Que el derecho a la vivienda tiene protección constitucional no lo niega nadie. Como nadie puede negar que transitar por la calle o conducir de Madrid a Barcelona también lo es. ¿Alguien se imagina que la acera estuviese en manos de Ferrovial e ir a por el pan nos costase cinco euros? Como desplazarse es indudablemente libre, se protege. ¿Y tener una casa? Somos unos millones de españoles “obligados” a vivir en un número de hogares finito. El Estado debe garantizar que todo el mundo tenga un techo y el mercado no puede ir por libre con lógicas voraces. Igual que mi pueblo no puede cobrar por pasear, el Estado no puede vender al mercado libre el derecho a habitar una vivienda digna. Ese derecho debe ser protegido por normas que regulen que los inversores tengan beneficios decentes y los inquilinos paguen alquileres decentes.
Las cartas de este miércoles hablan sobre la crisis habitacional, el uso de la palabra genocidio, las intenciones de Donald Trump en Venezuela y el desprecio por la amabilidad
Que el derecho a la vivienda tiene protección constitucional no lo niega nadie. Como nadie puede negar que transitar por la calle o conducir de Madrid a Barcelona también lo es. ¿Alguien se imagina que la acera estuviese en manos de Ferrovial e ir a por el pan nos costase cinco euros? Como desplazarse es indudablemente libre, se protege. ¿Y tener una casa? Somos unos millones de españoles “obligados” a vivir en un número de hogares finito. El Estado debe garantizar que todo el mundo tenga un techo y el mercado no puede ir por libre con lógicas voraces. Igual que mi pueblo no puede cobrar por pasear, el Estado no puede vender al mercado libre el derecho a habitar una vivienda digna. Ese derecho debe ser protegido por normas que regulen que los inversores tengan beneficios decentes y los inquilinos paguen alquileres decentes.
