Ciudad Juárez, Chihuahua.- A las 13:55 horas del jueves 11 de agosto de 2022 una llamada activó el botón de pánico y movilizó a agentes hacia el Cereso Estatal número 3. Dentro del penal se había desatado una riña entre grupos rivales. Poco después se conocería que dos internos habían muerto y otros habían resultado lesionados.
Lo que todavía no se sabía afuera era que aquella pelea sería el inicio de una jornada de violencia que durante horas convertiría a Juárez en una ciudad paralizada por el miedo.
Cuatro años después, aquel día es reconstruido dentro de un tribunal federal. Hoy martes 11 de agosto de 2026, el juicio oral 8/2023 por terrorismo se reanudará después de casi un mes de audiencias en las que la Fiscalía General de la República ha presentado testimonios, fotografías, dictámenes y documentos para sostener que los ataques contra civiles no fueron hechos aislados, sino parte de una acción coordinada.
Busca Fiscalía acreditar acusación de terrorismo
Aquel 11 de agosto era día de visita familiar en el Cereso. Desde temprano habían ingresado mujeres, niñas, niños y adultos mayores. Durante la riña, internos del Área 4, identificada durante el juicio con “Los Mexicles”, irrumpieron en el Área 2, donde estaban internos de “Los Chapos” y visitantes.
Custodios describieron disparos, humo y colchones incendiados. Para evacuar a las familias fue necesario abrir un boquete en un muro. “Las mujeres tenían cara de pánico”, relató uno de los testigos.
Un agente ministerial declaró que internos le dijeron que Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, “El Neto”, había ingresado al Área 2 acompañado de “El Pompín”, “El Chilín” y “El Jacky”, escoltados por “La Patrulla”. Según ese testimonio, también le dijeron que un custodio identificado como “El William” les había entregado armas.
Mientras las autoridades atendían el motín, la radio comenzó a llenarse de reportes de incendios, ataques y homicidios. La violencia había salido del penal.
La ciudad bajo fuego
La Fiscalía reconstruyó 29 hechos violentos ocurridos entre el 11 y 12 de agosto, entre ellos homicidios, incendios y ataques a comercios.
En una gasolinera de avenida De las Torres y Universidad Tecnológica, un trabajador se escondió mientras un hombre disparaba contra las bombas. Al terminar encontró a su compañero Ramón herido y le improvisó un torniquete con un cinturón.
La violencia también alcanzó a menores. Christian, de 12 años, fue herido en un Circle K y murió después de sufrir dos paros cardiorrespiratorios durante una cirugía. Un trabajador de 17 años de una tienda Del Río sobrevivió y quedó con una discapacidad.
En un Rapiditos Bip Bip, Zaira Janeth de Santiago Castro, llegada a Juárez un día antes para buscar trabajo, murió junto con María del Refugio Gómez Ramírez, empleada del establecimiento, tras un ataque incendiario.
Los ataques dejaron 11 personas asesinadas y al menos 12 lesionadas.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de Jessica M., sobreviviente del ataque frente a la pizzería Little Caesars.
Había acudido por una pizza cuando una camioneta le cerró el paso y descendió un hombre armado. Al comenzar los disparos, Jessica se agachó dentro de su automóvil y rezó.
“¿Quién le va a avisar a mi hija que estoy muerta?”, recordó ante el Tribunal haber pensado.
Cuando cesaron las detonaciones encontró su vehículo perforado y los cuerpos de trabajadores de MegaRadio. Murieron Allan González Escobar, Armando Guerrero, Lino Flores y Alejandro Arriaga. Otras cuatro personas resultaron heridas.
El camión que llegó al juicio
Entre aquella cadena de ataques ocurrió el hecho por el que hoy son juzgados Juan Carlos V. T. y Jorge Antonio C. B.
La Fiscalía sostiene que Juan Carlos instigó a Jorge Antonio para intentar incendiar un camión de transporte de personal en el fraccionamiento Riberas del Bravo como parte de la acción coordinada.
De acuerdo con los testimonios, Jorge Antonio fue detenido junto con Julio Segura Ríos y Marcos Cuazazón, después de que civiles los persiguieran y retuvieran. Los policías dijeron haberlos encontrado ya golpeados.
Jorge Antonio sostiene otra versión: afirma que fue detenido en circunstancias distintas y después llevado al Distrito Riberas, donde, según sus manifestaciones, fue golpeado y torturado. Durante el juicio señaló a dos policías y a una agente de la Fiscalía estatal.
Los policías negaron las acusaciones; certificados médicos del día de la detención documentaron lesiones en distintas partes del cuerpo de Jorge Antonio.
Cuatro años después
La FGR llegó al juicio con 132 testigos; después de 13 jornadas presentó a 84 y se desistió de los 48 restantes.
Este martes, cuatro años después de aquella tarde, el juicio se reanudará con la etapa de pruebas de las defensas. El Tribunal deberá determinar si la Fiscalía acreditó la acusación de terrorismo y la responsabilidad de Juan Carlos V. T. y Jorge Antonio C. B.
Cuatro años después, el ‘Jueves Negro’ permanece en la memoria colectiva de quienes habitan esta ciudad. (Jonathan Álvarez / El Diario)
jalvarez@redaccion.diario.com.mx
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Ciudad Juárez, Chihuahua.- A las 13:55 horas del jueves 11 de agosto de 2022 una llamada activó el botón de pánico y movilizó a agentes hacia el Cereso Estatal número 3. Dentro del penal se había desatado una riña entre grupos rivales. Poco después se conocería que dos internos habían muerto y otros habían resultado lesionados.
Lo que todavía no se sabía afuera era que aquella pelea sería el inicio de una jornada de violencia que durante horas convertiría a Juárez en una ciudad paralizada por el miedo.
Cuatro años después, aquel día es reconstruido dentro de un tribunal federal. Hoy martes 11 de agosto de 2026, el juicio oral 8/2023 por terrorismo se reanudará después de casi un mes de audiencias en las que la Fiscalía General de la República ha presentado testimonios, fotografías, dictámenes y documentos para sostener que los ataques contra civiles no fueron hechos aislados, sino parte de una acción coordinada.
Busca Fiscalía acreditar acusación de terrorismo
Aquel 11 de agosto era día de visita familiar en el Cereso. Desde temprano habían ingresado mujeres, niñas, niños y adultos mayores. Durante la riña, internos del Área 4, identificada durante el juicio con “Los Mexicles”, irrumpieron en el Área 2, donde estaban internos de “Los Chapos” y visitantes.
Custodios describieron disparos, humo y colchones incendiados. Para evacuar a las familias fue necesario abrir un boquete en un muro. “Las mujeres tenían cara de pánico”, relató uno de los testigos.
Un agente ministerial declaró que internos le dijeron que Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, “El Neto”, había ingresado al Área 2 acompañado de “El Pompín”, “El Chilín” y “El Jacky”, escoltados por “La Patrulla”. Según ese testimonio, también le dijeron que un custodio identificado como “El William” les había entregado armas.
Mientras las autoridades atendían el motín, la radio comenzó a llenarse de reportes de incendios, ataques y homicidios. La violencia había salido del penal.
La ciudad bajo fuego
La Fiscalía reconstruyó 29 hechos violentos ocurridos entre el 11 y 12 de agosto, entre ellos homicidios, incendios y ataques a comercios.
En una gasolinera de avenida De las Torres y Universidad Tecnológica, un trabajador se escondió mientras un hombre disparaba contra las bombas. Al terminar encontró a su compañero Ramón herido y le improvisó un torniquete con un cinturón.
La violencia también alcanzó a menores. Christian, de 12 años, fue herido en un Circle K y murió después de sufrir dos paros cardiorrespiratorios durante una cirugía. Un trabajador de 17 años de una tienda Del Río sobrevivió y quedó con una discapacidad.
En un Rapiditos Bip Bip, Zaira Janeth de Santiago Castro, llegada a Juárez un día antes para buscar trabajo, murió junto con María del Refugio Gómez Ramírez, empleada del establecimiento, tras un ataque incendiario.
Los ataques dejaron 11 personas asesinadas y al menos 12 lesionadas.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de Jessica M., sobreviviente del ataque frente a la pizzería Little Caesars.
Había acudido por una pizza cuando una camioneta le cerró el paso y descendió un hombre armado. Al comenzar los disparos, Jessica se agachó dentro de su automóvil y rezó.
“¿Quién le va a avisar a mi hija que estoy muerta?”, recordó ante el Tribunal haber pensado.
Cuando cesaron las detonaciones encontró su vehículo perforado y los cuerpos de trabajadores de MegaRadio. Murieron Allan González Escobar, Armando Guerrero, Lino Flores y Alejandro Arriaga. Otras cuatro personas resultaron heridas.
El camión que llegó al juicio
Entre aquella cadena de ataques ocurrió el hecho por el que hoy son juzgados Juan Carlos V. T. y Jorge Antonio C. B.
La Fiscalía sostiene que Juan Carlos instigó a Jorge Antonio para intentar incendiar un camión de transporte de personal en el fraccionamiento Riberas del Bravo como parte de la acción coordinada.
De acuerdo con los testimonios, Jorge Antonio fue detenido junto con Julio Segura Ríos y Marcos Cuazazón, después de que civiles los persiguieran y retuvieran. Los policías dijeron haberlos encontrado ya golpeados.
Jorge Antonio sostiene otra versión: afirma que fue detenido en circunstancias distintas y después llevado al Distrito Riberas, donde, según sus manifestaciones, fue golpeado y torturado. Durante el juicio señaló a dos policías y a una agente de la Fiscalía estatal.
Los policías negaron las acusaciones; certificados médicos del día de la detención documentaron lesiones en distintas partes del cuerpo de Jorge Antonio.
Cuatro años después
La FGR llegó al juicio con 132 testigos; después de 13 jornadas presentó a 84 y se desistió de los 48 restantes.
Este martes, cuatro años después de aquella tarde, el juicio se reanudará con la etapa de pruebas de las defensas. El Tribunal deberá determinar si la Fiscalía acreditó la acusación de terrorismo y la responsabilidad de Juan Carlos V. T. y Jorge Antonio C. B.
Cuatro años después, el ‘Jueves Negro’ permanece en la memoria colectiva de quienes habitan esta ciudad. (Jonathan Álvarez / El Diario)
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