Monterrey, México.- El uso de insumos genéticamente mejorados para la siembra y combate a plagas del campo marca la diferencia entre perder o no una industria, y prueba de ello son las moscas estériles desarrolladas por EU para erradicar al gusano barrenador en Norteamérica, sostuvo Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario.
Advirtió que el cambio climático seguirá emproblemando tanto a la agricultura como a la ganadería con enfermedades animales y vegetales, así como sequías, que desploman los rendimientos y requieren aplicar los avances de la ciencia para mitigarse, pero México los rechaza, a excepción de las moscas estériles.
Al formar parte de un programa binacional, explicó Esteve, las moscas estériles contra el gusano barrenador del ganado no necesitan aprobación adicional de ninguna autoridad federal, a diferencia de otros insumos extranjeros bloqueados, como las semillas mejoradas de algodón y maíz, las cuales resisten a plagas comunes.
Advirtió que mientras el presupuesto del Senasica siga decreciendo y la biotecnología sea restringida -por la vía constitucional, como ocurre con la siembra de maíz transgénico, o por la vía administrativa, como sucede con las semillas de algodón sin permisos de importación de la Cofepris-, la lucha contra pestes será más complicada.
Como consecuencia, ejemplificó, los pequeños agricultores ganan apenas 45 mil pesos al año por una cosecha de maíz de 9 toneladas, precariedad que no enfrentarían si tuvieran acceso a insumos de calidad que impulsen sus rendimientos, capacitación técnica, financiamiento formal y seguros.
«La innovación tecnológica es mal vista (por el Gobierno federal) en el campo y el cambio climático está acelerando las plagas y las enfermedades. Es más, cuando se aprueban los insumos de última generación, ya no son de última generación», dijo ayer Esteve durante una asamblea del Consejo Estatal Agropecuario de Nuevo León.
Utilizada desde 1930, la técnica de la mosca estéril consiste en liberar masivamente ejemplares de éstas de ambos sexos sin capacidad reproductiva, de las cuales sólo sirven los machos, que se cruzan con las hembras silvestres a fin de reducir la especie gradualmente, pues las segundas se aparean sólo una vez en su vida.
Sin embargo, tras el regreso de la plaga a México, en noviembre del 2024, EU desarrolló una versión mejorada de la técnica mediante ingeniería genética, en la que las hembras producidas se eliminan durante su etapa embrionaria, de modo que se dispersen exclusivamente los machos y se duplique la eficiencia del método.
La Agencia de Protección Ambiental de EU emitió en junio pasado una autorización para en los próximos meses usar la versión mejorada, llamada NovoFly, para frenar el avance del gusano barrenador en la región.
Actualmente, el polígono de dispersión de mosca estéril abarca el norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, así como el sur de Texas.
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Monterrey, México.- El uso de insumos genéticamente mejorados para la siembra y combate a plagas del campo marca la diferencia entre perder o no una industria, y prueba de ello son las moscas estériles desarrolladas por EU para erradicar al gusano barrenador en Norteamérica, sostuvo Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario.
Advirtió que el cambio climático seguirá emproblemando tanto a la agricultura como a la ganadería con enfermedades animales y vegetales, así como sequías, que desploman los rendimientos y requieren aplicar los avances de la ciencia para mitigarse, pero México los rechaza, a excepción de las moscas estériles.
Al formar parte de un programa binacional, explicó Esteve, las moscas estériles contra el gusano barrenador del ganado no necesitan aprobación adicional de ninguna autoridad federal, a diferencia de otros insumos extranjeros bloqueados, como las semillas mejoradas de algodón y maíz, las cuales resisten a plagas comunes.
Advirtió que mientras el presupuesto del Senasica siga decreciendo y la biotecnología sea restringida -por la vía constitucional, como ocurre con la siembra de maíz transgénico, o por la vía administrativa, como sucede con las semillas de algodón sin permisos de importación de la Cofepris-, la lucha contra pestes será más complicada.
Como consecuencia, ejemplificó, los pequeños agricultores ganan apenas 45 mil pesos al año por una cosecha de maíz de 9 toneladas, precariedad que no enfrentarían si tuvieran acceso a insumos de calidad que impulsen sus rendimientos, capacitación técnica, financiamiento formal y seguros.
«La innovación tecnológica es mal vista (por el Gobierno federal) en el campo y el cambio climático está acelerando las plagas y las enfermedades. Es más, cuando se aprueban los insumos de última generación, ya no son de última generación», dijo ayer Esteve durante una asamblea del Consejo Estatal Agropecuario de Nuevo León.
Utilizada desde 1930, la técnica de la mosca estéril consiste en liberar masivamente ejemplares de éstas de ambos sexos sin capacidad reproductiva, de las cuales sólo sirven los machos, que se cruzan con las hembras silvestres a fin de reducir la especie gradualmente, pues las segundas se aparean sólo una vez en su vida.
Sin embargo, tras el regreso de la plaga a México, en noviembre del 2024, EU desarrolló una versión mejorada de la técnica mediante ingeniería genética, en la que las hembras producidas se eliminan durante su etapa embrionaria, de modo que se dispersen exclusivamente los machos y se duplique la eficiencia del método.
La Agencia de Protección Ambiental de EU emitió en junio pasado una autorización para en los próximos meses usar la versión mejorada, llamada NovoFly, para frenar el avance del gusano barrenador en la región.
Actualmente, el polígono de dispersión de mosca estéril abarca el norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, así como el sur de Texas.
Diario MX
