Gloria Labay (Barcelona, 61 años) intentó durante siete años ser madre. Lo buscó de todas las maneras posibles: primero de forma natural; después, mediante distintas técnicas de reproducción asistida; y, finalmente, recurriendo a la adopción (también fallida). Por el camino sufrió cuatro pérdidas gestacionales. Todo ese proceso lo vivió mientras ejercía como matrona. Es decir, viendo nacer a los niños que ella no llegaba a tener. “Mientras lo viví, hubo momentos muy duros, pero, con el tiempo, siento que mi profesión también me ayudó a tener una visión más realista de la maternidad, esa cara B que normalmente no se cuenta, pero que las matronas sí vemos. Porque también hay embarazos que no salen adelante, pérdidas gestacionales, casos de infertilidad… y yo ya conocía esa realidad, tenía una mirada más amplia”, cuenta.
La terapeuta escribe su primer libro, ‘Ser sin ser madre’, en el que destaca la importancia de que los psicólogos estén formados en el acompañamiento del duelo por la no maternidad: “Cada vez va a haber más casos”
Gloria Labay (Barcelona, 61 años) intentó durante siete años ser madre. Lo buscó de todas las maneras posibles: primero de forma natural; después, mediante distintas técnicas de reproducción asistida; y, finalmente, recurriendo a la adopción (también fallida). Por el camino sufrió cuatro pérdidas gestacionales. Todo ese proceso lo vivió mientras ejercía como matrona. Es decir, viendo nacer a los niños que ella no llegaba a tener. “Mientras lo viví, hubo momentos muy duros, pero, con el tiempo, siento que mi profesión también me ayudó a tener una visión más realista de la maternidad, esa cara B que normalmente no se cuenta, pero que las matronas sí vemos. Porque también hay embarazos que no salen adelante, pérdidas gestacionales, casos de infertilidad… y yo ya conocía esa realidad, tenía una mirada más amplia”, cuenta.
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