Un residente de El Paso presentó una demanda federal contra el gobierno de Estados Unidos tras la muerte de su perro, presuntamente abatido a tiros por un agente de la Patrulla Fronteriza durante un operativo realizado en su vivienda en septiembre de 2025.
La demanda fue interpuesta por el despacho de abogados Singleton Schreiber en representación de Seth Daw, bajo la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act), ante el Tribunal Federal para el Distrito Oeste de Texas, División El Paso. La acción legal señala como único demandado al gobierno federal.
El litigio surge después de que, en mayo de 2026, la Patrulla Fronteriza rechazara por completo una reclamación administrativa que Daw había presentado en octubre de 2025 ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), en la que solicitaba una compensación económica y buscaba que la agencia investigara lo ocurrido y asumiera responsabilidades.
De acuerdo con el despacho jurídico, la negativa de la agencia a ofrecer una solución o tomar medidas correctivas obligó a su cliente a acudir a los tribunales.
Los hechos
Según la demanda, la mañana del 9 de septiembre de 2025 varios agentes de la Patrulla Fronteriza acudieron a la residencia de Daw tras recibir un reporte de que supuestamente había personas indocumentadas en el inmueble.
El propietario accedió voluntariamente a permitir la inspección de la vivienda. Antes de que comenzara el registro, aseguró a su perro, un can de siete años llamado «Chop», dentro del baño ubicado en la entrada de la casa.
La demanda sostiene que Daw informó expresamente a los agentes dónde se encontraba el animal y les pidió que le avisaran antes de abrir esa puerta para poder retirar al perro y evitar cualquier incidente.
Asimismo, el documento judicial afirma que el consentimiento otorgado por Daw para registrar la vivienda nunca incluyó el baño donde había dejado resguardado al animal.
Mientras Daw salió acompañado de algunos agentes para recoger una identificación que tenía en su camioneta, el agente Jorge Muñoz presuntamente se separó del grupo e ingresó nuevamente a la vivienda por su cuenta.
Aproximadamente un minuto después, Daw escuchó una detonación y corrió hacia la casa. Sin embargo, según la demanda, los agentes que permanecían afuera lo sujetaron por la fuerza, causándole moretones en ambos brazos, mientras el agente Muñoz apuntaba su arma de fuego hacia él.
Cuando finalmente logró entrar a la vivienda, encontró rastros de sangre en la sala y localizó a Chop gravemente herido en un espacio junto a una ventana en la cocina.
El propietario intentó detener la hemorragia y permaneció junto a su mascota durante aproximadamente 45 minutos, hasta que el perro murió a consecuencia de la herida de bala.
La versión de la demanda
Los abogados de Daw sostienen que la evidencia física encontrada en la vivienda contradice cualquier argumento de que el agente disparó en defensa propia.
La demanda señala que la puerta del baño donde se encontraba el perro se abre hacia el interior y que no se encontró sangre en esa área. En cambio, toda la sangre fue localizada en la sala y la cocina, aproximadamente a 18 pies (5.49 metros) del baño.
Según los demandantes, esto es consistente con la hipótesis de que el agente abrió la puerta, permitió que el perro saliera y posteriormente le disparó cuando ya se encontraba alejado del baño.
Además, destacan que los agentes nunca localizaron a ninguna persona indocumentada dentro de la vivienda, pese a que esa fue la razón por la que acudieron al domicilio.
La demanda también afirma que, cuando el padre de Daw llegó al lugar y cuestionó a los agentes sobre lo sucedido, al menos uno de ellos reconoció que habían cometido «un gran error».
Abogados alegan daños emocionales y materiales
La abogada Marisa Ong, de Singleton Schreiber y representante legal de Daw, aseguró que su cliente actuó de manera responsable durante toda la intervención de las autoridades.
«Seth hizo todo lo que se suponía que debía hacer, y aun así un agente entró a una habitación para la que no tenía autorización y mató a un animal sano e inofensivo que nunca había lastimado a nadie», declaró Ong en un comunicado emitido por el despacho.
La abogada agregó que desde ese día Daw no ha vuelto a pasar una sola noche en la vivienda, la cual estaba remodelando con la intención de comprarla.
Reclamos presentados
La demanda incluye acusaciones por agresión y uso indebido de la fuerza, conversión y daños a propiedad personal, invasión de propiedad privada y negligencia.
Como parte del proceso judicial, Daw solicita una indemnización por las lesiones físicas que asegura haber sufrido durante el incidente, la muerte de su perro Chop y las pérdidas económicas relacionadas con el trabajo y las mejoras que había realizado en la vivienda donde ocurrieron los hechos.
Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido una respuesta pública sobre la nueva demanda presentada en el tribunal federal.
newsroom@diariousa.com
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Un residente de El Paso presentó una demanda federal contra el gobierno de Estados Unidos tras la muerte de su perro, presuntamente abatido a tiros por un agente de la Patrulla Fronteriza durante un operativo realizado en su vivienda en septiembre de 2025.
La demanda fue interpuesta por el despacho de abogados Singleton Schreiber en representación de Seth Daw, bajo la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act), ante el Tribunal Federal para el Distrito Oeste de Texas, División El Paso. La acción legal señala como único demandado al gobierno federal.
El litigio surge después de que, en mayo de 2026, la Patrulla Fronteriza rechazara por completo una reclamación administrativa que Daw había presentado en octubre de 2025 ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), en la que solicitaba una compensación económica y buscaba que la agencia investigara lo ocurrido y asumiera responsabilidades.
De acuerdo con el despacho jurídico, la negativa de la agencia a ofrecer una solución o tomar medidas correctivas obligó a su cliente a acudir a los tribunales.
Los hechos
Según la demanda, la mañana del 9 de septiembre de 2025 varios agentes de la Patrulla Fronteriza acudieron a la residencia de Daw tras recibir un reporte de que supuestamente había personas indocumentadas en el inmueble.
El propietario accedió voluntariamente a permitir la inspección de la vivienda. Antes de que comenzara el registro, aseguró a su perro, un can de siete años llamado «Chop», dentro del baño ubicado en la entrada de la casa.
La demanda sostiene que Daw informó expresamente a los agentes dónde se encontraba el animal y les pidió que le avisaran antes de abrir esa puerta para poder retirar al perro y evitar cualquier incidente.
Asimismo, el documento judicial afirma que el consentimiento otorgado por Daw para registrar la vivienda nunca incluyó el baño donde había dejado resguardado al animal.
Mientras Daw salió acompañado de algunos agentes para recoger una identificación que tenía en su camioneta, el agente Jorge Muñoz presuntamente se separó del grupo e ingresó nuevamente a la vivienda por su cuenta.
Aproximadamente un minuto después, Daw escuchó una detonación y corrió hacia la casa. Sin embargo, según la demanda, los agentes que permanecían afuera lo sujetaron por la fuerza, causándole moretones en ambos brazos, mientras el agente Muñoz apuntaba su arma de fuego hacia él.
Cuando finalmente logró entrar a la vivienda, encontró rastros de sangre en la sala y localizó a Chop gravemente herido en un espacio junto a una ventana en la cocina.
El propietario intentó detener la hemorragia y permaneció junto a su mascota durante aproximadamente 45 minutos, hasta que el perro murió a consecuencia de la herida de bala.
La versión de la demanda
Los abogados de Daw sostienen que la evidencia física encontrada en la vivienda contradice cualquier argumento de que el agente disparó en defensa propia.
La demanda señala que la puerta del baño donde se encontraba el perro se abre hacia el interior y que no se encontró sangre en esa área. En cambio, toda la sangre fue localizada en la sala y la cocina, aproximadamente a 18 pies (5.49 metros) del baño.
Según los demandantes, esto es consistente con la hipótesis de que el agente abrió la puerta, permitió que el perro saliera y posteriormente le disparó cuando ya se encontraba alejado del baño.
Además, destacan que los agentes nunca localizaron a ninguna persona indocumentada dentro de la vivienda, pese a que esa fue la razón por la que acudieron al domicilio.
La demanda también afirma que, cuando el padre de Daw llegó al lugar y cuestionó a los agentes sobre lo sucedido, al menos uno de ellos reconoció que habían cometido «un gran error».
Abogados alegan daños emocionales y materiales
La abogada Marisa Ong, de Singleton Schreiber y representante legal de Daw, aseguró que su cliente actuó de manera responsable durante toda la intervención de las autoridades.
«Seth hizo todo lo que se suponía que debía hacer, y aun así un agente entró a una habitación para la que no tenía autorización y mató a un animal sano e inofensivo que nunca había lastimado a nadie», declaró Ong en un comunicado emitido por el despacho.
La abogada agregó que desde ese día Daw no ha vuelto a pasar una sola noche en la vivienda, la cual estaba remodelando con la intención de comprarla.
Reclamos presentados
La demanda incluye acusaciones por agresión y uso indebido de la fuerza, conversión y daños a propiedad personal, invasión de propiedad privada y negligencia.
Como parte del proceso judicial, Daw solicita una indemnización por las lesiones físicas que asegura haber sufrido durante el incidente, la muerte de su perro Chop y las pérdidas económicas relacionadas con el trabajo y las mejoras que había realizado en la vivienda donde ocurrieron los hechos.
Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido una respuesta pública sobre la nueva demanda presentada en el tribunal federal.
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Diario MX
