Para domeñar una pierna vaga, hay que desandar por ahora con bastón; así se enmienda el coágulo cerebral y, de paso en paso, el tatuado sendero de vanos vagabundeos del pasado y descalabros acumulados. También es metáfora: el hombre con bastón es Otro y ha de desandar la vagancia de sus vicios pretéritos en vidas pasadas; adiós al agua pesada con o sin hielos y al humo negro rubio, con y sin filtro.
Desanda cada neuralgia y aquel cáncer, los dos infartos en el pecho y los otros de cráneo que llaman ictus, la hepatitis y la diabetes
Para domeñar una pierna vaga, hay que desandar por ahora con bastón; así se enmienda el coágulo cerebral y, de paso en paso, el tatuado sendero de vanos vagabundeos del pasado y descalabros acumulados. También es metáfora: el hombre con bastón es Otro y ha de desandar la vagancia de sus vicios pretéritos en vidas pasadas; adiós al agua pesada con o sin hielos y al humo negro rubio, con y sin filtro.
