer gol en Copas del Mundo, rezó a Allah, lo que ha sido motivo de críticas por parte del sector de la ultraderecha española.
En un amistoso disputado en España, los locales jugaron ante la selección egipcia y en las tribunas se escuchó «el que no salte es musulmán», a lo que Yamal tuvo que pronunciar su descontento.
Otro caso fue cuando, en una celebración del Barcelona, el astro español ondeó la bandera de Palestina, causando revuelo en los aficionados españoles.
Otro caso a resaltar es el del arquero japonés Zion Suzuki, siendo hijo de madre japonesa y padre estadounidense con raíces ghanesas.
Suzuki nació en Nueva Jersey, mudándose casi recién nacido a la nación asiática y, finalmente, eligiendo representar al país nipón.
El guardameta japonés fue objetivo de burlas racistas en el pasado; tras cometer errores en la Copa Asiática de 2024, los aficionados del país del sol naciente cuestionaban su identidad como japonés en redes sociales, por lo que Suzuki tuvo que desactivar los comentarios de sus cuentas.
Ahora, Zion es reconocido por la afición japonesa en medio de un contexto bastante duro para los migrantes en Japón, debido a que la primer ministra, Sanae Takaichi, ha endurecido las leyes antimigratorias en el país asiático.
Según datos de la FIFA, alrededor de 500 jugadores de origen africano juegan en ligas europeas, siendo parte indispensable para el nivel y funcionamiento de las ligas más importantes a nivel mundial.
El ambiente de unión y de hermandad que se vive en la Copa del Mundo es eclipsado por el racismo y el odio en redes sociales, donde, según la FIFA, los comentarios racistas han aumentado un 3% con relación a Qatar 2022.
Cifras alarmantes y que no se deben ignorar, más aún teniendo en cuenta la cantidad de jugadores afrodescendientes en el torneo.
Diario MX
