El Valle de Juárez carga desde hace décadas con un abandono que se reconoce apenas uno sale de la mancha urbana. Carreteras maltrechas, infraestructura hidráulica insuficiente, servicios incompletos y comunidades que crecieron mientras las inversiones públicas llegaban a cuentagotas. Su sistema de alcantarillado y supuesto drenaje está peor que el de Ciudad Juárez, y eso ya es mucho decir.
Las lluvias recientes volvieron a causar problemas en la carretera Juárez-El Porvenir. Habitantes y colectivos reportaron inundaciones, baches cubiertos por el agua, zanjas abiertas y suspensión del transporte público. Calculan que unas 17 mil personas de San Agustín, San Isidro, El Sauzal y Riberas del Bravo enfrentan dificultades para trasladarse.
Los vecinos solicitaron la intervención de Federación, Estado y Municipio para rehabilitar la carretera, reparar alcantarillas, concluir obras y avanzar en proyectos de manejo pluvial. El reclamo resume necesidades acumuladas durante años. Es hora de que se pongan a trabajar y dejen a un lado sus competencias electorales.
El Valle requiere una intervención integral. Hace falta revisar drenaje, alcantarillado, pavimentación, transporte, mantenimiento carretero y crecimiento urbano. Son comunidades conectadas económica y socialmente con Ciudad Juárez y necesitan infraestructura acorde con esa realidad.
También hace falta coordinación. Cada orden de gobierno tiene atribuciones distintas y precisamente por eso los tres deben sentarse, establecer responsabilidades, aportar recursos y ejecutar obras con objetivos comunes, pero es necesario que se pongan a trabajar, que para eso se les paga y no para estar enfrentándose con gobiernos de otras siglas.
Los tiempos electorales ya comenzaron y con ellos aumentaron las polémicas pueblerinas, los dimes y diretes y las disputas entre administraciones de diferentes colores. Ese ruido político consume tiempo mientras problemas básicos continúan esperando solución.
El Valle necesita gobiernos trabajando. Sus habitantes pagan impuestos, trabajan, estudian y recorren diariamente estas vialidades. Aquí se requiere al Gobierno que cumple su función elemental de servir a sus ciudadanos. Las grillas electorales pueden esperar; las obras que necesita esta región llevan demasiados años esperando.
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El Valle de Juárez carga desde hace décadas con un abandono que se reconoce apenas uno sale de la mancha urbana. Carreteras maltrechas, infraestructura hidráulica insuficiente, servicios incompletos y comunidades que crecieron mientras las inversiones públicas llegaban a cuentagotas. Su sistema de alcantarillado y supuesto drenaje está peor que el de Ciudad Juárez, y eso ya es mucho decir.
Las lluvias recientes volvieron a causar problemas en la carretera Juárez-El Porvenir. Habitantes y colectivos reportaron inundaciones, baches cubiertos por el agua, zanjas abiertas y suspensión del transporte público. Calculan que unas 17 mil personas de San Agustín, San Isidro, El Sauzal y Riberas del Bravo enfrentan dificultades para trasladarse.
Los vecinos solicitaron la intervención de Federación, Estado y Municipio para rehabilitar la carretera, reparar alcantarillas, concluir obras y avanzar en proyectos de manejo pluvial. El reclamo resume necesidades acumuladas durante años. Es hora de que se pongan a trabajar y dejen a un lado sus competencias electorales.
El Valle requiere una intervención integral. Hace falta revisar drenaje, alcantarillado, pavimentación, transporte, mantenimiento carretero y crecimiento urbano. Son comunidades conectadas económica y socialmente con Ciudad Juárez y necesitan infraestructura acorde con esa realidad.
También hace falta coordinación. Cada orden de gobierno tiene atribuciones distintas y precisamente por eso los tres deben sentarse, establecer responsabilidades, aportar recursos y ejecutar obras con objetivos comunes, pero es necesario que se pongan a trabajar, que para eso se les paga y no para estar enfrentándose con gobiernos de otras siglas.
Los tiempos electorales ya comenzaron y con ellos aumentaron las polémicas pueblerinas, los dimes y diretes y las disputas entre administraciones de diferentes colores. Ese ruido político consume tiempo mientras problemas básicos continúan esperando solución.
El Valle necesita gobiernos trabajando. Sus habitantes pagan impuestos, trabajan, estudian y recorren diariamente estas vialidades. Aquí se requiere al Gobierno que cumple su función elemental de servir a sus ciudadanos. Las grillas electorales pueden esperar; las obras que necesita esta región llevan demasiados años esperando.
Diario MX
