Poeta, no regales tu libro: destrúyelo tú mismo”, rezaba un consejo de Augusto Monterroso desoído a diario. El hecho de que Monterroso fuera uno de los grandes humoristas de la literatura del siglo XX no impide reconocer que la poesía —al contrario que las redes sociales— tiene más prestigio que lectores. Apenas sirve, si te respetan las lesiones, para que un día te den el Premio Nobel, que aún se maneja como si no existiera la lista de libros más vendidos.
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Poeta, no regales tu libro: destrúyelo tú mismo”, rezaba un consejo de Augusto Monterroso desoído a diario. El hecho de que Monterroso fuera uno de los grandes humoristas de la literatura del siglo XX no impide reconocer que la poesía —al contrario que las redes sociales— tiene más prestigio que lectores. Apenas sirve, si te respetan las lesiones, para que un día te den el Premio Nobel, que aún se maneja como si no existiera la lista de libros más vendidos.
Poeta, no regales tu libro: destrúyelo tú mismo”, rezaba un consejo de Augusto Monterroso desoído a diario. El hecho de que Monterroso fuera uno de los grandes humoristas de la literatura del siglo XX no impide reconocer que la poesía —al contrario que las redes sociales— tiene más prestigio que lectores. Apenas sirve, si te respetan las lesiones, para que un día te den el Premio Nobel, que aún se maneja como si no existiera la lista de libros más vendidos. Seguir leyendo
