Libros escritos con la solvencia y la calidad estilística de este alimentan el espanto sobre la fase actual de la revolución digital de forma mucho más eficiente que cualquier tuit abracadabrante. La fría sucesión de datos sobre contratos, beneficios, inversiones, ayudas públicas, cuotas de mercado, declaraciones públicas, alianzas empresariales y fuentes fiables es el mejor método para describir críticamente y reprobar militantemente la actual dependencia estructural que el mundo tiene de las empresas de Elon Musk, auténtico genio contemporáneo (no lo dicen ellos, pero a mí me lo parece, aunque sea un genio del mal), progresivamente decantado hacia la ultraderecha ultraracista pero sobre todo modelado sobre una fantasía de dominio global que está hoy mismo en sus manos.
Libros escritos con la solvencia y la calidad estilística de este alimentan el espanto sobre la fase actual de la revolución digital de forma mucho más eficiente que cualquier tuit abracadabrante. La fría sucesión de datos sobre contratos, beneficios, inversiones, ayudas públicas, cuotas de mercado, declaraciones públicas, alianzas empresariales y fuentes fiables es el mejor método para describir críticamente y reprobar militantemente la actual dependencia estructural que el mundo tiene de las empresas de Elon Musk, auténtico genio contemporáneo (no lo dicen ellos, pero a mí me lo parece, aunque sea un genio del mal), progresivamente decantado hacia la ultraderecha ultraracista pero sobre todo modelado sobre una fantasía de dominio global que está hoy mismo en sus manos. Seguir leyendo
Libros escritos con la solvencia y la calidad estilística de este alimentan el espanto sobre la fase actual de la revolución digital de forma mucho más eficiente que cualquier tuit abracadabrante. La fría sucesión de datos sobre contratos, beneficios, inversiones, ayudas públicas, cuotas de mercado, declaraciones públicas, alianzas empresariales y fuentes fiables es el mejor método para describir críticamente y reprobar militantemente la actual dependencia estructural que el mundo tiene de las empresas de Elon Musk, auténtico genio contemporáneo (no lo dicen ellos, pero a mí me lo parece, aunque sea un genio del mal), progresivamente decantado hacia la ultraderecha ultraracista pero sobre todo modelado sobre una fantasía de dominio global que está hoy mismo en sus manos.
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