En Málaga, los aficionados al submarinismo o a navegar frente a Marbella lo conocen como “el barco de los botones”, por la gran cantidad de complementos de indumentaria militar que se han ido expoliando con el paso del tiempo. Se trata de un pecio hundido a media milla de la costa de San Pedro Alcántara, a menos de 10 metros de profundidad. La tradición decía que podía ser un navío francés de principios del siglo XVIII. Pero una investigación reciente ha demostrado que las técnicas utilizadas en su construcción no eran francesas, sino una mezcla entre inglesas y españolas. Y lo ha identificado como el Fernando, una de las cuatro embarcaciones experimentales con las que el marinero y científico alicantino Jorge Juan Santacilia renovó la construcción naval española a mediados del XVIII.
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En Málaga, los aficionados al submarinismo o a navegar frente a Marbella lo conocen como “el barco de los botones”, por la gran cantidad de complementos de indumentaria militar que se han ido expoliando con el paso del tiempo. Se trata de un pecio hundido a media milla de la costa de San Pedro Alcántara, a menos de 10 metros de profundidad. La tradición decía que podía ser un navío francés de principios del siglo XVIII. Pero una investigación reciente ha demostrado que las técnicas utilizadas en su construcción no eran francesas, sino una mezcla entre inglesas y españolas. Y lo ha identificado como el Fernando, una de las cuatro embarcaciones experimentales con las que el marinero y científico alicantino Jorge Juan Santacilia renovó la construcción naval española a mediados del XVIII.
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