Hemos tocado en este espacio en varias ocasiones la falta de sensibilidad y los excesos en el poder, en tiempos de supuesta austeridad. Algunos líderes de la 4T han roto esos principios. Ahí están los casos de Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Andy López Beltrán, hijo del expresidente, además de gobernadores señalados por gastos y privilegios.
Ahora aparece Guadalupe Taddei, presidenta del INE. Según una investigación de Grupo Reforma, tiene dos choferes con condiciones laborales que llaman la atención. Luis Alberto Bustamante, quien también le prepara alimentos, ocupa una plaza de líder de proyecto con un sueldo cercano a 70 mil pesos mensuales.
El otro, Jonathan Navarrete, figura oficialmente como conductor, aunque tiene nivel salarial de jefe de departamento. Además, aparece como apoderado de una empresa proveedora del INE investigada por la UIF. Según el reporte, no suele ser visto conduciendo vehículos de Taddei.
El caso recuerda los cuestionamientos por el uso de helicópteros y aeronaves privadas de funcionarios y políticos, como Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña. Son episodios distintos, pero comparten una discusión sobre los privilegios asociados al ejercicio del poder.
La austeridad pierde credibilidad cuando los cargos públicos permiten gastos difíciles de justificar ante ciudadanos que sobreviven con salarios modestos. El problema alcanza también a instituciones autónomas, obligadas a explicar cómo utilizan sus recursos.
Mientras millones de trabajadores enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades, estas revelaciones alimentan la percepción de una clase política que conserva privilegios. La congruencia tendría que comenzar por transparentar los nombramientos, las funciones y los salarios.
[#content_wordai]
Hemos tocado en este espacio en varias ocasiones la falta de sensibilidad y los excesos en el poder, en tiempos de supuesta austeridad. Algunos líderes de la 4T han roto esos principios. Ahí están los casos de Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Andy López Beltrán, hijo del expresidente, además de gobernadores señalados por gastos y privilegios.
Ahora aparece Guadalupe Taddei, presidenta del INE. Según una investigación de Grupo Reforma, tiene dos choferes con condiciones laborales que llaman la atención. Luis Alberto Bustamante, quien también le prepara alimentos, ocupa una plaza de líder de proyecto con un sueldo cercano a 70 mil pesos mensuales.
El otro, Jonathan Navarrete, figura oficialmente como conductor, aunque tiene nivel salarial de jefe de departamento. Además, aparece como apoderado de una empresa proveedora del INE investigada por la UIF. Según el reporte, no suele ser visto conduciendo vehículos de Taddei.
El caso recuerda los cuestionamientos por el uso de helicópteros y aeronaves privadas de funcionarios y políticos, como Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña. Son episodios distintos, pero comparten una discusión sobre los privilegios asociados al ejercicio del poder.
La austeridad pierde credibilidad cuando los cargos públicos permiten gastos difíciles de justificar ante ciudadanos que sobreviven con salarios modestos. El problema alcanza también a instituciones autónomas, obligadas a explicar cómo utilizan sus recursos.
Mientras millones de trabajadores enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades, estas revelaciones alimentan la percepción de una clase política que conserva privilegios. La congruencia tendría que comenzar por transparentar los nombramientos, las funciones y los salarios.
Diario MX
